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El pozo de Jacob XIV

Alfredo Mª Pérez Oliver, cmf -

Nos cuenta el Evangelista Marcos que Jesús al ver el gentío que le buscaba, “sintió compasión de ellos, pues eran como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles muchas cosas.”(5,34) pero cuando los discípulos le sugieren que los despida para que se vayan a las aldeas para comprar algo de comer, les sorprende con la respuesta: “dadles vosotros de comer”. La historia es conocida. Jesús multiplica los panes y los peces y todos quedan saciados. Y también llega una orden inesperada:

“Recoged lo que ha sobrado, para que no se pierda nada.”(Jn.6.12)

Por asociación de ideas me viene a la mente que el Papa Francisco está multiplicando las enseñanzas y “enseñando muchas cosas”. Y creo también que espera que recojamos en “cestos” tanta superabundancia para que no se pierda nada y se reparta en momentos oportunos.

He almacenado en un cesto pan integral.

Y lo ofrezco ahora junto al agua fresca del catorce cantarillo para saciar el hambre y la sed, y recibir fuerza para empeñarnos en la Nueva Evangelización: “”Los teólogos antiguos decían: el alma es una especie de barca de vela; el Espíritu Santo es el viento que sopla la vela para hacerla avanzar; la fuerza y el ímpetu del viento son los dones del Espíritu. Sin su fuerza, sin su Gracia no iríamos adelante.

El Espíritu Santo nos introduce en el misterio del Dios vivo, y nos salvaguarda del peligro de una Iglesia gnóstica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada en su recinto; nos impulsa a abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio; para comunicar el goza de la fe, del encuentro con Cristo. El Espíritu santo es el alma de la misión.( (Homilía en Pentecostés-9-V-2013)

Para ser los nuevos evangelizadores y anunciar la Buena Noticia del Reino que ya está ahí, necesitamos invocar esa presencia del Espíritu, que el Padre lo da a los que se lo pidan. Es curioso y aleccionador que según algunos códices antiguos, en la oración del ‘Padre Nuestro’, en vez de ‘venga a nosotros tu Reino’, se decía ‘venga a nosotros tu Espíritu’.

Todavía me queda en el cesto un buen panecillo. Sobró de  los que repartió  el Papa en la homilía de la Jornada dedicada a los formandos: “Queridos seminaristas, queridos novicios y queridas novicias, queridos jóvenes en camino vocacional…la evangelización se hace de rodillas. Óiganlo bien:’la evangelización se hace de rodillas. ¡Sean siempre hombres y mujeres de oración! Sin la relación constante con Dios la misión, se convierte en profesión…Cuanto más les llame la misión a ir a las periferias existenciales, más unido ha de estar su corazón a Cristo, llenos de misericordia y de amor.”

Me permito una aclaración. Creo que el Papa indica que la formación ha de estar muy impregnada de una vida interior bien arraigada. Hay que formar apóstoles, para evitar, como denuncia el Papa en esa homilía, el riesgo del activismo que está siempre a la vuelta de la esquina. Y el tiempo de estudio y adquisición de virtudes apostólicas (mansedumbre, paciencia, celo ardiente, capacidad de escucha…) se ha de adquirir en el largo tiempo dedicado al estudio. Siempre y hoy más, como  santa Teresa de Ávila, el personal, busca ‘letrados’. Evangelizadores que tengan un conocimiento profundo del “Misterio y una experiencia creciente del “Misterio”.

Otra aclaración. Al escribir estas notas, puedan pensar que  lo hago para seminaristas…pienso y mucho en la necesidad urgente de que mis hermanos y hermanas seglares se formen bien y mucho en el conocimiento y en la experiencia del Misterio, es decir, del Plan salvífico programado por

Dios, porque se ha dicho y yo lo comparto: La Nueva Evangelización se hará con los seglares o no se hará.

La lección de una parábola

Se encontraron en una noche sin estrellas, una serpiente, un murciélago y un gusano. Comentaron y coincidieron en reconocer que los humanos los despreciaban y si podían los mataban. ¿Cuál es la razón, se preguntaron? Coincidieron en que los tenían como horrorosamente feos y repugnantes. Pues vamos a hermosearnos y dentro de un mes nos volvemos a reunir para ver si lo hemos logrado.

