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Evangelio del domingo 25 de octubre, 30º del tiempo ordinario

Coordinadora de Evangelio Seglar -
EL EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 46-52

Maestro, haz que pueda ver.

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: "Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí." Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: "Hijo de David, ten compasión de mí." Jesús se detuvo y dijo: "Llamadlo." Llamaron al ciego, diciéndole: "Ánimo, levántate, que te llama." Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: "¿Qué quieres que haga por ti?" El ciego le contestó: "Maestro, que pueda ver." Jesús le dijo: "Anda, tu fe te ha curado." Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Palabra del Señor


NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

Marcos nos transmite un mensaje claro: la fe en Jesús salva. Con él termina la sección del camino, que empezó justamente después de la curación de otro ciego.
Jesús valora la fe de Bartimeo, presentado como modelo. En principio toma a "Jesús Nazareno" -de quien ha oído hablar- como descendiente del rey David. Eso puede significar que cree que es el esperado Mesías político. Culmina reconociéndolo como Maestro con una expresión de la mayor consideración (rabboní en vez de rabbí).
Para ello ha tenido que superar la oposición de "muchos", que le mandan callar como a los espíritus malignos.
Jesús detiene su caminar y sin moverse manda a los "muchos" que le llamen, luego le pregunta lo mismo que a los hijos de Zebedeo el domingo anterior. Bartimeo, en vez de pedir un puesto destacado en su reino, pide recobrar la vista. Todo el proceso lo hace en base a lo que oye, de donde se puede inferir la importancia de la escucha para la fe.
Bartimeo que es un excluido que vive postrado, al margen del camino, fuera de la ciudad, mendigando, no duda en dejar con prontitud todo lo que tiene, como hicieran los hijos de Zebedeo cuando recibieron la llamada de Jesús, en contraste con el rico de hace dos domingos.
Termina siguiendo a Jesús por el camino, como discípulo.

PARA VER

(por Pachi en www.diocesismalaga.es)



DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Cuando una persona grita, puede ser porque está enfadada o porque está desesperada. En un matrimonio, o pareja, o familia, hay veces que nos vemos gritando al otro, al hijo, al amigo, al cónyuge, etc, porque no nos hacen caso, o porque creemos que gritando, insistimos en el valor de lo que decimos. Todo lo contrario, no hace falta gritar para hacernos valer más. Pero, entre la vida y entre la gente y entre el trabajo y las prisas, entre la comodidad y las preocupaciones, nos hemos vuelto un poco sordos. Especialmente ante la desesperación de algunas personas, incluso de los que están a nuestro lado. Los gritos, incluso silenciosos, de las esposas que son ninguneadas; los gritos de los hijos, a los que nuestras múltiples ocupaciones, todas “por su bien”, no escuchamos; los gritos de nuestros mayores, a los que creemos o decimos que con la edad se han vuelto unos caprichosos y a lo mejor, necesitan desesperados un ratito de atención, o un beso, o un “estoy aquí”. En fin, hay muchos gritos que ahogamos, que no queremos que escuche nadie, por si acaso. Pero el único que tiene unos oídos “hiper sensibles” para escuchar a los demás, especialmente a quien más lo necesita, es Jesús. Ojalá seamos tan atentos a los gritos de alrededor nuestra y los identifiquemos frente a los ruidos de nuestra vida.


DESDE EL TERCER MUNDO
(matrimonio con dos hijos, voluntario de ONG en país musulmán, trabaja en la misión, pertenece a comunidad cristiana)

El evangelio de hoy nos recuerda que todos podemos ser ciegos. Estando en un país donde las condiciones de vida no son las de España y donde vemos pobreza a nuestro alrededor sin tener que buscarla, es fácil caer en “hacerse el ciego” y actuar y vivir al margen de tanta gente que sufre. Como no podemos arreglar la vida de tanta gente, pues ya ni lo intentamos, y tiramos adelante con nuestra vida, nuestra familia, nuestras actividades y problemas... sin pensar en los demás.
Bartimeo nos muestra el camino a seguir: darnos cuenta de nuestra ceguera, de las ocasiones en las que hemos vuelto la cabeza cuando alguien nos ha pedido ayuda, del filtro que le ponemos a la realidad para mantener nuestra situación cómoda sin problemas de conciencia; luego, pedir ayuda a Jesús, mostrar una actitud de cambio; y finalmente, hacer nuestro el evangelio para tenerlo como pauta a la hora de vivir en este mundo y estar con esta gente.


DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Uno de nuestros hijos estuvo varios días enfermo sin ir al colegio. Al llegar al mismo le sorprendieron varios compañeros que corrieron hacia él y lo abrazaron. Nos lo contó entre intimidado y contento. ¿Te gustó? –le preguntamos- pues claro, ¡mucho! Ahora ya sabes, haz tú lo mismo. A veces, para sanar, para volver al camino, sólo son necesarios pequeños gestos: una sonrisa, una palabra amable, un abrazo, escuchar en la prisa de cada día. Cuando tú dedicas tiempo al otro, se da cuenta que es importante y crece. Sabemos que si le pedimos a Jesús, Él nos responderá ¿Qué quieres que haga por ti? Cada uno tiene sus cegueras. De unas nos damos cuenta y otras las ven los demás. Que Él que es la LUZ, nos de la capacidad de ver y actuar en nuestros corazones.


