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Eres peligroso.

Francisco Carín, cmf -

    Hoy en día la Teología de la liberación esta de capa caída, al menos en lo que se refiere a su aceptación por parte de la jerarquía católica romana como una vía posible de explicación racional de la Fe y espiritualidad Cristianas. La Fe, como nos dice San Anselmo, busca expresarse racionalmente “Fides quaerens intellectum”. Esta racionalización de la fe no es un intento de desnaturalizarla o quitarle la grasa haciéndola “light”, sino un intento de hacerla entendible, comprensible, de que se encarne en las estructuras de pensamiento y modelos paradigmáticos de una cultura.

La teología de la Liberación surgió del intento de hacer comprensible al pueblo latinoamericano, y en él a toda la Iglesia, el evangelio anunciado por Jesús hace 2000 años. Por supuesto que no es un intento de hacer teología universal válida para todo tiempo y lugar, no existe tal cosa, sino de hacer teología contextual… y no hay teología que no sea contextual. En una de las clases de teología nos recordaba el profesor Luis Gutheinz sj como al poco de terminar el Concilio Vaticano II el equipo editor de una famosa revista teológica se reunió para diseñar un número dedicado a las teologías contextuales; Feminista, Africana, Liberación, Minjung, Dalits… fueron algunos de los epítetos que se sugirieron. Al final una de las teólogas presentes dijo que faltaba una… todos miraron sorprendidos pues no parecía habérseles olvidado nada. “La teología Europea” dijo ella… y algunos, entre ellos el coordinador del equipo editor un famoso teólogo europeo, se sintieron ofendidos y mostraron sus reservas; la teología europea es Teología, sin adjetivos.

Hoy en día son muchos los que siguen pensando así. La teología europea es tan contextual y local como las demás, aunque a algunos les pese. Quizá no fuera así hace 100 o 200 o 1000 años, no porque dicha teología en sí fuera universal, sino porque la teología era monopolio de Europa y el mundo lo veían los europeos en comparación con Europa, siendo esta, su cultura, sus valores, su forma de ver la realidad el estándar y canon ideal desde donde juzgar lo demás. Llamémoslo “síndrome del colonizador”.

Cuando oigo hablar de liberación en contexto cristiano lo primero que me salta a la cabeza es Jesús de Nazaret y su Buena Noticia. Entender el Evangelio en clave de liberación nos refiere a uno de los valores y pilares más centrales y revolucionarios del cristianismo: “la verdad os hará libres”. Esta frase que se encuentra en el Evangelio de Juan (8,32) sitúa al cristiano en una situación dura y exigente. Vivir en búsqueda de la verdad es el quid para que la vida y la fe del cristiano sean auténticas. Nada ni nadie amarran al cristiano, de ahí lo peligroso y rebelde del cristianismo bien entendido. Ni emperadores, ni ideologías, ni salvaciones “pret a porter” son capaces de tolerar indiferentes esta inherente “indocilidad cristiana”. Los primeros cristianos tuvieron que sufrir persecuciones debido a la negativa a reconocer al emperador como Dios, solo Uno es Dios. En el siglo de Oro Español esta convicción, ya entonces asimilada por el pueblo cristiano, de que el poder político (incluidos reyes y emperadores absolutos) y eclesiástico tienen límite quedó bien plasmada en las palabras de Pedro Crespo: “Al Rey la hacienda y la vida se ha de dar; pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios” (El Alcalde de Zalamea, Calderón).

En China, por fin llegamos a lo que quería decir, el Cristianismo, pese a lo domesticado que resulta hoy con toda la institución eclesiástica encorsetándolo, es algo que todavía hoy se considera peligroso. Lo curioso es que una teología como esta de la liberación, que utiliza el análisis marxista para sistematizar el mensaje cristiano, sería una de las teologías más temidas por el gobierno Chino. La liberación ya esta alcanzada, se consiguió en 1949 con la proclamación de la República Popular China, punto. De hecho la gente lo suele decir cuando hablan contigo: “jie fan yi hou” tras la liberación… suelen decir cuando se refieren a algún suceso acontecido después de 1949. Hablar en una clase de Teología de “Liberación”, especialmente en los tiempos en que se grababan las clases de los profesores extranjeros, era exponerse a ser cordialmente invitado a volverse a casa. El pueblo Chino no necesitaría de liberación, pues esta ya habría sido proveída por el partido comunista de una vez para siempre… aunque el ciudadano de a pié no piense lo mismo.

El mensaje cristiano en China es provocativo sin ser violento y/o partidista; en Occidente, curiosamente, no lo es, y allí donde ha intentado serlo, Latinoamérica, se ha aislado rápidamente, no sea que como fiebre nefanda infecte otras Iglesias. Y viendo la fe cristiana desde China me pregunto ¿es posible una teología, espiritualidad, compromiso y testimonio cristianos que no sean liberadores? “Libertad-liberación” es un concepto del que no valen, ni existen, medias tintas. Por ello la alternativa a “liberación” es, cuando menos, lúgubre: si la fe cristiana no libera, entonces… ¿esclaviza? ¿subyuga? ¿somete? “Desliberar” el cristianismo no es sinónimo de “purificar” sino de neutralizar, anular, de dejarlo inerme e incapaz de provocar reacción alguna; no es sino desembarazarse de la “molesta” presencia del Espíritu Santo, espíritu liberador.Sigue pareciéndome curioso que en occidente el cristianismo se siente más a gusto con las voces que claman tradición que con aquellas que hablan de renovación; ¿Cuándo y dónde nos dejamos olvidado el espíritu liberador? “El cristiano del siglo XXI será místico o no será cristiano” comentó Kart Rahner, y yo añado: y no hay místico que no sea espíritu libre y liberador, eso que solemos llamar profeta. Pentecostés 2007 es una buena fecha para empezar a ejercer de profeta místico, manque cueste.
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