El murciélago dijo que no le interesaba, porque él actúa de noche y a oscuras no se ve la fealdad. Y es con los que aman las tinieblas dónde se encuentra a gusto y de ellos vive.

Al cabo de un mes, la serpiente fiel a la cita intentaba mirando a un lado y otro encontrar al gusano. Es entonces, cuando una linda mariposa le pregunta a quien busca con tanto mover la cabeza.

  • Hace un mes que quedé aquí con un gusano y resulta que él, asqueroso e irresponsable, no se presenta.
  • Te equivocas. Soy yo y estoy aquí, fiel a la cita. Y puedes ver que he logrado mi objetivo. Soy ahora una hermosa mariposa. Y veo que tú apenas has conseguido nada.
  • Yo también he hecho  lo que he podido. Me metí entre zarzas para mudar la piel y presentar una más brillante. ¿No lo notas?
  • Apenas. Ha sido un cambio superficial que no te vale para alejar el desprecio de los humanos. Yo en cambio he hecho una transformación en profundidad. Metido en un capullo y desde dentro he ido recibiendo como una savia nueva y notaba el cambio, hasta que noté con alegría que me brotaban alas llenas de color. Cierto  que son frágiles, pero me protegeré cuando lleguen las tempestades.

Verdad que no hace falta explicitar la moraleja?

Los sinodales lo han dicho claro.

Queremos resaltar que la Nueva Evangelización se refiere, en primer lugar a nosotros mismos. En estos días, muchos Obispos nos han recordado que para poder evangelizar el mundo, la Iglesia debe, ante todo, ponerse a la escucha de la Palabra. La invitación a evangelizar se traduce en una llamada a la conversión.

Sentimos sinceramente el deber de convertirnos a la potencia de Cristo, que es capaz de hacer todas las cosas nuevas, sobre todo nuestras pobres personas…la fuerza del Espíritu del Señor puede renovar su Iglesia y hacerla de nuevo esplendorosa si nos dejamos transformar por Él. Lo muestra la vida de los santos, cuya memoria y el relato de sus vidas son instrumentos privilegiados de la Nueva Evangelización.””(Mensaje Final. Nº 5)

Queda claro. Hacen falta santos que –como San Antonio Mª Claret- en la fragua del Corazón de María, se forjen llenos de nuevo ardor y encontrarán nuevos métodos y nuevas expresiones para llegar al hondón de los corazones.

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icono comentarios 3 comentarios

Comentarios

Tomás Moro Tomás Moro
el 18/7/13
Muchísmas gracias P. Alfredo por estas sabrosas parábolas, por estas letricas que mueven el corazón.
Si que es necesario que los seglares nos ocupemos también del Reino, del Espíritu, y nos pongamos con urgencia a la tarea a nuestra edad y con nuestras limitaciones
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Martha Martha
el 18/7/13
Sin duda, la moraleja esta bien explicita en la parabola
de la serpiente, el murcielago y el gusano. Nuestra trans
formacion debe ser radical y bien profunda, que penetre
en lo mas hondo del alma y del corazon, que notemos
nuestro cambio y lo noten los demás, porque seremos
participe de la Nueva Evangelizacion y necesitamos mas
belleza interna, mas conocimiento y mas experiencia en
el Misterio. Si quieres conocer mas a Jesus, haz como
yo, leer todo lo que extrae el P. Alfredo en sus canta -
rillos llenos de agua , bebe de el, tendras sabiduria ,
paz y amor. Saludos.......
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eleazar eleazar
el 20/7/13
El cantarillo me hace pensar que Dios tiene compasión de nosotros y se hace hombre para llevarnos nuevamente a El. Jesús, Dios y hombre, nos enseña el camino misericordioso del amor, y nos encarga completar la misión de amar al prójimo y enseñarle el camino, a darles de comer con el pan de Vida que no se pierde, que siempre sacia. Para que la podamos cumplir Dios nos envía su Espíritu, gracias al cual podemos transformarnos, renacer como la mariposa, si se lo pedimos, hay que caer en ello, de rodillas, porque solos no podemos; para ser pan hay que dejarse amasar y cocer, y hace falta agua , como la de este cántaro.
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