Ángel Sanz Arribas, cmf - Miércoles 11 de Noviembre del 2009
Señor Jesús, tú nos has lanzado al mar de la vida en un solo barco; un barco para todos: hombres y mujeres, negros y blancos, sanos y enfermos, ateos y creyentes; un barco que tú conduces hacia el puerto con mano firme en horas de bonanza y en tiempo de tempestad.
Cuida, Señor, a cada uno de los que navegamos mar adentro. ¿Cómo íbamos a encontrar la paz si un hermano nuestro, un solo hermano, se hundiera ante nosotros y desapareciera para siempre de nuestra vista? ¿Quién podría llenar su hueco en nuestro corazón?
Haz, Señor, que, a pesar de nuestras inseguridades, de nuestras vacilaciones, de nuestros miedos, nos arriesguemos a dar la mano a quienes necesiten nuestra ayuda para que, agarrados a ti, logremos desembarcar un día, todos juntos, en el único puerto: el corazón del Padre. Amén