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Evangelio del domingo 10 de mayo, quinto de Pascua

Coordinadora de Evangelio Seglar -
Lee el Evangelio de este domingo
Elige el comentario que quieres leer: Matrimonio y familia, Tercer mundo, Enfermedad, Sindical, Educación de los hijos, Personas sin hogar, Política, Inmigración, Ciencia, Social.
Reza con esta Oración a propósito del Evangelio.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 15,1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos."

Palabra del Señor

DESDE EL TERCER MUNDO
(mujer, soltera, profesional, seglar del tercer mundo, comprometida con la promoción de su pueblo, pertenece a grupo cristiano
A veces en la cotidianidad de la vida, especialmente en estos lugares donde se deben vivir tantas situaciones dificiles de sobrellevar, las personas somos muy propensas a perder la esperanza y la confiaza en Dios y en sus promesas.
Este texto nos invita a seguir unidos al Señor, a seguir confiando en El y en sus promesas, no solo para seguir viviendo humanamente, sino también para ser útiles, para prestar un servicio que de vida, en una cadena de esperanza que proviene de Dios mismo, que nos es trasmitida por Jesús  y su Palabra.
En las complejas situaciones de la realidad tercermundista, los procesos de resitencia deben estar vinculados a una fuerza superior a nosotros mismos, para que sea posible soñar con un mundo mejor, más humano y fraterno.


DESDE LO SINDICAL
(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)
En estos momentos en que el trabajo se está convirtiendo cada vez más en un "lujo" para unos pocos, bien estaría que, los que tenemos esa "suerte", nos pusiéramos en el lugar de los que están en paro.
Pidamos a Dios que nos conceda la gracia de permanecer unidos a su Hijo. Que Él nos alimente de la sabia de la compasión para ponernos en el lugar del hermano... y que nuestro fruto sea abundante.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Nuestra forma de intentar educar es como la de un labrador: sembramos valores, ponemos un tutor para que vayan creciendo derechos, podamos asperezas, limamos aristas, regamos con el ejemplo, y a cierta edad ya son independientes como esquejes que crecen sin problema. Cuando seguimos a Jesús es diferente. Si no nos alimentamos de su savia, si no permanecemos en Él, si no dependemos de Él, no podemos alimentarnos y crecer. Cuando todo va bien qué fácil parece caminar por la vida: el camino es ancho y recién asfaltado. Empiezan a surgir dificultades: sobrecarga en el trabajo, adolescencia de los hijos, “la crisis de los cuarenta”, recortes presupuestarios, enfermedad de un familiar, y aquel camino se convierte en una vereda por la que ni las cabras saben avanzar. Con un poquito de fe veremos que siempre nos acompaña Jesús: “Permaneced en mí y yo en vosotros”.


DESDE LAS PERSONAS SIN HOGAR
(hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
El trabajo con las personas sin hogar no ofrece muchos momentos de satisfacción, de hecho, los sentimientos de impotencia, tristeza y desazón suelen prevalecer, a pesar de que uno intenta mantener viva la esperanza. Los datos son demoledores: el número de personas en esta situación no para de crecer, los ámbitos de exclusión se acrecientan, el desinterés de las administraciones es cada vez mayor, y así, un largo etcétera. Ante este escenario, cabría preguntarse si vale la pena seguir luchando por tratar de invertir esta situación y continuar con un proyecto que no arroja resultados positivos. Y creo que el quid de la cuestión está precisamente ahí, ¿me debe condicionar como cristiano el logro de un determinado resultado? ¿Supeditar todo a la obtención de ese resultado no sería, en definitiva, actuar conforme a las reglas que la sociedad nos marca? Los que integramos el equipo así lo creemos y es por ello que nuestros logros los confrontamos con otra escala de valores. Por supuesto que nos gustaría que nuestra actividad fuese capaz de sacar por sí misma a la gente de las calles, y ojalá contásemos por decenas a los rehabilitados y reinsertados, pero desgraciadamente, es algo que no depende de nosotros. Nuestros frutos, al alcance de cualquiera que desee sumarse al proyecto, son menos pretenciosos, más cercanos y, al menos nuestra fe así nos lo dice, mucho más cristianos: compartir con el triste sus angustias, dar palabras de aliento al desesperanzado o acompañar al solitario.

DESDE LA CIENCIA
(matrimonio,trabajan ambos, pertenecen a grupo cristiano)
Dar fruto abundante. A veces, cuando me encuentro en el laboratorio o con el ordenador ante los datos, me planteo si aquello en lo que trabajo vale realmente la pena, es algo que da “fruto”. Mi investigación no trata sobre nada relacionado con la salud, con avances tecnológicos, y tampoco va a suponer un avance científico reseñable… Pero orando en alguna ocasión con este Evangelio, he sentido que el simple hecho de escudriñar en algún pequeño aspecto de la naturaleza que nos rodea, me invita a  alabar a Dios: por la grandeza de nuestra Tierra, que a su vez es una parte infinitesimal de un Universo casi desconocido para nosotros.
Sólo desde la vida del propio Jesús, sólo haciéndome uno con su Palabra, sólo permaneciendo en Él, podré intentar dar ese fruto que deseo y que de mi se espera. Sólo desde Cristo, podré sentir a ese Dios Padre que me ama y seguir admirando su “majestuosidad”.

PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
Padre, que persevere en la fe con la fuerza de tu Palabra...
Que no piense sino que sienta tu Vida en mí, para ser vida en los demás...
Que tu mensaje rebose en mis actos, para que mi mundo contemple un pedazo de tu Reino.
Señor, el camino Contigo es fruto en sí mismo,
los pasos a tu vera, son testimonio de tu Noticia...
Que ni mis debilidades, ni mis dudas, ni mi comodidad, ni los ruidos... me separen de tu mano...
Que nada nuble el afán de estar Contigo, de experimentarte...
En este mundo de éxitos y fracasos, de ostentación, de triunfos superficiales...
que me aferre a la paz de tu victoria de Amor, al testimonio de tu entrega, a tu propuesta de Esperanza.
Sólo en Ti tiene sentido lo que soy y lo que hago,
Que tu Palabra me llame siempre,
Que reconozca tu voz y tu rostro...
Y que insista firme y sereno en descubrir Tú vives mi vida en Mí para hacer Vida en los demás.

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