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El No Fingir Humildad

Ron Rolheiser (Trad. Julia Hinojosa) -

Es difícil el no fingir humildad; pero parece que necesitamos hacerlo.

Por ejemplo, algunos de los dichos de Jesús sobre la humildad parecen plantear más preguntas que respuestas. Por ejemplo, en la parábola del sentarse a la mesa, Jesús sugiere que no hay que avanzar hacia el mejor lugar, no sea que alguien más importante venga y seamos humillados cuando nos pidan que nos cambiemos a otro lugar. Más bien, él dice, avancen hacia el último lugar para que el anfitrión pueda venir a pedirnos que nos cambiemos a un mejor lugar, y de esta manera nuestra propia humildad será demostrada ante los otros huéspedes. El que se humilla será exaltado, y el que se enaltece será humillado. Superficialmente parece que esto no es sino una estrategia para que nos alaben al mismo tiempo que aparecemos ante los demás como personas humildes.

La invitación bíblica a no considerarse a sí mismo mejor que los demás nos lleva a la pregunta: ¿Puede alguien que está viviendo una vida correcta y generosa realmente creer que él o ella no es mejor que alguien que es indiferente, egoísta, o incluso malvado en cómo él o ella se relaciona con Dios, los demás y el mundo? ¿Realmente creemos que no somos mejores que los demás? ¿Acaso la madre Teresa realmente creía en su corazón que no era mejor que los demás? ¿Podría ella mirarse en un espejo y afirmar: "Yo soy la más pecadora en este planeta” O, acaso ella, y también nosotros, debemos, en última instancia, fingir humildad, aunque en realidad no creamos de verdad que nosotros no somos mejores de los que son los peores en este mundo?

Y por lo tanto, podemos preguntarnos: ¿Creemos que no somos mejores que los demás, aunque muchas veces, en realidad sea sólo una pose, algo que tenemos que afirmar sobre nosotros mismos, sin embargo no resista la prueba completa de la honestidad? Además, ¿no es nuestra humildad, en última instancia, en realidad sólo una estrategia sutil para ser enaltecidos de una forma más profunda, más respetable? ¿Quién quiere ser visto como orgulloso y lleno de sí mismo? Y, ¿acaso podemos ser siempre humildes sin que luego nos sintamos orgulloso por ello? ¿Realmente creemos que no somos mejores que los demás?

Mi postura es parcial ante la idea que John Shea ofreció en una ocasión para tratar de responder a esto.  Buscando entre el diario de Bede Griffiths , donde Griffiths confiesa abiertamente que él no es mejor que cualquier otra persona, Shea pregunta si, dada la calidad de vida moral y espiritual de Griffiths y dada la profundidad y la compasión que desarrolló a través de años de oración y de disciplina, podría Griffiths realmente haber creído que no era mejor que los demás? ¿Podría realmente no compararse con los demás? ¿Es realmente posible para cualquiera de nosotros no compararnos con los demás?

Shea sugiere que la clave en estas preguntas radica en ver de cerca lo que quería decir Griffiths cuando afirma que él no es mejor que cualquier otra persona. Cuando Griffiths hace esas afirmaciones, él no se centra en sus acciones morales, o las de cualquier otra persona. En el ámbito de las acciones morales, es humanamente imposible no hacer comparaciones. Todos hacemos comparaciones, incluso cuando negamos que lo hagamos. Sin embargo las raíces de la humildad no se encuentran en que nuestra posición este por encima o por debajo de los demás en términos de nuestras acciones morales.

Cuando Griffiths se ve sinceramente sí mismo y cree no ser mejor que cualquier otra persona en este mundo, él está más bien mirando su propio centro, en el fondo de su corazón , donde él ve como todos los demás en este mundo, vulnerable, solo, temeroso, desnudo, centrado en sí mismo, inadecuado, impotente, contingente, tan necesitado de Dios y de los demás como absolutamente cada persona en esta tierra, y, por lo tanto, no es mejor que cualquier otra persona.

Nadie se da la vida a sí mismo, se sostiene a sí mismo en la vida, o se da a sí mismo la salvación. Todos somos igualmente inadecuados e indefensos. Nuestra contingencia nos nivela a todos, desde la Madre Teresa a Hitler, y la clave de la verdadera humildad consiste en reconocer eso. De hecho, entre más moral y psicológicamente sensibles seamos, más posibilidades tendremos de reconocer nuestra necesidad y nuestra solidaridad en la debilidad con los demás. Cuando un Bede Griffiths hace la afirmación de que él no es mejor que cualquier otra persona y que tiene tanta necesidad de la misericordia de Dios, como todos los pecadores en la tierra, no está fingiendo humildad, sin embargo tampoco haciendo comparaciones morales. Está hablando de algo más profundo, a saber, del hecho de que al final, todos somos igualmente incapaces de darnos la vida.

