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El Sínodo sobre la Eucaristía

Ciudad Redonda, Ciudad Redonda -

 

Experiencia y preocupaciones sinodales.
Líneas-fuerza y orientaciones eclesiales.
La dimensión ecuménica del sínodo

(JPG) EMO. SR. CARDENAL FRANC RODÉ, CM.

Nació en Eslovenia, y después se trasladó con su familia a Argentina, donde surgió su inquietud vocacional, ingresando a la Congregación de la Misión (Lazaristas). Consagrado obispo en 1997, y en 2004 fue nombrado Prefecto de la Congregación Romana para los Institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica. Hace un poco más de dos meses fue creado Cardenal.


Resumen de la ponencia

Llegados al final del recorrido, es habitual en las Semanas Nacionales de Vida Consagrada ceder la voz a alguno de nuestros Pastores. El cardenal Franc Rodé tuvo la última palabra en la clausura de la XXXV Semana. Así se le pidió por un doble motivo: en cuanto padre sinodal de la XI Asamblea general ordinaria del sínodo de obispos (celebrada en Roma del día 2 al 23 del pasado mes de octubre), cuyo tema fue la Eucaristía, y por ser prefecto de la Congregación para los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica.

El sínodo «fue un período de preparación especialmente intenso y significativo», comenzó diciendo el Sr. Cardenal. Participaron en el sínodo 256 padres, procedentes de 118 países. Recordaron «con gratitud el influjo benéfico que la reforma litúrgica ha tenido sobre la vida de la Iglesia». Desde el comienzo de los trabajos sinodales constataron que la Eucaristía «es siempre la fuente y el culmen de la vida y de la misión de la Iglesia». Los grandes objetivos del sínodo fueron: profundizar en la riqueza del misterio eucarístico y trabajar para que esa riqueza penetre en las distintas culturas.

Con relación a la Iglesia, la Eucaristía, don de la Trinidad, ocupa el centro. La Iglesia, «dejándose cautivar por la eucaristía, realiza plenamente la misión que le ha sido confiada por el Señor». En muchas naciones de la vieja cristiandad se ha cumplido, por desgracia, lo que predecía el teólogo Guardini: «Cuando se logra desarraigar el domingo del corazón del hombre, entonces éste se aparta de Dios y se expone al dominio del poder político y económico». Ante esta situación lamentable se impone un «servicio mistagógico de la celebración eucarística»: educar al pueblo para la celebración y participación eucarística. Es imprescindible que la educación del pueblo vaya unida a un sentido de adoración, porque «nadie come esta carne sin adorarla...; pecaríamos si no la adorásemos», dijo san Agustín. El culto eucarístico está en relación directa con las vocaciones en la Iglesia.

La vida consagrada recibe de la Eucaristía «la fuerza para un seguimiento radical de Cristo obediente, casto y pobre». El sínodo puso de relieve la dimensión esponsal de la vida consagrada. Se detuvo en la Eucaristía como sacramento: en ella «Jesús continúa siendo el consagrado del Padre. El proyecto de vida y de amor sin límites, característico de la vida consagrada, convierte a las personas consagradas en «testigos de la presencia transfigurante de Dios» (Benedicto XVI), son «un signo para la Iglesia». La misión apostólica y caritativa continúa la auto-donación del Cristo eucarístico: así como el Señor se entregó, los consagrados se entregan; no sólo celebran el memorial del Señor, sino que hacen lo mismo que él: «darse a sí mismo». El banquete mesiánico está prefigurado en la Eucaristía; de modo similar, el «significado y valor ‘convivial’ fraterno» remite a la fiesta de la pascua. Tanto la Eucaristía cuanto la vida consagrada son «signos de espera y de anticipación de un futuro lleno de esperanza». La Eucaristía, finalmente, es un punto de encuentro para las comunidades cristianas que confiesan a un mismo Señor pero están separadas. También la vida consagrada ha de vivir con apremio la unidad de los cristianos. «En la Eucaristía celebramos el sacramentos de la plena realización del amor de Dios y del amor de los hombres», fueron las palabras finales del Sr. Cardenal.


(JPG) Ya está a la venta el libro de la 35 Semana de Vida Consagrada, donde podrás encontrar todas las ponencias.
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