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Evangelio del domingo 29 de Noviembre de 2009, I de Adviento

Coordinadora de Evangelio Seglar -
Lectura del santo evangelio según san Lucas 21, 25-28. 34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán.
Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.
Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre."

Palabra del Señor


NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

    Los signos en el cielo señalan que se va a producir un cambio muy importante. El movimiento de las aguas es el que había antes que Dios pusiera armonía, según el Antiguo Testamento. El "Hijo del hombre" (o sea, "el Humano") es una imagen del profeta Daniel; viene sobre una nube, como lo hacía Dios, indicando así también su condición divina, Jesús ya se identificado antes en este Evangelio como ese "Hijo de lo humano".
Todo esto causa dos reacciones distintas:
- Para "las gentes" será causa de angustia y locura, "como un lazo".
- Para los discípulos es anuncio de que la liberación está cerca, Entonces podrá alzar la cabeza. (En este mismo capítulo, poco antes, hace constar las dificultades que padecen los creyentes en el tiempo del evangelista, los poderes que les hacen de agachar la cabeza).
La liberación no sólo será de las persecuciones, sino de toda clase de mal, dado el contexto en que anuncia.
Para poder mantenerse "de pie ante el Hijo del hombre", Jesús propone la oración y estar atentos.
Y para ese estar "siempre despiertos", Jesús anima a llevar un estilo de vida distinto al de "las gentes", cuyo corazón está adormecido por el ritmo de vida que llevan y por la búsqueda de lo placentero.


PARA VER
(por Pachi en www.diocesismalaga.es)


DESDE LA SOCIO-ECONOMÍA
(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Vivimos un tiempo de angustia a poco que uno asome la cabeza hacia abajo.
El texto del evangelio de hoy es un texto difícil: la liberación llega. En los versículos anteriores Lucas nos hablaba del asedio a Jerusalén (21,20-23). Ahora, alude a la segunda venida de Jesús: es decir a lo que llamamos la parusía. El discurso de Jesús es apocalíptico y adaptado a la cultura de su tiempo (apocalipsis no significa catástrofe, como tendemos a pensar, sino revelación), y nosotros tenemos que releer esas señales del mundo natural en el mundo de la historia, que es el lugar en que el Espíritu se manifiesta. La segunda venida del Señor revelará la historia a sí misma. La verdad que estaba oculta aparecerá a plena luz. Todos llegaremos a conocernos mejor (1Cor 13,12b).
En nosotros existe la angustia, el miedo y el espanto, no causados por "las señales en el sol, la luna y las estrellas". Nuestras angustias e inseguridades están causadas más bien por las crisis económicas, por los conflictos sociales, por el abuso del poder, por la falta de pan y trabajo, por la frustración... de tantas estructuras injustas, que solo podrán ser removidas por el paso -del amor de Dios y su justicia- en el corazón del ser humano.
El mensaje de Jesús no nos evita los problemas y la inseguridad, pero nos enseña cómo afrontarlos. El discípulo de Jesús tiene las mismas causas de angustia que el no creyente; pero ser cristiano consiste en una actitud y en una reacción diferente: lo propio de la esperanza que mantiene nuestra fe en las promesas del Dios liberador y que nos permite descubrir el paso de ese Dios en el drama de la historia. La actitud de vigilancia a que nos lleva el adviento es estar alerta a descubrir el "Cristo que viene" en las situaciones actuales, y a afrontarlas como proceso necesario de una liberación total que pasa por la cruz.
Por eso el Evangelio nos llama a "estar alerta", a tener el corazón libre de los vicios y de los ídolos de la vida (la conversión), para hacernos dóciles al Espíritu de Cristo que habita las situaciones que vivimos en nuestro entorno. Nos llama a "estar despiertos y orando", porque este Espíritu se descubre con una Esperanza viva, punto de encuentro entre las promesas de la fe y los signos precarios que hoy envuelven esas promesas. La esperanza es una memoria que tiende a olvidarse, se nutre con la oración, nos adhiere a las promesas de la fe y nos inspira, cada día, la búsqueda de sus huellas en las señales del tiempo. La Esperanza cristiana se hace por nuestra entrega a trabajar para que las promesas se verifiquen en nuestras vidas.
El adviento es tiempo de preparación de espera. Jesús cumplió las promesas del Antiguo Testamento con su vida y predicación. No esperamos su nuevo nacimiento. Esperamos que él vuelva a juzgar la creación. Es ese momento el que esperamos, es ese el momento en que creemos, que la justicia, que la igualdad, que la solidaridad, se impondrán.


