icono estrella Nº de votos: 0

Evangelio Seglar para el Domingo 3º de Adviento (15 de noviembre de 2013)

Laiconet -

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,2-11


¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: "¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?" Jesús les respondió: "Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!" Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: "¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: "Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti." Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él."

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)


El protagonista es Juan el Bautista, figura propia del Adviento. Encarcelado por el tetrarca Herodes Antipas, manda preguntar a Jesús si él es quien tenía que venir. Después de haberle reconocido como Mesías cuando vino a ser bautizado por él, parece que Jesús no está respondiendo a las expectativas de Juan, que esperaba un mesías justiciero, y desea que el mismo Jesús le ayude a discernir.
Jesús enumera las acciones realizadas por él en los capítulos 8-9, que se corresponden a las anunciadas por Isaías sobre el futuro mesías.
En la segunda parte, Jesús habla con las multitudes sobre Juan, preguntándoles qué fueron a ver al desierto de Judá, donde él predicaba. Pregunta si fueron a ver a alguien vestido con lujo, en contraste con la descripción de su vestimenta -parecida a la del profeta Elías- hecha en el domingo anterior. El mismo Jesús contesta que tales visten en palacios reales no el desierto, refiriéndose así, al menos, a Herodes Antipas, con quien Juan se enfrentó y que le mantiene encarcelado. En el mismo sentido puede ir la pregunta de si fueron a ver una caña agitada por el viento, ya que la caña era el símbolo de Herodes en monedas acuñadas por él, y con su predicación Juan agitaba la figura del rey.
Jesús le cualifica en la mejor tradición profética, como el que cumple lo escrito: Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti. Es frase no se encuentra en la Biblia tal cual, sino que funde en una el anuncio de Éxodo 23,20 (el ángel que irá delante del pueblo a la tierra prometida), y Malaquías 3,1 (el mensajero que prepara el camino).
La última frase se puede interpretar de formas diversas: el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. ¿Se refiere a que Juan pertenece a un estadio anterior al reino y por ello él es el más pequeño de éste? ¿Se refiere a que Jesús es el más pequeño, pues realiza en sí aquello de que el que se haga pequeño es el mayor (18,4), y por eso es más grande que Juan?

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

DESDE LOS NECESITADOS
(hombre, casado, dos hijas, trabaja en caritas, pertenece a movimiento seglar)


Cuando estudié trabajo social tenía claro que quería aportar mi grano de área en el anuncio del Reino de Dios en el compromiso con los empobrecidos, con las personas excluidas en nuestra sociedad. En la lectura se plantea que a Jesús le reconocemos porque “los ciegos ven … los inválidos andan… y a los pobres se le anuncia el Evangelio”, y nosotros estamos llamados a ser “las manos” de Jesús en ese anuncio del Evangelio, de la Buena Noticia.
Sin embargo, creo que en muchas ocasiones me anuncio a mí mismo, mi profesionalidad, mis ideas, mis acciones. No se trata solo de que lo que me motiva a trabajar por los demás sea el construir un mundo mejor, sino en ser consciente de verdad que somos instrumento de Dios, que Dios se vale de nosotros, con nuestras debilidades, para transmitir la Buena Noticia: que nos quiere, que nos quiere como nadie nos ha querido jamás. Tan solo desde la humildad podemos ser signos de esperanza. Es tan fácil buscarse a uno mismo y anunciarse a uno mismo aunque nuestras acciones sean estupendas. Y al final, solo se trata de eso, de sentirse, desde la humildad, instrumento de Dios.