La invitación a la humildad es un eco claro y constante dentro de la espiritualidad cristiana, desde Jesús, hasta Bede Griffiths, hasta la Madre Teresa, hasta cada guía espiritual digno de ese nombre: Se convierten en un niño pequeño. Toman el lugar más humilde. Nunca te consideres mejor que nadie. Necesitas la misericordia de Dios tanto como el pecador más grande en la tierra.  Sin embargo no llegamos a esto comparándonos con los demás, sino al reconocer que fuera de la misericordia de Dios estamos todos completamente desnudos.

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icono comentarios 9 comentarios

Comentarios

riuanfat riuanfat
el 1/10/13
Tal vez Jesús no pensase sólo en la persona que actúa con humildad, sino en el que viendo esa humildad o ese último lugar del prógimo, es movido por el amor invitándole a un puesto mejor. La búsqueda de la humildad por ocupar un puesto más grande es a la vez humildad. Es el otro el que te lo ofrece movido por la compasión y el amor. No por meritos propios (se necesita mucha humildad para aceptar eso). Y a la vez provoca en el otro un movimiento de solidaridad, de ceder lugar, de amor que dignifica.
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gaisdru gaisdru
el 1/10/13
En ese caso podríamos poner en juicio el verdadero amor del que ofrece el puesto. ¿lo ofrece por verdadero amor o porque este gesto le hace aparecer buena persona? Quien de los dos en tal caso sería el más o menos humilde.
ahh que difícil cuando se trata de pensar al ser humano!!! Mejor no juzgar ni juzgarse. Cualquier acción que mueva a otro a amar es amor. Las razones ya Dios las juzgará
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Martha Martha
el 2/10/13
La humildad se lleva dentro del corazon, existen las
personas que no tienen que fingir para nada que son
humildes, les sale la sinceridad y la verdad en cualquier
gesto que hagan o palabra que digan, en sus acciones
su humildad sale al exterior aunque se proclamen pe-
cadores e indisciplinados. Saludos.......
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eleazar eleazar
el 2/10/13
Me tengo en muy alta estima, pero tropiezo con mis limitaciones, porque no soy tan perfecto como querría; no soy Dios. Me ha costado entender el valor que tiene la persona, amada por Dios, hija de Dios, pero no consigo amar al hermano como El le ama. No soy pues humilde porque aunque me tropiezo en mis limitaciones no obro en consecuencia y me creo más que los demás. Y no solo eso, me comporto como un fariseo y actúo, finjo, como sin me creyese igual que los demás cunado no pienso eso. Además esto no me lleva a asumir mis limitaciones y hacerme más humilde. Espero misericordia.
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eleazar eleazar
el 2/10/13
Me tengo en muy alta estima, pero tropiezo con mis limitaciones, porque no soy tan perfecto como querría; no soy Dios. Me ha costado entender el valor que tiene la persona, amada por Dios, hija de Dios, pero no consigo amar al hermano como El le ama. No soy pues humilde porque aunque me tropiezo en mis limitaciones no obro en consecuencia y me creo más que los demás. Y no solo eso, me comporto como un fariseo y actúo, finjo, como sin me creyese igual que los demás cunado no pienso eso. Además esto no me lleva a asumir mis limitaciones y hacerme más humilde. Espero misericordia.
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angeljen0214 angeljen0214
el 3/10/13
Jesus nos enseno la humildad, pocos la hemos apren-
dido totalmente, cuando entendamos la necesidad que tenemos unos de otros, cuando nos demos cuen
ta que todos necesitamos de Dios, cuando reconozca
mos que todos estamos a la par, que no hay nadie mejor ni peor que nadie, entonces estaremos camino
a ser humildes de corazon.
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Këkkô Këkkô
el 8/10/13
Hay una diferencia abismal entre la humildad y el "humildismo". Este es el peligroso. Cuando soy humilde, de verdad, es que mirándome a mi mismo, veo solo facultades o habilidades que todos tienen e, incluso, más desarrolladas que yo. Pero, eso no me detiene para servir a otros. El "humildismo" es astuto y paralizante. "Yo no sirvo para nada, soy tan poca cosa, mejor me resto hasta que me rueguen". Eso es soberbia en traje de humildad.
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dfñkjhui dfñkjhui
el 13/10/13
vaya!!! ahora existe el humildismo??? vasta ya de inventar palabras !!!! si no sabemos ni siquiera lo que es humildad cómo vamos a saber lo que es humildismo que nisiquiera existe en el diccionario. La fe hay que razonarla no inventarla. humildad es humildad, y sólo Dios la reconoce. Los que la vemos desde fuera sólo haremos que juzgar y juzgar, sin fe sin amor y sin caridad.
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fgasdr fgasdr
el 18/11/13
Normalmente a quien no le sale la humildad o el amor de forma natural es porque no tuvo alguien que le enseñara. No somos sólo culpables de nuestros pecados sino de los pecados de los otros. todos nos influimos, todos en algún momento dañamos el crecimiento interior de alguien. Recuerdo de niño cuando le di un bofetón a otro niño. yo influí en él de forma negativa. Y quien sea hoy en día lo es en una pequeña parte por mi paso por su vida. Todos somos responsables de todos. "dónde está tu hermano" le pregunto Dios a Caín
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