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Evangelio del domingo 1 de marzo

Coordinadora de Evangelio Seglar - www.laiconet.es -
Lee el Evangelio de este domingo
Elige el comentario que quieres leer: Matrimonio y familia, Educación de los hijos, Abuelos, Trabajo, Economía, Enfermedad, Tercer mundo, Transeúntes, Social, Ancianidad.
Reza con esta Oración a propósito del Evangelio.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,12-15
En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio."

Palabra del Señor

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Entre los “elásticos para la careta del niño”, el trabajo y todo lo que tenías que hacer para “ayer”; comprar el embutido para los bocadillos; los cursos de formación que aparecen “de repente”; las charlas a las que no puedes ir porque es que si no, a tus padres les va a dar un “yuyo” de tanto cuidar a los nietos; los regalos y los cumples los fines de semana; de repente escuchando la palabra de Dios descubrimos el desierto. (Si hasta la ceniza fue un momentito, porque no llegábamos a tiempo para  hacer las tareas de nuestro hijo mayor). Y lo peor de esto es que, apenas nos queda tiempo para nosotros, la pareja. Hemos descubierto que tenemos que buscar, aunque sea unos segundos para mirarnos, para sentirnos, aunque sea solo para estar juntos los dos. Quizás no tengamos cuarenta días, pero durante esta cuaresma, durante este tiempo maravilloso, queremos pedir al Espíritu que nos empuje al desierto, para que después podamos dar testimonio de su amor, en nuestro día a día, en las situaciones cotidianas de la vida y en nuestra familia.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer,casada,con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)
Es posible que nuestra vida sea un cúmulo de casualidades, y así lo creemos cuando no sabemos dar otra explicación. Nos vemos envueltos en la vorágine del quehacer diario con muchas situaciones en las que nos sentimos "tentados" por tantas cosas que ocurren a nuestro alrededor. Unas veces reaccionamos tan espontáneamente y sin pensar que nos convertimos en presa facil de nuestros egoismos y nuestras pasiones. ¿Cuántas veces nos enfrentamos  a nuestros hijos, nuestros compañeros por tonterías fáciles de solucionar? Otras situaciones, por el contrario,nos hacen recapacitar y encontrar la razon y la explicación de lo que nos sucede: una enfermedad o cualquier contratiempo. y yo me pregunto: ¿Será ese mismo espíritu que envió a Jesús al desierto quien me empuja a determinada pruebas? ¿ Lograremos así encontrar el reino de Dios?

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
“Ha llegado el tiempo”. Comienza la Cuaresma. En la catequesis de los niños, este año, les han propuesto centrarse y comprometerse en lo que la Cuaresma implica de ayuno, oración y limosna. Ayuno: de chuches, de ver demasiada tele, de palabras malsonantes, de jugar demasiado con la play o la DS…cada uno sabe sus demasiados. Oración: hablar con Padre Dios, aunque sea cinco minutos por la noche, ofrecerle el día, acordarnos de Él en el transcurso de nuestras actividades cotidianas, contarle nuestras pequeñas y medianas cosas. Limosna: no sólo monetaria, sino también jugar con ese compañero que te cae mal, hablar con el vecino que está sólo, hacer algo en casa que te cueste. Y muy importante: comprometerte a una sola cosa cada semana para poder cumplirla.

DESDE LOS TRANSEÚNTES
(hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
Comienza para los cristianos un periodo de revisión profunda de la vida. Como Jesús, nos retiramos al desierto y, haciendo oración, dejamos que Dios nos nutra, guíe y convierta. Irremediablemente, como cada año, me veré también impulsado a evaluar mi compromiso con las personas sin hogar. ¿Fui acompañante o por el contrario actué como consejero? ¿Les dediqué el tiempo que demandaban y necesitaban o primaron mis intereses? Son sólo algunas de las tentaciones a las que nos vemos sometidos y que, si no vencemos, en algunas situaciones concretas y extremas, pueden llegar a ocasionar un daño irreparable a la persona que espera algo de nosotros. No pretendo darle más importancia de la que tiene a nuestra labor, pero, por las situaciones en las que se encuentran varias de las personas que acompañamos, como por ejemplo, enfermedades terminales, no nos podemos permitir el lujo de dejarnos vencer por las tentaciones que se nos presentan. Confío en que, impulsados por el Espíritu, podamos seguir acompañando en sus vidas a los desamparados de nuestras calles que, por desgracia y a consecuencia de la crisis, han aumentado durante los últimos meses.

DESDE EL TRABAJO
(matrimonio, ambos  empleados de empresa, con dos hijas;  pertenecen a comunidad cristiana)
El desierto es un lugar duro, igual que la situación económica que estamos empezando a vivir. Cuando el trabajo sobra, todos los compañeros somos amigos, pero cuando escasea somos tentados, preferimos nuestra seguridad a ser justos y pensar en los compañeros. En estos últimos días he escuchado comentarios de trabajadores que transmiten todo lo contrario, comentarios llenos de solidaridad y generosidad, comentarios del tipo "prefiero que me bajen el sueldo a que echen a algún trabajador de mi empresa".
Que Dios esté con todos los trabajadores que se encuentren en una situación difícil.
 

DESDE LA ANCIANIDAD
(matrimonio,trabajan en residencia de ancianos, pertenecen a comunidad cristiana)
Al principio, cuando leimos el texto pensamos ¿qué nos va a decir un texto tan pequeño?. Pero luego, al leerlo detenidamente ¡Vaya si nos dice!.
Pasamos nuestra vida buscando, deseando que sea perfecta, sin complicaciones, intentando huir de las tentaciones para no apartarnos de nuestro camino. Pero aquí Jesús nos enseña que no hay que huir, sino enfrentarse a ellas y vencer, y que para vencer sólo necesitamos creer en la Palabra de Dios.
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