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El Pozo de Jacob (VII)

Alfredo Mª Pérez Oliver, cmf -

La Nueva Evangelización se hará con los laicos, o no se hará. La frase final del sexto cantarillo con agua sacada del pozo, me resuena como un eco profundo, al preparar el cantarillo que voy echar al pozo con el deseo de llenarlo con agua cristalina y refrescante.

Ese eco fuerte produce una inquietante pregunta: De los mil doscientos millones de laicos católicos ¿cuántos saltarán de la trinchera para conquistar tierras perdidas
y recuperarlas para Jesucristo? ¿No serán muchos más los que queden agazapados y refugiados en la trinchera, bien acomodados en su madriguera?

Una reflexión luminosa del teólogo Ratzinger

El texto que sigue se encuentra en el libro “La Iglesia en el mundo de hoy” publicado en el ya año lejano 1966. Me ofrece pistas para saber donde está esa infantería que no conoce el miedo: “En última instancia, sea en tiempos tristes sea en épocas grandes, la Iglesia vive esencialmente de la fe de quienes son de sencillo corazón, tal como Israel vivía en virtud de ellos durante los tiempos en que el legalismo de los fariseos y el liberalismo de los saduceos desfiguraban la faz del pueblo elegido. Israel siguió viviendo en los que tenían el corazón sencillo. Fueron ellos quienes transmitieron la antorcha de la esperanza al Nuevo Testamento y sus nombres son los últimos del antiguo pueblo de Dios, a la vez que son los primeros del nuevo: Zacarías, Isabel, José, María. La fe de aquellos que son de corazón sencillo es el más precioso esotro de la Iglesia: servirle y vivirlo en sí mismo, es la tarea suprema de toda reforma de la Iglesia.”

Me permito añadir algún nombre más. El anciano Simeón que ve cumplidas sus esperanzas de ver al Salvador, antes de morir. La anciana profetisa Ana que llena de entusiasmo hablaba del Niño a todos los que se ponían a su alcance. Y todos los que hoy sienten escozor en el alma para evangelizar por todos los medios posibles, en las cinco partes del mundo

El Cardenal Bergoglio marca el camino a los evangelizadores

Cuando me disponía a resumir lo que los textos previos al Sínodo sobre la Nueva Evangelización, descubro que el Cardenal Ortega, arzobispo de La Habana tuvo la osadía de pedir al futuro Papa, la intervención en una Congregación General antes del Cónclave. Bienaventurados los atrevidos porque ellos consiguen lo que los tímidos no se enteran. Gracias, pues, al Cardenal Ortega, puedo ofrecer la ruta que, sin pensarlo. se marcó en el mapa de la Evangelización, nuestro Papa Francisco.
Aquí la tienen amigos del Pozo, pero antes de leerla, amárrense porque vienen curvas.

“” “La dulce y confortadora alegría de evangelizar es la razón de ser Iglesia. Es el mismo Jesucristo quien, desde dentro nos impulsa:

1.- Evangelizar  supone celo apostólico. Evangelizar supone en la Iglesia la parresís de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no sólo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.

2.- Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (Cfr. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. En el Apocalipsis, Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar…Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no le deja salir.

3.- La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal grave que es la mundanidad espiritual (según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria unos a otros. Simplificando; hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; la Dei Verbum religiose audens et fideliter proclamans, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí. Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.

4.- Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de “la dulce y confortadora alegría de evangelizar”.””

Y resulta que miro al cantarillo y lo veo ya lleno de agua tan limpia y cristalina que ha venido de otros pozos. Nada menos que del Papa Emérito Benedicto XVI y del Papa recién estrenado. Esta vez no puedo llenar mi cántaro del agua de mi pozo. Pero tengo la alegría de lo han llenado aguas de máxima calidad. Así que no perdamos la ocasión de refrescar el corazón con las aguas que han llegado del Norte de Europa y del “fin del mundo” en Argentina, el lugar donde los Cardenales del Cónclave encontraron al Papa que buscaban.

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Comentarios

Tomás Moro Tomás Moro
el 2/4/13
¡Feliz Pascua de Resurrección!
Necesitamos leer y estudiar un poco más y dejarnos llevar por Él.
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Martha Martha
el 3/4/13
Es necesaria una indicacion, una remision, algo asi, como un punto de partida que haga factible una Evangelizacion laical y quien mejor que la iglesia que con su luz (reflejada de Dios), sea capaz de inclinarla a superficies reflectantes verdaderos que reflejen esa luz poderosa a los confines del planeta, venciendo de ese modo la oscuridad reinante . Saludos.......
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Guadalupe Guadalupe
el 3/4/13
Gracias por el tema de hoy. Resulta q me toca a mi. Porque quienes somos la iglesia? No sólo la curia, allí estoy yo!! Y el principio disparador es... Desde la contemplación de Jesucristo crucificado y resucitado salir de mi misma de mi nivel de estar bien, hacia la periferia... Voy a trabajar fortaleciendo y estar en forma para arrancar a la periferia de mi ser.
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angeljen0214 angeljen0214
el 9/4/13
Nada puede detener la efervescencia, el fermento que produce el amor a Jesus, para que una Nueva Evangelizacion sea el resultado del mismo, ademas de contar con el impulso ardoroso de SS. Francisco, que como luz esperanzadora nos ha enviado nuestro Senor. Esperamos el proximo Pozo de Jacob VIII con cantarillos repletos de agua de vida. Gracias.
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eleazar eleazar
el 9/4/13
Cuando releo estos cantarillos me doy cuenta que encuentro el agua más refrescante

gracias
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