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El Sol, la luna y las estrellas

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Francisco Carín García, cmf - Miércoles, 4 de enero de 2006
EL SOL

A Finales del mes de Agosto se reunieron los superiores provinciales claretianos de la región de Asia (ASCLA) en Hirakata (Osaka). Yo asistí a esta reunión no porque sea superior provincial, no creas, sino porque soy el secretario de la Delegación de Asia Oriental, y como la reunión se celebraba en nuestro suelo, me tocó a mí ir de escribano. Pero no es esto lo que iba a contar.

Una vez acabada la reunión estaba previsto ir a Hiroshima, y hacia allí nos desplazamos acompañados de un tiempo muy agradable. Una ciudad cuyo nombre ha quedado vinculado a destrucción. Aparte de la retorcida estructura del edificio de diseño industrial (esa cúpula que nos recuerda lo que supuso la hecatombe de Hiroshima) no hay nada que recuerde el horror de aquel día, cuando la el interior del sol se hizo presente en la tierra a unos 500 metros de altura sobre la ciudad de Hiroshima; y en aquella mañana se pasó en segundos de disfrutar de una soleada mañana, a experimentar el calor del astro rey… a la noche más oscura.

El museo de Hiroshima nos mostró el antes y después. Pero lo más interesante es la actitud que Hiroshima ha tomado respecto a su pasado atómico. No caer en el victimismo, sino ser creativa. Se ha comprometido en ser agente efectivo de paz en el mundo. Desde hace muchos años el alcalde de Hiroshima ha estado enviando telegramas a los presidentes de las naciones que realizan pruebas nucleares pidiendo que acabaran con esas pruebas; uno por cada prueba realizada. A la entrada se encontraba un reloj que mostraba el tiempo desde la última prueba nuclear… dos años y unos pocos meses… nada más. Cuando visitamos Hiroshima, la misma radiación que asoló la ciudad hace 50 años era la que proporcionaba un bello atardecer.

En el camino de regreso nos desviamos para poder visitar un pequeño memorial (una cruz) a los mártires de Japón, y visitamos una iglesia cercana, donde el párroco Jesuita nos contó la historia de estos mártires, y como sufrieron todo tipo de penalidades por no renunciar a su fe.


LA LUNA

La cultura china tiene tres grandes fiestas aparte del año nuevo: la limpieza de las tumbas (es como nuestro 2 de Noviembre, día de los difuntos y de obligada visita a los cementerios), la fiesta de los botes de dragón y la fiesta de Otoño. En esta última  fiesta se cree que es cuando la luna se encuentra más cerca de la tierra cada año, y por eso nos aparece más grande. Es una fiesta familiar en la que todos se reúnen y si el tiempo lo permite se dedican a hacer una barbacoa. Pero no creas tu que se van al campo (menos peligroso aquí debido a que el clima es más húmedo que en España), no. En casita. No importa donde estés, en la terracita, en la calle… todo el mundo asando salchichas, “témpuras”, pollo, “pescaíto”, cantando en karaokes improvisados en medio de la calle, soltando petardos a diestro y siniestro… es lo peculiar de Taiwán… muy avanzado, pero los modos tradicionales aún se conservan, y no sólo en los pueblos.


LAS ESTRELLAS


Ver las estrellas es signo de dolor en España, y en muchos sitios, pues aparecen por doquier en los tebeos en torno al chichón para representar el estado de despiste en que se encuentra el accidentado. Sin embargo, para nuestros antepasados las estrellas eran compañeras de viaje en alta mar, reflejo de los dioses. El Dios de Abraham hasta las usó como metáfora para indicar la promesa que hacía al pueblo Arameo, errante como Jacob y su familia. Así se han juntado en Colonia en torno al millón de jóvenes convocados por Juan Pablo II y recibidos por Benito XVI. “Hemos venido a adorarlo” era el lema; seguid adorándolo, debiera ser la conclusión de ese encuentro. Es más no hace falta moverse mucho para hacerlo, pues vino hace mucho y se quedó para siempre, y para que no tengamos morriña de su presencia nos prometió dejarnos un paráclito a cada uno, el mismo en todos. Si las estrellas del desierto sirvieron a Dios para convencer a Abrahán de lo sorprendente de su promesa, ¿no debiera la promesa de Jesús dejarnos igual de atónitos? Si supiéramos no ya ver o descubrir (no vamos a poner muy alto el listón), sino simplemente creer / conceder el beneficio de la duda sobre esa estrella que anida en cada hombre y mujer de este mundo y que es tan divina como lo es Dios, nuestro mundo sería realmente otro mundo… y nuestra iglesia también.

Y así celebramos la navidad, despedimos 2005 y atónitos aguardamos el 2006 armando la marimorena…

En el portal de Belén hay estrellas, sol y luna
la Virgen y San José, y el Niño que está en la cuna…
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Comentarios
si son una organización deberian de tener información verás, y no cosas de la cultura china
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marco marco
el 21/9/07
ESTA MUY BONITHO ESTA INFORMACION SOBRE LA LUNA Y LAS ESTRELLAS CREO QUE ES MAGNIFICO
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RASA MARIA RASA MARIA
el 6/6/08
a mi no me sirvio para nada y solo de chinos no me parece
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sandylocas sandylocas
el 9/2/11
es muy bonita la istoria pero no me sirve para la tarea de mi hijo que quiere para la escuela
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ariadna edith ariadna edith
el 9/10/11
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Lunes, 24 de noviembre de 2014

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