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
La liberación, la salvación, viene precedida de dolor y sufrimiento. ¡Qué contradicción! Cuando más miedo tiene uno, cuando parece que todo no le puede ir peor, Jesús nos dice que nos levantemos y que alcemos la cabeza. Quizás lo más maravilloso de estas palabras de Jesús, sea la esperanza, sea el mantenerse firme ante todas las dificultades. En un matrimonio hay distintos momentos por los que vivir, distintas etapas que cubrir. Momentos de amor intenso, momentos de cariño profundo; tiempos para el disfrute y tiempos para el sacrificio. Lugares de encuentro y también de desencuentros. Y sobre todo, cuando llegan los malos momentos,  hay que pedir fuerzas para superarlo todo, que no es fácil, superar la enfermedad de algún cónyuge; superar las dificultades de nuestros hijos; superar la ancianidad de nuestros padres y abuelos; pedimos a Dios como familia, que cuanto más estemos enterrados en la miseria, más hacia arriba alcemos nuestra cabeza, con los ojos  esperanzados, puestos en la mirada del que tiene que venir. Feliz espera.


DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer casada, dos hijas, de baja laboral, padece cáncer)
Hoy en día todo el mundo estamos preocupados por nuestra preparación para la vida, en nuestra profesión, para tener un hijo, para las vacaciones, para una fiesta......... Nos preparamos para todo o para casi todo. Este domingo  se nos dice que también debemos prepararnos para la venida de Jesús y que además es la preparación más importante porque es la que nos hará más felices. Pero nosotros estamos tan atados a este mundo que nos cuesta entender que en realidad sea la más importante y la más decisiva en nuestra vida. Muchas veces no queremos ver los signos que Dios nos envía y sentimos miedo, angustia, desesperación :el sol se pone oscuro,la luna deja de brillar y  las estrellas se caen del Cielo. En esos momentos no estamos confiando en Él, y creemos que todo lo tenemos controlado, apegados a nuestra vida material: todo se arregla con dinero y poder.  Pero no es cierto, Los sinsabores de esta vida se suavizan  e incluso a veces desaparecen acercándonos a Ël, con la oración, con nuestro buen hacer en nuestras tareas cotidianas, haciendo que reine verdaderamente en nuestros corazones. No dudemos en pedirle fuerzas porque Él, que es nuestro padre y nos ama, nos escuchará.
 

DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, dos hijas, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
El evangelio de esta semana nos puede sonar raro, a mí me sonó raro hasta que leí las últimas frases: “Estad siempre despiertos”, “los agobios de la vida”.
Es tiempo de agobios, no paramos de escuchar noticias acerca de la falta de trabajo, en la televisión, en la radio, en la calle, de conocidos, etc. Pero en este tiempo Jesús nos da un toque de atención diciendo que no nos durmamos. Es una época difícil para el mundo laboral, pero puede ser una época de cambio, de mejora. Estate despierto. Conozco a gente que en esta época y ante la falta de trabajo se plantea estudiar, especializarse en algo concreto y necesario para que en un futuro pueda servir mejor en su profesión, o bien ven la oportunidad de salir fuera, ayudar en otros países, trabajar para una ONG, etc.
Desde luego que hay personas que se adaptan a la situación y la hacen oportunidad.


PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con dos hijos)
Padre, que mis sentimientos miren siempre el horizonte para no descuidar tu presencia...
que no me cieguen tanto las cosas superfluas que afloran a cada paso,
que no se cubra mi mirada de aquello que sólo la inercia convierte en importante...
Señor, que mi rostro te busque, que mi mano te toque, que mi silencio te implore...
porque vivir sin Ti, es vivir muy poco; porque vivir Contigo es vivir para mucho y para muchos...
Sólo en Ti, descubro el sosiego y la paz, la serenidad para no temer, para la esperanza...
En la zozobra, en la tempestad... allí necesito tu aliento, allí sé que estarás para auxiliarme,
por eso he de andar el camino con la seguridad de que Tú siempre me muestras algo en que apoyar mis pasos.