DESDE LAS PERSONAS SIN HOGAR
(hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Este pasaje del evangelio es toda una catequesis para los que vivimos de cerca la realidad de las personas sin hogar. Tiene tanta enjundia, que solo voy a detenerme en dos aspectos que entiendo fundamentales. Lo primero que querría destacar es que narra un episodio que diariamente se sigue repitiendo en nuestras calles. Sin embargo, la actitud de Jesús, que ante la llamada del necesitado se detiene y coloca la súplica de éste por delante de sus quehaceres, contrasta con la que muestra una gran parte de la sociedad, que ajena al dolor del otro, es capaz de encontrar un sinfín de justificaciones para no pararse y pasar por delante de un sin techo con total indiferencia. Lo segundo que resaltaría es la forma que utiliza Jesús para dirigirse al que le reclama. ¿Acaso no sabía Jesús lo que le iba a pedir el ciego Bartimeo? Seguro que sí, pero en cambio adopta una posición de igual, no rebajándose, sino elevando al humillado, dignificándolo y dándole la oportunidad de que se exprese como lo haría cualquier otra persona; por eso le pregunta que qué es lo que quiere que haga por él. Este detalle, aparentemente sin importancia, es de una relevancia capital si se conoce la situación en la que viven las personas sin hogar, que no solo se ven privadas de un hogar, con todo lo que ello implica, sino que poco a poco han ido perdiendo la autoestima y la dignidad, lo que ha llevado a que muchas se consideren personas de “inferior categoría”, por depender su supervivencia de la caridad o la asistencia social.


DESDE LO SINDICAL
(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece a sindicato, a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Me llama la atención la actitud de los que iban con Jesús. El evangelista nos relata que regañaron a Bartimeo para que se callara. Debió de llegar a ser molesto su grito incesante pidiendo compasión. ¿Y nosotros? Es posible que de una u otra forma estemos mandando a callar al que está en situación de debilidad, de dependencia, de indefensión,.. porque tiene un contrato precario, o está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de no perder el sueldo que sostiene a la familia, o trabaja sin ánimo ni ilusión por lo que hace, o tiene una salud delicada y enferma con frecuencia,...¿somos de los que les regañan o de los que les dicen: "Ánimo, levántate, Jesús te llama."


PARA REZAR
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Bendito seas, Señor, porque Tú nos sanas y eres nuestra Salvación.
Gracias por la vida que nos regalas cada día.
Gracias por la fe y porque Tú actúas en todo momento a través de ella.
Aumenta nuestra fe y danos la valentía para saltar a tu encuentro
y saber pedirte lo que más nos conviene para alcanzar el bien común
y para tener siempre el ánimo suficiente para ponernos en pie y seguirte.
¡Señor, ábrenos los ojos a tu Amor!... ¡Sánanos de nuestra ceguera!
No nos dejes permanecer ciegos por nuestras falsas seguridades,
comodidades y egoísmos que nos alejan de nuestros hermanos.
No nos dejes caer en la tentación de permanecer en un bienestar social
que nos aleje de la lucha por la justicia y las necesidades del mundo.
Ayúdanos a que sepamos verte y reconocerte para acudir a Ti
y que, Tú que eres Bueno, puedas sanarnos de nuestras indiferencias
para que sepamos verte siempre en los hermanos que más sufren
y seguirte con una vida cristiana comprometida en nuestra sociedad,
que nos permita transformar nuestro mundo para mejorarlo
a través del amor sin límite que Tú nos muestras con tu ejemplo de vida. Amén.


PARA VIVIR ESTA SEMANA
(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

A lo largo de nuestra vida, tenemos infinidad de momentos en los cuales nos encontramos con "encrucijadas" en las cuales tenemos que decidir una u otra cosa. Unas veces más importantes y muchas otras son sólo pequeñas cosas que nos pasan todos los dias. Esto viene a colación con lo que le pasa al ciego de Jericó. La lectura nos dice que estaba a las afueras del pueblo, pegando al camino. Estaba casi en la disyuntiva de irse o quedarse. Y escucha a Jesús y lo llama.
Bien, ¿cómo poner en práctica esta Palabra?. Debemos habituarnos a preguntarle a Jesús qué debemos hacer ante las distintas cosas que se nos plantean a lo largo del dia, pedirle luz para discernir qué es lo mejor. No hay que esperar a tener grandes decisiones, pequeñas cosas. El sólo hecho de pedir a Jesús que nos ilumine ante una situación inesperada, hace que tengamos una disposición distinta ante lo desconocido o ante la persona que tenemos delante. Aunque el "teléfono de contacto" con el Señor no se encuentre operativo, más por nuestra causa que por la de Él, lo afrontaremos todo desde otra perspectiva.
En definitiva, pedir luz ante cualquier decisión y nuestra alma se pondrá rápidamente en disposición de amar.


PARA CANTAR
(mujer, casada, una hija, trabaja, cantaautora, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
Seguramente todos habremos pasado por la experiencia de estar "al borde del Camino", y sólo Jesús, llamándonos personalmente es el que provoca en nosotros un movimiento de acercamiento y nuestra conversión. Muchas veces hay que clamar al Señor para que tenga piedad de nosotros, como Bartimeo.
Por eso propongo para esta semana la canción "Ven Señor Jesús" de la hermana Glenda, que espero les sirva para profundizar más en la oración con el Evangelio de esta semana.
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