DESDE LOS ABUELOS
(mujer, casada, jubilada, 3 hijos, 2 nietos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)   


Leyendo  este evangelio  me encuentro con  un Juan que no tiene las cosas claras, y duda y pregunta, y me desconcierta,  pero ¿cómo? ¿no es este el mismo Juan que saltó de gozo en el vientre de su madre cuando María fue a visitarla?. ¿El mismo Juan que bautizó en el Jordán a  Jesús?...  Y ahora es ese mismo Juan el que manda preguntarle: “¿Eres tú  el que ha que venir o tenemos que esperar a otro?”. Pero…¡qué le pasa!. En mi desconcierto siento que me identifico con él, que a veces me pasa lo mismo, dudo y me pregunto  ¿A quién estoy esperando?.  ¿Por qué  nos venimos abajo cuando las cosas no salen como queremos?.  ¿No será que  me creo imágenes de Dios que no son del  todo correcta?,  soy prisionera como Juan en la cárcel de mis sueños, de mis deseos, y doy por supuesto que Jesús es el que tenía que venir, el  Mesías, el Señor. Y vivo la ilusión de Jesús, pero quizás no la verdad de Jesús. Y Él, como tantas veces, me contesta con la Palabra de Dios. Son los signos de la vida que trae el Mesías: “id y anunciad lo que estáis viendo y oyendo”. “Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti”.  De nuevo el Señor me apremia a ir yo también anunciando el mensaje de salvación, entre mis hijos, mis nietos, mis amigos, a  ser entre ellos  el mensajero  que les indique el camino. Es el momento para superar el miedo y la incoherencia y preparar, como Juan Bautista, los caminos de Aquel “que tiene que venir”.

TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)


Dios Padre Bueno y Misericordioso,
Tú vienes de camino a encontrarte con nosotros
y te haces Presente y Cercano en nuestra vida.
¡Nosotros te esperamos… Esperamos tu Misericordia!
Gracias, Dios nuestro, porque Tú nos traes la Salvación
que nos llena el corazón de esperanza y alegría.
Te damos Gracias Dios nuestro, hoy especialmente,
por cada una de las personas que Tú nos pones
en nuestro camino de fe a lo largo de nuestra vida,
para anunciarnos la Buena Noticia de tu Evangelio,
fortalecer nuestra fe y que nos ayudan a preparar el camino
para Encontrarnos contigo y así poder conocerte y amarte.
Dios Padre Bueno, ten Misericordia de nosotros,
y ayúdanos a transformarnos en personas llenas de tu Vida,
capaces de guiar a los demás al Encuentro personal contigo.
Haznos, Dios nuestro, instrumentos de tu Amor y Misericordia
para anunciar tu Evangelio a los demás con entusiasmo y alegría,
y compartir sin cansancio con todos la Buena noticia de tu Venida,
que es Cercanía y Ternura con cada uno de nosotros.  Amén

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)



ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)


Al orar con el Evangelio de esta semana, tan rico en matices, nos surgen varias ideas principales para hacerlo vida, que las vamos a resumir en tres palabras.
La primera es la palabra SIGNOS: “Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios…” Intentemos durante esta semana estar pendientes de los signos que llegan a nosotros, de los signos que nos anticipan el Reino y nos hacen más cercana la presencia de Dios, que se hizo Niño, hombre, persona…
La segunda es la palabra PROFETA: Juan dedicó toda su vida, su alma, su empeño, su corazón… , a prepararse para la venida del Hijo de Dios, el Mesías, el Salvador: ayuno, penitencia, desierto… Lo sentía realmente su salvador. Y Jesús que comienza a hablar a la gente de Juan, nos interpela diciendo “¿qué salisteis a ver, a qué salisteis” Nos llama la atención por ejemplo sobre que no iba lujosamente vestido… Todos estamos llamados a la santidad. Todos estamos llamados a ser profetas que anuncian al Señor… Procuremos comenzar durante estos días del Adviento ese tiempo de prepararación para ser los que anuncian al Dios que nace y se preparan para su presencia y su venida… Y lo siguen anunciandolo día a día durante todo el año.
La tercera es la palabra HUMILDAD: Porque el más pequeño en el reino es más grande que Juan. Dejemos a un lado toda superioridad que achica…
Sigamos preparándonos en este Adviento.

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.