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El huerto de Getsemaní

Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano) -

Hace varios años, Mel Gibson produjo y dirigió una película que gozó de una espectacular popularidad. Titulada “La Pasión de Cristo”, la película representa el itinerario pascual de Jesús desde el huerto de Getsemaní hasta su muerte en el Gólgota, pero con muy fuerte énfasis en su sufrimiento físico. La película muestra muy gráficamente lo que alguien que estaba siendo crucificado podía haber tenido al ser físicamente golpeado, torturado y humillado.

Mientras la mayoría de los grupos de la Iglesia aplaudieron la película e indicaron que por fin alguien hacía una película con la verdadera representación de los sufrimientos de Jesús, muchos estudiosos de la Biblia y escritores espirituales fueron críticos con la película. ¿Por qué? ¿Qué tiene de malo mostrar al fin y gráficamente la sangre y las heridas de la crucifixión, que ciertamente debió de haber sido bastante horrible?

Lo que tiene de malo (o, mejor quizás, de inconveniente) es que esto es precisamente lo que no hacen los relatos del evangelio sobre la muerte de Jesús. Todos los cuatro evangelistas se esmeran en no fijar la atención en los sufrimientos físicos de Jesús. Sus descripciones de esos sufrimientos físicos son sorprendentemente breves: “Lo crucificaron con los dos criminales”, “Pilato mandó azotar a Jesús y lo entregó para ser crucificado”. ¿Porqué tal brevedad en esto? ¿Por qué no hay una descripción detallada?

La razón por la que los evangelistas no nos centran la atención en lo que Jesús estaba sufriendo físicamente es que ellos quieren que nosotros pongamos la atención en otra cosa, a saber, en lo que Jesús estaba sufriendo emocional y moralmente. La Pasión de Jesús es, en su verdadera profundidad, un drama moral, no físico: el sufrimiento de uno que ama, no el de un atleta.

Así, vemos que, cuando Jesús está anticipando su Pasión, la ansiedad que él expresa no es sobre los latigazos que le golpearán o los clavos que le taladrarán sus manos. Él está apenado y ansioso más bien por la soledad que va a afrontar, cómo será traicionado y abandonado por aquellos que declaran amarlo, y cómo será, en la maravillosa fraseología de Gil Bailie “por unanimidad el menor”.

Que la Pasión de Jesús es un drama de amor es también evidente en su contexto. Empieza con él sudando sangre en un huerto, y acaba con él siendo sepultado en un huerto. Jesús está sudando sangre en un huerto, no en un ruedo. ¿Qué sugiere un huerto?

En simbolismo arquetípico, los huertos no son para el cultivo de hortalizas ni siquiera de flores. El huerto es para los amantes, el lugar para experimentar deleite, el lugar para beber vino, el lugar donde Adán y Eva estaban desnudos y no sentían vergüenza, el lugar donde uno hace el amor.

Y así, los evangelistas colocan el comienzo y el final de la Pasión de Jesús en un huerto para recalcar que es Jesús como amante (no Jesús como rey, o mago, o profeta) el que está experimentando este drama. ¿En qué consistía propiamente el drama? Cuando Jesús está sudando sangre en el huerto y pidiendo a su Padre que le libre de tener que “beber el cáliz”, la verdadera opción a la que se está enfrentando no es: “¿Me dejaré morir o invocaré el poder divino para que salve mi vida? Más bien la opción fue: “Cómo moriré? ¿Moriré airado, amargado y cerrado al perdón, o bien moriré con un corazón comprensivo y perdonador?”

Por supuesto, nosotros sabemos cómo Jesús resolvió este drama, cómo escogió el perdón y murió perdonando a sus verdugos, y cómo, en toda esa oscuridad, se mantuvo sólidamente dentro del mensaje que había predicado su total ministerio, esto es, ese triunfo del amor hasta el final, de la comunidad, del perdón.

Por otra parte, lo que Jesús hizo en ese gran drama moral es algo que damos por hecho es para imitar más bien que para admirar simplemente, porque ese drama es finalmente el drama del amor en nuestras propias vidas, que nos lo presenta de incontables modos. A saber:

Al final de nuestras vidas, ¿cómo moriremos? ¿Estarán nuestros corazones airados, tensos, duros y amargos ante la injusticia de la vida? ¿O estarán indulgentes, agradecidos, empáticos, afectuosos, como estaba el corazón de Jesús cuando dijo a su Padre: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”?

Además, esta no es precisamente la única y mayor opción que afrontamos en la hora de la muerte; es también una opción que afrontamos a diario, muchas veces al día. En incontables ocasiones de nuestras diarias relaciones con otros -nuestras familias, nuestros compañeros, nuestros amigos y la amplia sociedad-, sufrimos momentos de frialdad, malentendidos, deslealtades y violación positiva. Desde la indiferencia por parte de un miembro de la familia a nuestros entusiasmo, hasta un sarcástico comentario que se lanza para herirnos o una grosera deslealtad en nuestro lugar de trabajo siendo víctima de un prejuicio o abuso; nuestras mesas de cocina, nuestros lugares de trabajo, nuestros recibidores y las calles donde compartimos con otros… todos son sitios donde experimentamos a diario, de manera sencilla o intensa, lo que en el huerto de Getsemaní sintió Jesús, el menor por unanimidad. En esa oscuridad,  ¿nos desprenderemos de nuestra luz? Ante el odio, ¿nos desasiremos del amor?

