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Evangelio del domingo 13 de noviembre, III de Adviento

Coordinadora de Evangelio Seglar -
EL EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: "¿Entonces, qué hacemos?"
Él contestó: "El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo."
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: "Maestro, ¿qué hacemos nosotros?"
Él les contestó: "No exijáis más de lo establecido."
Unos militares le preguntaron: "¿Qué hacemos nosotros?"
Él les contestó: "No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga."
El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: "Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizara con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga."
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.

Palabra del Señor

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)
Los Domingos 2º y 3º de Adviento se reparten la perícopa que presenta la figura de Juan (el Bautista), omitiendo los versos donde Juan (Bautista) presenta a Jesús como Juez.
A Juan acude toda clase de gente, y él le pide que actúe con justicia con el prójimo y con caridad con el necesitado.
Lucas insiste en que Juan no es el Mesías: Juan dice que ni siguiera es digno de hacer con él ni una tarea de esclavo, como la de desatar las sandalias.
También insiste en distinguir el bautismo de conversión de Juan y el del Mesías, cuyo bautismo infundirá el Espíritu Santo -algo que no ocurrirá hasta Pentecostés, narrado por el mismo autor-

PARA VER
(por Pachi en www.diocesismalaga.es)


DESDE LA SOCIO-ECONOMÍA
(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)
Es cierto, creo, que la mayoría de nosotros le plantea esa pregunta internamente al Señor (entonces, ¿qué hacemos?). Y supongo que la respuesta del Señor será tan personal como lo son la vida y circunstancias de cada cual, pero probablemente nos señalará algunos obstáculos que deberíamos remover con el objetivo de "allanarle el camino" para que Él pueda llegar plenamente hasta nosotros, para que la fraternidad entre los seres humanos pueda ir avanzando y estableciéndose.
Toda nuestra vida cristiana es un proceso incesante de conversión, que se desarrolla en nuestro interior la mayor parte del tiempo, pero en el que a veces pueden observarse externamente cambios significativos, de actitud o de estilo de vida. Pero además y sobre todo, antes y por encima de esos cambios, el proceso de conversión necesita de un empeño nuestro en volver una y otra vez nuestra mirada y nuestra atención a Dios. Es un empeño al mismo tiempo en sacudirnos el embeleso y la seducción con la que otras cosas que no son Dios nos distraen, y ocupan -a veces por mucho tiempo- su puesto. Cada uno de nosotros sabe bien cuáles son esos falsos ídolos en su vida, a los que en la práctica adoramos y situamos como "lo más importante".
Esta sociedad que hemos construido y en la que vivimos parece asombrarse de vez en cuando por algún cambio drástico que parece deberse a una súbita conversión, pero, tan proclive como es a convertirlo todo en un espectáculo efímero, necesita más aún el testimonio y la palabra de hombres y mujeres acostumbrados a mirar a Dios, e impregnados por tanto de los valores del Evangelio. Necesitamos personas cuya presencia nos haga replantearnos qué es lo que ocupa el lugar más importante en nuestras vidas.
Yo le doy gracias a Dios porque Él es fiel, y una y otra vez vuelve a nuestras vidas invitándonos a acogerlo, y le pido que nos conceda la fe, la esperanza y el amor que sólo Él puede darnos, para que así podamos sembrar en el mundo el cambio que tanto necesita.

DESDE EL TERCER MUNDO
(matrimonio con dos hijos, voluntario de ONG en país musulmán, trabaja en la misión, pertenece a comunidad cristiana)
En aquel tiempo, la gente le preguntaba a Juan el Bautista: “¿Qué debemos hacer?”
Y hoy, ¿nos pregunta alguien,qué debe hacer?”
La vida de Juan interpela a mucha gente de su tiempo, ¿y nosotros?
¿Estamos siendo motivo para que los otros se pregunten porqué vivimos así y se planteen otra forma de vivir, de hacer las cosas, de relacionarse?
¿En nuestros gestos y acciones se palpan la justicia, la solidaridad, la caridad, la misericordia…los valores evangélicos que anuncian la buena nueva a los demás?
Es importante estar abiertos a la Palabra de Dios que estos días se nos ofrece y poder reflexionar sobre ello. Seamos agradecidos y aprovechemos este tiempo, para hacer silencio en nosotros y dejar que Dios se manifieste al corazón del hombre.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
¿Qué hacemos nosotros? Nuestros hijos suelen hacernos esta pregunta cuando tienen dudas con la tarea, cuando tienen problemas con algún compañero, cuando les surge cualquier dificultad en su vida. Pues hay que hacer lo que hay que hacer. ¿Qué es lo que nos dice el corazón en cada momento? No es necesario grandes obras. Con lo cotidiano, si lo hacemos con amor, es con lo que vamos a vivir el Adviento. Que el abuelito está sólo y necesita un poco de compañía, allí acompañaremos. Que alguien cercano necesita que escuchemos sus problemas, allí escucharemos. Que hace falta colaboración para la campaña de Navidad, allí colaboraremos. Que este año hace falta que seamos más desprendidos por la situación económica, lo seremos… Sólo hay que ponerse a escuchar lo que Dios nos habla cada día, a cada uno.


PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con dos hijos)

Señor, que me cuestione para buscar las respuestas en tu Palabra,
que tu Palabra mueva mis obras para seguir tu mensaje,
que tu Palabra venga sobre mí, repose en mi corazón,
e impulse mi hacer... porque siempre hay para hacer, por quien hacer...
Padre, que se ablande mi corazón y esté atenta mi mirada,
para apreciar quién me necesita, qué necesita de mí...
Y puesto en tus manos acuda en auxilio sincero como testimonio de tu Palabra de Vida...
Solo ni sé, ni puedo, Contigo soy capaz...
Que no me atropelle aquello que tengo que “hacer”, sino el afán de hacerlo Contigo...
Ayúdame a revisar mi vida, a empezar de nuevo, a esperar en Ti, a moverme a tu lado...
Que nunca me falte la sensibilidad para descubrir a lo que estoy llamado,
ni la paz para aguardar tu Fuerza, tu Presencia...
Como Juan, que haga camino, que prepare el Tuyo,
y que siempre esté atento y sereno en que Tú estás conmigo.


(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Señor, Tú nos invitas hoy en mitad del Adviento
a compartir con nuestros hermanos, para enseñarnos a ser generosos
y aprender a pensar primero en los demás en vez de en uno mismo.
Tú, Señor, nos preparas así, para tu Venida,
cambiando a mejor nuestro modo de vida y actitudes.
También nos invitas hoy a anunciar a todos tu Evangelio
para que todas las personas puedan reconocerte y amarte.
Señor, Tú que eres Dios, te haces humano y vienes a nuestro encuentro
para quedarte con nosotros y entregarnos tu Amor y Salvación.
¡Gracias Señor, Dios nuestro, por tu inmensa Misericordia!
Ayúdanos Tú, a ser profetas de hoy día en nuestra sociedad,
en mitad de nuestro barrio, familia, trabajo y parroquia.
Danos Tú Señor, la capacidad de transmitir con alegría
mensajes de esperanza, haciéndoles llegar a todas las personas
tu Buena Nueva y la gran noticia de tu Venida a nuestro mundo,
para que cada persona se llene de Esperanza y de fe para recibirte.
Y haznos herramientas tuyas, Señor, para construir una sociedad
que sea capaz de verte y alabarte cuando tú estás con nosotros
compartiendo nuestra vida diaria junto a nuestros hermanos. Amén.


PARA VIVIR ESTA SEMANA
(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
En estas fechas tenemos la tendencia a quedarnos en lo superficial. Hay muchas cosas que nos recuerdan que se acerca la Navidad: el turrón, el árbol de Navidad, el Belén, las comidas de familia, amigos, empresas...Pero por desgracia se nos olvida lo más importante, EL ESPIRITU DE LA NAVIDAD.  Sí, es algo que debería aflorar con naturalidad, al menos antes, cuando eramos más sensibles a las necesidades de los demás, cuando no estábamos tan "informatizados", tan metidos en nuestros cascos de música, tan a "nuestra bola". ¿Es que nos da vergüenza que los demás vean que aflora nuestro "espíritu de la Navidad" al ayudar a alguien en la calle?.  Pues a eso es a lo que nos interpela S. Juan Bautista, a que en nuestras relaciones con los demás se note que Jesús va a nacer y está cambiando nuestra actitud. Y, por favor, colaboremos todos a que el "espíritu de la Navidad" sea algo natural que pongamos en práctica en nuestros bloques de pisos, en nuestros trabajos, en el cole y sobre todo, en nuestras familias.
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Comentarios

José Luis Cerrada.....Cheste (Valenc José Luis Cerrada.....Cheste (Valenc
el 11/12/09
Atravesamos unos tiempos en que es urgente y necesario que los cristianos seamos cada vez mas testigos de un Jesús vivo . Es hora de que el seguimiento de Cristo , nos tiene que llevar a ser mas solidarios , mas atentos a los problemas que tienen nuestros hermanos , mas valientes para denunciar las injusticias , no tener miedo al que dirán . Si de verdad , de verdad nos vieran ser consecuentes con lo que predicamos , no solamente contagiaríamos , si no que verian que hemos edificado nuestra opción por Dios sobre roca firma .Sabemos que con Dios , todo lo podemos , a que estamos esperando?
¡ Merece la pena ser testigos de Jesús !
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