icono estrella Nº de votos: 0

Es bueno ser Rata…aunque nieve

Francisco Carín, cmf -
    En el “slang” castellano de mi adolescencia llamar a uno “rata” le definía como alguien agarrado, que no te prestaba nada o no te invitaba nunca a nada.

En China la rata es un animal que no está mal visto. Hasta hace muy pocos años China ha sido un país básicamente agrícola y la rata de campo, aún dañina en los silos y almacenes, es un animal bastante más agraciado que su prima la rata de ciudad, más grande, que vive en las hediondas alcantarillas. La rata del zodiaco Chino representa un animal muy trabajador, siempre trasteando de aquí para allá, hábil en procurarse sustento, muy fértil y bastante ingenioso. El año de la rata promete prosperidad para el que se esfuerce y apueste en ello aun cuando no las tenga todas consigo… un buen signo para un Año Olímpico. Otra de las características del año de la rata es que es un año para la renovación, el cambio, la innovación.

Este año Nuevo Chino lo he pasado en el Seminario Nacional de Beijing. Los petardos, tracas y fuegos de artificio empezaron a traquetear ya desde dos semanas antes, con la última Luna llena. Los centros comerciales se visten de rojo y dorado augurando alegría y prosperidad a todos los que entran… y animándote a que compres. Los trabajadores y estudiantes empiezan el éxodo de retorno a sus hogares escalonadamente para evitar -nunca del todo- las aglomeraciones. Este año sin embargo ha sido un pequeño desastre; nevó en mal momento y en mal lugar, me imagino que lo habréis seguido por la televisión. El sureste y la costa este de China (Canton, Shenzhen, Xiamen, Zhejiang, Shanghai) es donde se concentran las factorías y zonas industriales que generan gran parte del crecimiento económico Chino. El norte y las zonas del interior son los que generan la mano de obra que alimenta ese crecimiento. En el año nuevo chino es casi de rigor volver cada uno a su casa a celebrarlo en familia y también el momento de aportar y compartir sus ahorros, su prosperidad, esforzadamente ganada. La nieve y el hielo cayeron en un lugar donde no suele caer en tanta cantidad justo cuando estos trabajadores emigrantes empezaban a volver a casa. Si ya de por sí es normal que haya aglomeraciones y falta de billetes, el hecho de que las comunicaciones por carretera (trenes-autobuses) y aire (fuera del alcance la mayoría de estos trabajadores) quedaran cortadas por la mitad (en el centro de China) provocó un caos desorbitado (por ejemplo Cantón), tanto para aquellos que tenían que volver al centro de China, ahora nevado, o atravesarlo en tren para llegar a las provincias del Norte. Las fábricas cierran sus instalaciones para estas fiestas (dormitorios, cantinas…) pues todos se van de vacaciones y por lo tanto el emigrante no tiene donde ir y gastarse sus muy preciados ahorros en un hotel de malvivir no es solución. Al final y poco a poco la situación mejoró; eso sí, muchos trabajadores tuvieron que volver a los dormitorios, que reabrieron, y se quedaron sin año nuevo en familia; se les prometió vacaciones después del año nuevo… pero no es lo mismo. Parece ser que una de las razones de la gravedad de la situación fue loa lenta respuesta de las autoridades locales y provinciales: acostumbrados a no moverse hasta que alguien lo manda se desaprovechó tiempo muy importante para poner remedio adecuado a la catástrofe que se avecinaba. Tras la hecatombe se comienza a hablar en China sobre organizar grupos cívicos autónomos de respuesta a emergencias para estos casos… pero no sé si eso de “auto” va a ser bien visto en un país que políticamente teme la autoiniciativa y delegar poder.



Aquí en el Seminario Nacional celebré el año nuevo con cerca de 70 religiosas de la provincia de Shandong que se encontraban en un curso de formación de un mes de duración y unos pocos sacerdotes. La noche anterior tuvimos un festejo que contó con la presencia del Sr. Antonio Liu Bainian (Director Asociado de la Comisión Administrativa de la Iglesia Católica en China). Las monjas Chinas tienen grandes dotes escénicas… algo que ya sabía pero que me quedó reconfirmado: hasta el mismo Sr. Liu subió al escenario para entretener a la audiencia.

La combinación Cuaresma-año nuevo es algo que ocurre frecuentemente y por ello estamos acostumbrados a que la conferencia episcopal exima del ayuno-abstinencia penitencial a los Católicos durante el periodo de año nuevo. Esta vez el año nuevo cayó el mismo miércoles de ceniza y resultó curiosa la combinación de “ceniza matinal y jolgorio vespertino”. Tras una sencilla pero generosa cena, pasamos a ver la televisión, preparar “jiaozi” (dumplings) y comer pipas y cacahuetes –algo que gusta mucho en Shandong, de donde son casi todos los que estaban en el seminario, y que es típico del norte de China. A las 12 de la noche fuimos a la capilla para dar gracias por el año transcurrido y pedir al Señor prosperidad y abundante gracia en este nuevo año que empieza. También pidieron por mí para que en este tiempo tan señalado y lejos de la familia sienta la acogida y cariño de la Iglesia China… gracias. Tras la oración de unos 40 minutos nos sumamos al resto de los ciudadanos que a 8 bajo cero y desde las 12 en punto habían convertido el cielo de Pekín en una fiesta de ruido y color.

Al día siguiente y con buen tiempo -aunque frío, paseé por Pekín, visité varios templos y pude ver como China, poco a poco, empieza a recuperar el diálogo con el pasado sin olvidar el presente y mirando al futuro. Esperemos que el año 2008 sea realmente un año lleno de bendición y prosperidad para China y que las medallas más importantes no sean las de las olimpiadas sino aquellas que logren hacer del pueblo Chino dueño de sí mismo y de su futuro.

Feliz año nuevo…ratitas.
Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.