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Evangelio del domingo 5 de abril, Domingo de Ramos

Coordinadora de Evangelio Seglar -
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EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos 14, 1-15,47

Faltaban dos dias para la Pascua y los Azimos. Los sumos sacerdotes y los letrados pretendian prender a Jesús a traición y darle muerte. Pero decían:
S.-- No durante las fiestas; podría amotinarse el pueblo.
C. Estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, sentado a la mesa, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y se lo derramó en la cábeza. Algunos comentaban indignados:
S.- ¿A qué viene este derroche de perfume? Se podía haber vendido por más de trescientos denarios para dárselo a los pobres.
C Y regañaban a la mujer Pero Jesús replicó:
+ Dejadla, ¿por qué la molestáis? Lo que ha hecho conmigo está bien. Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros y podéis socorrerlos cuando queráis; pero a mí no me tenéis siempre. Ella ha hecho lo que podía: sé ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Os aseguro que, en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se recordará también lo que ha hecho ésta.
C. Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oirlo se alegraron y le pro-metieron dinero. El andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:
S. ¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua? El envió a dos discípulos diciéndoles:
+ -- Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa en que entre, decidie al dueño: "El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discipulos?" Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.
C. Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encon-traron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Al atardecer fue con los Doce. Estando a la mesa comiendo dijo Jesús:
+- Os aseguro, que uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo.
C- Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro:
S ¿Seré yo?
C. Respondió:
+-- Uno de los Doce, el que está mojando en la misma fuente que yo. El Hijo del Hombre se va como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del Hombre!; ¡más le valdría no haber nacido!
C Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la ben-dición lo partió y se lo dio diciendo:
+ --Tomad, esto es mi cuerpo.
C. Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron. Y les dijo:
+-- Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro, que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.
C Después de cantar el salmo, salieron para el Monte de los Olivos. Jesús les dijo:
+-- Todos vais a caer, como está escrito: «Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas.» Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.
C. Pedro replicó:
S.- Aunque todos caigan, yo no. Jesús le contestó:
+- Te aseguro, que tú hoy, esta noche, antes que el gallo dos veces, me habrás negado tres.
S Pero él insistía: Aunque tenga que morir contigo, no te negare. Y los demás decían lo mismo. Fueron a una finca, que llaman Getsemani y dijo a sus discipulos-
+- Sentaos aquí mientras voy a orar.
C.Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:
+- Me muero de tristeza: quedaos aquí velando.
C.Y, adelantándose un poco, se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y dijo:
+- iAbba! (Padre): tú lo puedes todo, aoarka de mí ese cáliz. Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.
C. Volvió, y al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:
+- Simón, ¿duermes?, ¿no has podido velar ni una hora? Velad y orad, para no caer en la tentación; el espíritu es decidido, pero la carne es débil.
C. De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió, y los encontró otra vez dormidos, porque tenían los ojos. cargados. Y no sabían qué contestarle. Volvió y les dijo:
+- Ya podéis dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora; mirad que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.
C. Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los doce, y con él gente con espadas y palos, mandada por los sumos sacerdotes, los letrados y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles:
S.- Al que yo bese, es él: prendedlo y conducidlo bien sujeto.
C.Y en cuanto llegó, se acercó y le dijo:
S.- ¡Maestro!
C.Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron. Pero uno de los presentes, desenvainando la espada, de un golpe le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo:
+- ¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario os estaba enseñando en el templo, y no me detuvisteis. Pero, que se cumplan las Escrituras,
C .Y todos lo abandonaron y huyeron. Lo iba siguiendo un muchacho envuelto sólo en una sábana; y le echaron mano; pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo. Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, y se reunieron todos los sumos sacerdotes y los letrados y los ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del patio del sumo sacerdote; y se sentó con los criados a la lumbre para calentarse. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un testimonio contra Jesús, para condenarlo a muerte; y no lo encontraban. Pues, aunque muchos daban falso testimonio contra él, los testimonios no concordaban. Y algunos, poniéndose de pie, daban testimonio contra él diciendo:
S.- Nosotros le hemos oído decir: «Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro no edi-ficado por hombres.»
C. Pero ni en esto concordaban los testimonios. El sumo sacerdote se puso en pie en medio e interrogó a Jesús:
S.- ¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?
C. Pero él callaba, sin dar respuesta. El sumo sacerdote lo interrogó de nuevo preguntándole
S.- ¿Eres tú el Mesias, el Hijo de Dios bendito?
C. Jesús contesto.
+- Si lo soy. Y veréis que el Hijo del Hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo.
C. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras diciendo:
S.- ¿Qué falta hacen más testigos? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué decidís?
C. Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle, y tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían:
S- Haz de profeta
C.Y los criados le daban bofetadas. Mientras Pedro estaba abajo en el patio, llegó una criada del sumo sacerdote y, al ver a Pedro calentándose, lo miró fijamente y dijo:
S. - También tú andabas con Jesús el Nazareno.
C El lo negó diciendo:
S. - Ni sé ni entiendo lo que quieres decir.
C Salió fuera al zaguán, y un gallo cantó. La criada, al verlo, volvió a decir a los presentes:
S - Este es uno de ellos.
C.Y él lo volvió a negar. Al poco rato también los presentes dijeron a Pedro:
S. - Seguro que eres uno de ellos, pues eres galileo.
C. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:
S - No conozco a ese hombre que decís.
C Y en seguida, por segunda vez, cantó el gallo. Pedro se acordó de las palabras que le había dicho Jesús "Antes de que cante él gallo dos veces, me habrás negado tres", y rompió a llorar. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes con los ancianos, los letrados y el sanedrín en pleno, prepararon la sentencia; y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Pilato le preguntó:
S.-- ¿Eres tú el rey de los judíos?
C. El respondió:
+ --Tú lo dices.
C Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo:
S.. - ¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan.
C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les
contestó:
S. - ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?
C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:
S.- ¿Qué hago con el que llamáis rey de los judios?
C. Ellos gritaron de nuevo:
S.- Crucificalo.
C. Pilato les dijo:
S.- Pues ¿qué mal ha hecho?
C~ Ellos gritaron más fuerte:
S.- Crucificalo.
C.Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barra-bás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo cruci-ficaran. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio al pretorio y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:
S.- ¡Salve rey de los judíos!
C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz.Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «La Calavéra»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: EL REY DE LOS JUDIOS. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor.» Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:
S.- ¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.
C. Los sumos sacerdotes, se burlaban también de él diciendo:
S.- A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.
C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban. Al llegar el mediodía toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y a la media tarde, Jesús clamó con voz potente:
+- Eloí Eloí lamá sabactaní. (Que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?)
C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S.- Mira, está llamando a Elias.
C.Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber diciendo:
S.- Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.
C.Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:
S- Realmente este hombre era Hijo de Dios.
C. Había también unas mujeres que miraban desde lejos; entre ellas María Magdalena, Maria la madre de Santiago el Menor y de José y Salomé, que cuando él estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén. Al anochecer, como era el día de la Preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, noble magistrado, que también aguardaba el Reino de Dios; se presentó decidido ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de qué hubiera muerto ya; y, llamando al centurión, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto. Informado por el centurión, concedió el cadáver a José. Este compró una sábana y, bajando a Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro, excavado en una roca, y rodó una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José, observaban dónde lo ponían.

