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Evangelio del domingo 16 de agosto, 20º del tiempo ordinario

Coordinadora de Evangelio Seglar -
Los seglares que comentan el Evangelio cada domingo, se toman un descanso. En Septiembre se reanuda el servicio habitual.
En AGOSTO ofrecemos cada semana una comentario realizado mientras se disfruta de las vacaciones y en referencia a ellas.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN Juan 6,51-58

    En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo." Disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Entonces Jesús les dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que como este pan vivirá para siempre."

Palabra del Señor

Desde la Playa
(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)
Estamos en crisis, es evidente, pero no sólo en la económica, hay otra gran crisis que lleva gestándose más tiempo, y que nos está sumergiendo en el relativismo más absoluto; es la crisis de valores, la crisis de la falta de creencias, el alimentarse de otras cosas que finalmente no sacian, la crisis de antorchas que alumbren, las crisis de referencias que “muevan” realmente el mundo, en definitiva la crisis del amor, como resumen del mensaje de este Domingo. Creo recordar que el año pasado ya os comenté lo asombrado que se queda uno cuando acude a misa en verano, y observa la edad media de los que allí estamos, es para pararse a pensar un rato.

¿Qué ocurre? El pan de la vida se queda en la Iglesia, cada vez menos son los se acercan a alimentarse de él. Algo habrá que cambiar, nosotros por nuestra parte tendremos que realizar el milagro de compartir el pan que hemos comido, con aquellos que no lo han hecho, tendrán que notar “algo”, lo que sea, aunque estemos en la playa, en el monte o en casa con nuestra familia.

Nuestra Iglesia tan querida por nosotros y tan odiada por la mayoría de los poderes que influyen, deberá (deberemos) reflexionar sobre todo esto, porque la BUENA NOTICIA debe llegar a todos, para ello habrá que quitar las ramas que nos impiden contemplar la esencia, y de este modo conseguir que la Iglesia se muestre en su verdadera raíz, tarea complicada pero que algún día tendrá que comenzar, no nos quedemos contemplando.

           

En Vacaciones
(matrimonio, trabajan ambos -de vacaciones en Agosto-, con una hija, ella pertenece a comunidad cristiana)
Todos los años estamos deseando que lleguen nuestras vacaciones, para relajarnos, para desconectar, para viajar a ver a la familia, para salir de la rutina del resto del año y disfrutar. Disfrutamos de Dios con los demás, aprovechando este tiempo que se nos brinda, sin olvidarnos de que este momento también es para recargar pilas, para llenarnos a tope de Dios, para coger fuerzas, sabiendo que Él es lo único. Sólo Dios basta. Alimentarnos, participar de Él, es la única manera de VIVIR. Y aunque nos cueste comprender muchas veces lo que nos dice o quiera de nosotros, sólo al abandonarnos, al entregarnos a Dios y tenerle dentro, seremos capaces de ser verdaderos hijos suyos.
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