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Evangelio Seglar para el Domingo 11 del Tiempo Ordinario (14 de junio de 2015)

Laiconet -

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Marcos 4,26-34

Era la semilla más pequeña, pero se hace más alta que las demás hortalizas

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega."
Dijo también: "¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas." Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL TESTIMONIO DE UN RESPONSABLE DE MOVIMIENTO ECLESIAL
(hombre, casado, trabajan ambos, tres hijos, responsable mundial del Movimiento de Seglares Claretianos)

Nuestra misión como seglares claretianos es “desarrollar en el mundo la semilla del Reino para renovar a los hombres y hacer una humanidad nueva” (Id. 19.3). Menuda tarea. El nuestro es un movimiento bastante joven en edad -no llega a treinta años- y estatura “física” pues, aunque estamos en un buen puñado de países, no llegamos ni de lejos a las dos mil personas. A veces recordando nuestra misión de desarrollar esa semilla me siento un poco abrumado. Pero recuerdo enseguida a San Antonio María Claret, también pequeñito en estatura. ¿Con qué medios contó durante su vida? Muy pocos y con muchas dificultades. Pero se fió. Como yo he de fiarme. Si el Espíritu nos entregó esta semilla del Reino, Él será quien nos capacite y guíe nuestros pasos hacia esa humanidad nueva. Pero he de fiarme y entregarme. Totalmente.

DESDE LA FORTALEZA
(hombre, casado, cuatro hijos, militar, realiza misiones en paises en conflicto)

Siempre me ha gustado este pasaje evangélico donde Jesús compara el reino a un grano de mostaza. Pequeño en apariencia, grande cuando va creciendo en nuestro interior.
Poco a poco veo que el Señor va dejando ese poso en mi para que vaya creciendo, haciéndome fuerte como un árbol de mostaza para resistir el combate.
Y es que la persecución que sufrimos en nuestra España es de orden moral. Los medios nos atacan y los políticos guardan silencio.
Día tras día elevo súplicas al cielo por los cristianos perseguidos en Siria e Irak. Pero también pienso en mí, en nosotros.
¿Acaso no vemos el acoso que estamos sufriendo por decir sí a la vida, no a las cosas desnaturalizadas, etc?
Me preocupa la educación que reciben mis hijos desde fuera y sigo esforzándome para que pese más lo que recibe en el entorno familiar que lo que recibe fuera.
No obstante, sigo pensando que el Señor nos asiste y nos ayuda a continuar con esperanza la andadura por este “valle de lágrimas”, para lograr abrir los ojos al mundo donde vivimos, convivimos y compartimos.
Que el Señor os bendiga. Feliz semana.

TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Te danos Gracias, Señor y Dios nuestro,
porque Tú nos invitas cada día a descubrir
todo lo grande que hay dentro de las cosas sencillas,
y también nos enseñas a vivir con humildad
para animarnos a crecer y madurar en nuestra fe.
¡Gracias por el don de la fe que Tú nos regalas para dar frutos!
Te damos Gracias, Dios nuestro Misericordioso,
porque Tú actúas cada día y reinas en nuestras vidas
para mejorarlas y transformarnos en mejores seguidores tuyos,
y lograr ser cada día verdaderos testigos de tu Amor en el mundo,
siendo, día a día, fieles discípulos tuyos en medio de la sociedad.
¡Auméntanos, Dios nuestro, nuestra fe para convertirnos a tu Amor!
Te damos Gracias, Dios Padre nuestro, porque sólo Tú haces crecer
tu Reino de Vida dentro de nosotros, para mejorar nuestro corazón.
Gracias porque sólo Tú fortaleces nuestra fe para que demos frutos,
y que sean frutos buenos y abundantes para compartirlos con los demás,
y para que, así, todas las personas puedan conocerte y tener Vida en Ti.
Ten Misericordia de nosotros, Dios nuestro, y haz crecer siempre,
tu Reino de vida en nuestro corazón, con la Fuerza de tu Palabra Viva.
Conviértenos a Ti, a tu Amor y Misericordia, con tu Espíritu Dios nuestro,
para que nuestro corazón sea acogedor con quien más lo necesite,
y para que en él guardemos siempre tu Palabra y crezca nuestra fe.
Ayúdanos, Padre Bueno y Dios Todopoderoso, a cultivar y cuidar a diario,
con sencillez, y siguiendo el ejemplo de nuestra Madre la Virgen María,
cada uno de esos pequeños detalles de nuestra vida cotidiana, para así,
cumplir siempre tu Voluntad y no nuestros deseos, haciendo siempre
lo que Tú nos dices al corazón, para aprender a ser “grandes” cada día
practicando la humildad y el servicio a los demás por amor a Ti. Amén.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Al leer este Evangelio vienen a nuestra cabeza momentos, en los que nos hemos hecho conscientes que había crecido y germinado la semilla del Reino, sin que nos hubiésemos dado cuenta. Pero ahí estaban los frutos de algo que dimos por perdido, porque al caer en “la tierra”, no pareció brotar. O nos podemos acordar de pequeñas semillas que cayeron en tierra, que a lo largo del tiempo se convirtieron en importantes obras.
Todo esto nos hace albergar esperanza, creer en el misterio de Dios que todo lo envuelve. Y nos lleva a emocionarnos por esa maravilla. Pero a la par nos entristecemos por nuestra falta de fe en tantos momentos en los que sentimos que nada da fruto, que es un imposible. Olvidamos que nuestra misión es la de sembrar y que es Otro el que se encarga de que crezca y de los frutos.
Os proponemos durante esta semana que para vivir este Evangelio tengamos siempre presente eso, que nuestra misión es la de sembrar, en todos los momentos que se nos presentan en el día a día: cuando escribimos un correo, cuando vamos al supermercado, cuando estamos en el trabajo, cuando nos llaman por teléfono…. Cada palabra y cada acción puede ir impregnada de esa siembra… Invoquemos al comenzar el día al Espíritu para que nos de la capacidad de vislumbrar cada posibilidad de siembra. Incluso coloquemos en algún lugar visible la palabra “sembrar” para tenerlo presente. Pero no perdamos de vista que para sembrar, tenemos que estar cargados de simiente, de la semilla que es la Palabra. Hagamos ese acopio constante de semilla del Reino.
Y no queremos dejar de señalar la actitud de Jesús que creemos debe ser la nuestra. Habla a la gente “acomodándose a su entender”, como mejor les iba a calar. Tengamos también nosotros presente al receptor antes de emitir el mensaje. Pero además Jesús se lo explicaba después a sus discípulos en privado, a aquellos que tenían apertura, a aquellos que podían continuar haciendo lo que Él había empezado. Aprendamos de esa sabiduría y no nos perdamos diciendo muchas palabras donde no debemos ni con la obsesión de querer que la siembra crezca ya.

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