Palabra del Señor


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

En los tiempos que nos ha tocado vivir, con tanta crisis, con tanta muerte de inocentes justificada (léase aborto, la pobreza extrema,... por ejemplo);  el amor, la entrega, la generosidad, la radicalidad no están de moda, ni siquiera para las parejas,  para las familias, en donde, cada uno hace lo que puede por sobrevivir, por ser feliz, tirando solo de los pocos que están a su alrededor y a veces, ni siquiera de éstos. Es curioso como un día tan bonito, tan familiar, como el domingo de ramos, (la eucaristía suele ser por la mañana, hay procesión de palmas, los niños se lo pasan bien agitando y cantando el Hosanna), la palabra de Dios muestre con tanta crudeza la pasión y la muerte. Quizás es una metáfora de lo que estamos viviendo, por momentos, riendo, cantando, viviendo despreocupadamente en fiesta, pero incluso en cualquier familia, incluso en cualquier matrimonio o con nuestros hijos, hay situaciones de dolor, de pasión, de sufrimiento y de muerte. Que el Dios de la vida, nos haga sentir intensamente estos días, alivie nuestro pesar, serene nuestro sufrimiento y devuelva la alegría, pero la de verdad, la que nace en el corazón y se extiende por todo nuestro ser y convierte nuestra vida en propagadora de la salvación, la de Jesús.

DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
No hay nada nuevo bajo el Sol. Después de más de veinte siglos, todos los personajes que intervinieron en la pasión de Cristo, empezando por Pedro y terminando por Barrabás, estamos vivos y coleando, en este mundo que nos ha tocado vivir y jaleamos y vitoreamos al Cristo-deportista-cantante, proveniente del llamado tercer mundo y pedimos la crucifixión del Cristo-patera-emigrante-de-cualquier país-pobre, cuando viene a nuestro suelo. Practicamos un cristianismo de conveniencia. Leímos, en cierta ocasión, que un científico británico, agnóstico, convertido finalmente al cristianismo, decía que una de las barreras más importantes que encontró para su conversión fue la falta de coherencia que veía en los cristianos, en relación a lo que decían y cómo actuaban. Es descorazonador que seamos tan contumaces en nuestros comportamientos. Nos consuela el hecho de que uno de los primeros que le volvió la espalda y negó, no sólo ser su amigo sino ni conocerlo, fue Pedro, al que le había dado la responsabilidad de dirigir su Iglesia.
Señor, que jamás nuestros nietos no vean en nosotros el más mínimo rechazo a tu persona y a tus enseñanzas y que, si por debilidad humana, alguna vez hacemos  algo que no guarde la debida coherencia con lo que decimos, referente a nuestras creencias, les des capacidad de perdonar y disculpar como hiciste Tú con todos los que te rodearon a lo largo de tu vida entre nosotros.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Comenzamos la Semana Santa. Días de alegría de los niños por sus vacaciones escolares. Los días más importantes para todos los cristianos porque recordamos y celebramos que Jesús murió y resucitó por nosotros, porque nos ama. Disfrutamos el Domingo de Ramos con ellos, quizás se sienten protagonistas cantando “Hosanna” y agitando los ramitos de olivos y las palmas por Jesús. Asistiendo a los oficios del Jueves y Viernes Santo pueden comprender que sufrió y amó como nadie al hacerse hombre como nosotros y morir en la cruz, y es una buena ocasión de agradecer a Jesús en familia lo que ha hecho por nosotros.

DESDE LAS PERSONAS SIN HOGAR
(hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
El pasado sábado nos enteramos, por casualidad, de que Carmen había fallecido a principios de año. Sentada en la puerta de la iglesia solía bromear con nosotros, sin que ello evitase que ofreciera su cajita de cartón cada vez que alguien pasaba a su lado. Desaliñada, rolliza, espontánea, vivaracha, un tanto irreverente y dicharachera, nos hizo reír en muchas ocasiones. Nos contó que había venido a Canarias a iniciar una nueva vida que, sin temor a equivocarme, debió diferir enormemente de la que soñó antes de dejar su querida Andalucía. Murió sola y sin que nadie la echase de menos, pues fue la descomposición de su cuerpo la que permitió que la encontraran. Duro, pero cierto. Con todo, la vida sigue, y los cristianos rememoramos en estos días la Pasión de Jesús; un acontecimiento que debería recordarnos que cada día, miles de personas sufren en silencio la suya particular. Afortunadamente, la gracia de la fe me permite encontrar consuelo en Jesús resucitado, de cuya presencia a buen seguro estará disfrutando Carmen y todos aquellos a los que les ha tocado vivir la cara amarga de la vida.

DESDE LA ANCIANIDAD
(matrimonio,trabajan en residencia de ancianos, pertenecen a comunidad cristiana)
Podemos pensar en la crueldad que mostraron todos los que condenaron a Jesús y lo crucificaron, y podemos decirnos a nosotros mismos que nunca seríamos capaces de causar ese daño a otra persona, y mucho menos siendo ésta inocente. Pero, ¿cuántas veces la gente nos parece culpable de algo y la  marginamos por  ello, demostrándonos después, esa persona, que tiene un gran corazón?. ¡Qué mal nos sentimos cuando juzgamos a alguien por lo que nos parece a simple vista, sin mirar más allá, sólo porque no lo entendemos!. Sin embargo, ¿ cuántas veces lo hacemos?. Tenemos entre nuestros mayores personas que parecen siempre malhumorados, no tienen nunca muestras de cariño, siempre protestando, Lo fácil es juzgarlos y marginarlos, como hicieron los romanos y judíos, pero la experiencia nos demuestra que luego tienen un buen corazón, que también les cuesta expresarse, que no saben cómo  llegar a nosotros, exactamente lo mismo que nos pasa con ellos. Dios tuvo que morir en la cruz para que nosotros lo entendiéramos.
Que el amor que Dios nos demostró en este acto de sacrificio inmenso, nos enseñe que para amar no es preciso entender, sólo creer que con amor todo se puede.

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