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Evangelio Seglar para el Domingo de 14 del Tiempo Ordinario (9 de julio de 2017)

Laiconet -

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,25-30

Soy manso y humilde de corazón

En aquel tiempo, exclamó Jesús: "Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera."

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LOS JÓVENES
(mujer, joven, estudiante, pertenece a grupo parroquial)

Esta reflexión la quiero comenzar como dijo San Antonio María Claret: "tendré para con Dios, corazón de hijo".
Tenemos en el Padre un apoyo, una red para cuando nos caemos. Es bonito pensar que en los momentos que creemos que no podemos levantar cabeza, Él está ahí para darnos esperanza y fuerza.
Me he dado cuenta este año al tener algún percance familiar, porque además del apoyo de mis padres, tíos,... me he podido refugiar en el Padre para poder llevarlo de la mejor manera posible.

DESDE LOS ABUELOS
(mujer, casada, jubilada, 3 hijos, 3 nietos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

Cuantas veces oigo a mis amigos decirme: “vaya suerte tiene tu hija contigo, menudo chollo. Siempre estás ahí dispuesta a echar una mano”  Es verdad, y muchas veces pienso que ella no lo valora suficientemente. No sabe lo que es necesitar al alguien que se quede con los niños cuando tiene que salir más tarde del trabajo, cuando se ponen malos y no pueden ir al cole, cuando llegan las vacaciones y tienen que quedarse con alguien, cuando…. cuando… No se ha encontrado con la necesidad porque mamá siempre está ahí dispuesta a echar una mano, siempre adelantándose a las necesidades. Tampoco nosotros somos conscientes muchas veces de la suerte que tenemos y  no valoraremos esta disponibilidad del Señor hacia nosotros,  ¡Que afortunados somos los que tenemos a Jesús, los que tenemos experiencia de Dios en nuestra vida, los que contamos con Él!  Que afortunados disponer de  alguien que está siempre ahí preparado para acogerte cuando las fuerzas te fallan, cuando te encuentras perdido, cuando se oscurece tu vida. Esto sí que es  un auténtico chollo, ¡el mejor tesoro!.

TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Te damos Gracias, Dios Bueno y Misericordioso,
porque Tú nos has escogido para amarnos
y para revelarnos tu Amor
en el interior de nuestro corazón.
Te damos Gracias porque Tú, Dios Padre nuestro,
eres siempre nuestro descanso y sosiego que nos tranquiliza
cuando los problemas y cansancios
de nuestra vida nos agobian,
y llenándonos de tu Paz si las dificultades intentan alejarnos de Ti.
Gracias, Dios nuestro, porque Tú eres descanso que nos reconfortas
y nos animas a seguir trabajando
en la construcción de tu Reino,
y que también nos ayudas a centrar nuestra vida siempre en Ti.
GRacias por el don de la fe que nos entregas y fortaleces cada día,
y que con la fuerza de tu Eucaristía
nos animas a amar sin descanso.
¡Gracias porque en Ti, Dios nuestro, encontramos tu Paz y Amor!
Gracias porque tu Amor y Misericordia son tan grandes e infinitos,
que junto a Ti jamás nos sentimos solos, ni olvidades, ni abandonados.
Ayúdanos, Dios nuestro Misericordioso y Todo Bondad,
a ser cada día, en cada circunstancia, mansos y humildes como Tú,
para así poder ser personas cercanas a nuestros hermanos
y poder ayudar a nuestro prójimo siempre que nos necesite.
Ten Misericordia de nosotros y transfórmanos en personas sencillas
que logren simplificar siempre la vida a los demás,
para ayudar y consolar a cada hermano nuestro
que se encuentre triste o agobiado por el dolor
y sufrimiento de sus problemas cotidianos. Amén.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

 

ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?

(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

En demasiadas ocasiones, nos encontramos cansados y agobiados, desesperanzados, llevamos una vida sin rumbo o sin sentido. Y si nos paramos a recordar los momentos en que nos hemos sentido así, no mirábamos con los ojos del que tiene fe, ni razonábamos con criterios de Evangelio, ni vivíamos desde el ejemplo de Jesús.
Para actuar desde el Evangelio de esta semana…

-Alabemos a Dios, demósle gracias durante todo el día, por lo mucho que nos regala, por lo mucho que nos enseña desde su Hijo… ¡Siempre hay motivos para darle gracias!

-Busquemos la sencillez: Procuremos mirar dentro de nosotros para caer en la cuenta de lo que nos aleja de lo sencillo. Quizás nos hagamos conscientes de que andamos llenos de cosas del mundo, necesidades creadas, poses para que nos aplaudan, de poder, de lo material, de autosuficiencia… Todo ello nos hace crear un “Dios” a la medida, que se parece a nosotros y encaja en nuestra realidad. También nos mantiene como centro de nuestro propio mundo, sin conexión al Reino de Dios y la verdad que desde Jesús se nos ofrece…

-Vayamos hasta el Señor: Postrémonos ante Él sin medida de tiempo. Hablémosle, escuchémosle con inmensa atención. Acojamos su Palabra como si la escuchásemos por primera vez, procurando no ponerle interferencias…. Escuchémosle también en los signos que nos ofrece… Rindámonos a su oferta de vida sin ataduras ni miedos.

-Aprendamos de Él:  Que conozcamos a Jesús y lo que hacía, no significa  que hayamos hecho nuestras, actitudes suyas fundamentales para la vida como la paciencia y la humildad. Entrenemos sin descanso para hacer que aquello que está en mi memoria, en mi conocimiento… pase a formar parte de mi conducta, de mi comportamiento… de manera que se me identifique por cómo actúo, por lo que he aprendido de Jesús… Ejercitemos la paciencia con los que nos rodean, la humildad en nuestras acciones… y también la justicia, la verdad, la mansedumbre, la confianza… el amor…

Dejémonos liberar por el Señor y por su Buena Noticia. En el encuentro con Él está el verdadero descanso y la auténtica Vida. No hay gozo más grande.

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