(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Comenzamos el Adviento y Tú Señor, Dios nuestro,
vienes a nuestro mundo para quedarte junto a nosotros,
para estar cerca nuestra, y así nosotros, poder estar más unidos a Ti.
Tú vienes para traernos la liberación de todas las inquietudes y asuntos
que nos embotan la mente y el corazón, y nos alejan de Ti.
Tú, Señor, nos alertas para estar despiertos y nos llenas de esperanza y confianza
para que nos impliquemos a trabajar en la construcción
de un mundo más justo, donde seamos creadores de paz y fraternidad,
para que pueda llegar a todos nosotros tu Salvación.
¡Gracias, Señor, porque Tú nos llamas hoy a levantarnos y seguirte,
sin distraernos de tu camino, siendo instrumentos tuyos en el mundo!
¡Gracias, Señor, porque Tú nos invitas a alzar la cabeza
para verte y ver a nuestros hermanos que más sufren
y que esperan con confianza en Ti, Señor, ser liberados de su dolor!
Tú Señor, que eres Bueno y Misericordioso,
ayúdanos durante este tiempo de Adviento que Tú nos ofreces,
y no permitas que nuestro corazón se endurezca por los problemas de la vida.
Haz Tú, Señor, que los agobios cotidianos no nos impidan fortalecer el alma
durante este tiempo de gracia que Tú nos regalas antes de tu Venida.
Señor, que María, nuestra Madre, nos prepare bien para tu venida,
como así Ella lo hace, y no permitas que la comodidad, el consumismo,
y el ambiente de nuestra sociedad nos alejen de la fidelidad al Evangelio.
¡Gracias, Dios nuestro, porque Tú vienes al mundo para hacernos libres! Amén.


PARA VIVIR ESTA SEMANA
(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Vivimos en un mundo maltrecho, lleno de situaciones injustas, de atrocidades. Incluso en nuestro entorno más o menos acomodado no nos faltan los problemas y las angustias, a cada cual provocados por distintas razones. Y nosotros tenemos que tener nuestra fe, en un Jesús que viene a LIBERARNOS, ¡y son tantas las cosas que pueden oprimirnos, “externas” o “internas”!. Podemos reflexionar sobre ellas durante esta semana…
En esa liberación externa tenemos que colaborar todos nosotros. Durante este comienzo de Adviento en los momentos de oración, pero también en los momentos cotidianos del día… PONGÁMONOS EN SUS MANOS. Para que nos de fuerza y nos ilumine qué debemos hacer en cada momento, no dejándonos caer en el desánimo o en excusas del tipo…”para qué molestarse, si el mundo no tiene arreglo o si yo no voy a poder resolver nada”.
A veces la mayor opresión viene de nosotros mismos, cuando pensamos que nosotros o nuestros problemas no tienen remedio, que no podemos mejorar, que somos así de siempre y ahora no vamos a cambiar. En estos días, pidámosle al Señor FE y ESPERANZA en Él, en su capacidad REDENTORA y SANADORA.
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icono comentarios 4 comentarios

Comentarios

Cristian Moya Cristian Moya
el 28/11/09
Excelentes comentarios... Bendiciones.
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Héctor Cuzcano. Lima-Perú Héctor Cuzcano. Lima-Perú
el 30/11/09
Con esperanza iniciemos este nuevo año litúrgico, el tiempo de Adviento, tiempo de espera, una nueva oportunidad de recibir a Jesús personificado en aquel niño que moverá al mundo nuevamente en muy pocos días. Desde aquí hago un llamado a todos ustedes que leen esta página a no dejar de decir o escribir que "No hay Navidad sin Jesús". Dios los bendiga.
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arauuz arauuz
el 30/11/09
no me importa pero es bonita
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iioO..!! iioO..!!
el 2/12/09
Suena coOmoO a la pelicula de 2012.. tendra algo que ver..?
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