Ese es el verdadero drama de la Pasión de Cristo; y las cuerdas, azotes y clavos de ninguna manera son lo central del drama.   

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icono etiquetas etiquetas : sufrimiento, pasion, semana santa,
icono comentarios 9 comentarios

Comentarios

viartola viartola
el 14/4/14
Cuando se estrenó la película grupos de amigos y algunos grupos parroquiales se organizaban para ir a verla como si fuera de obligado cumplimiento, como gesto de fidelidad ver tan "fielmente mostrado" el cruel sufrimiento del Maestro. Me negué a verla sin saber muy bien por qué; este artículo expresa lo que de alguna forma intuía pero que no sabía formular.
Un corazón que ama y quiere ser amado, que sufre en lo cotidiano pero que perdona, no es el sufrimiento de un atleta sino el de un hombre que ama.
Esta lectura es un buen comienzo de la Semana Santa.
Gracias...y Feliz Pascua
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eleazar eleazar
el 14/4/14
Me es difícil escribir un comentario porque aún estando de acuerdo en lo que explica, no por ello dejo de estimar esta película, en la que siendo Jesús el protagonista queda relegado por la humana-in actitud de los personajes que le llevan a la cruz; las circunstancias en la que le matan. Es cierto que la humanidad de Jesús se manifiesta de una manera sublime, ¿divina?, en el huerto, pero esta es una película histórica desde el punto de vista de un creyente; pero histórica.
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Inmaculada Inmaculada
el 14/4/14
La Pasión de Cristo fue un drama moral, espiritual y
físico. Negar esto último es no aceptar la realidad.
Saludos,

Inmaculada
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Javier Javier
el 15/4/14
uhm... bueno la película queda "chica" a toda la revelación que recibieron muchos místicos acerca de la Pasión de primera mano: Santa María y en otros casos del mismo Jesús. Y si el Señor ha permitido estas revelaciones particulares a algunos santos para la conversión de muchos, entonces me parece adecuado que se recojan estos escritos para hacer una película, lo que lamentablemente no ha pasado con "Noe" ni con "Hijo de Dios". Un ejemplo de revelaciones en las que posiblemente se basa parte de la pelicula es las de Santa Brigida de Suecia http://www.corazones.org/santos/brigida.htm
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Martha Martha
el 15/4/14
Precisamente la semana pasada pusimos ese film en
nuestro grupo biblico, todos estuvimos de acuerdo a
que se le da mucha importancia a la crueldad de los
azotes y al maltrato inhumano del pueblo y autorida -
des; no dejamos de reconocer que fue una produc -
cion magistral y sigue siendolo, aunque infortunada -
mente no representa el verdadero sufrimiento de Je-
sus, el drama moral que tenia que afrontar, la soledad
el abandono, la traicion de aquellos que decian amarle
y sobretodo, como iba a morir ? con un corazon lleno
de amargura, cerrado al perdon ? No, claro que no,
murio suplicandole al Padre, el perdon para aquellos
porque no sabian lo que hacian. Saludos.......
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eleazar eleazar
el 15/4/14
Acabo de leer en el portal Aleteia el artículo "La mirada de Jesús convierte a quien fue ´Barrabás´ en "La Pasión de Cristo" Son coincidencias de la vida. Un saludo
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Daniel Daniel
el 16/4/14
Ciertamente que la película narra una realidad histórica. Nadie lo niega. Y yo no voy a negar que haya sido así o peor. Pero hay modos de narrarlo... Cuando la vi salí con el convencimiento de que nuestra sociedad está ya endurecida ante tanta violencia visual y llega a necesitar de lo explícito para crear novedad (el tratamiento es el mismo que hace en su otra película "Apocalipto"). Videojuegos, series, películas... han ido en los últimos años en un crescendo tal que ha anestesiado nuestra sensibilidad y pudor. Solamente quiero recordar que Hitchcock (Director encumbrado en su género) no nos enseñó como un cuchillo penetraba en el cuerpo de una persona, como una bala reventaba los sesos de una persona... Para nada era explícito. Con el genio de no mostrar, la música y otro ... » ver comentario
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Joanes Joanes
el 19/4/14
Como siempre, todo es del color del cristal con que se mira. Y seguramente todos, el que escribe el articulo y el que opina sobre él, en favor o en contra, tienen su parte de razón. Pero se trata de una “razón relativa” solo a aquello que cada uno quiere ver o le interesa ver.

La cuestión no creo que sea que es lo que tiene de bueno o de malo la película, sino hasta que punto la finalidad con que fue realizada ha conseguido su objetivo. Y quizás, en este punto, sea ilustrativo lo que escribió Vittorio MESSORI en La Razón, en su articulo “Lo que Gibson buscaba con «La Pasión», lo ha conseguido: golpea” . Al final de ese articulo, decía:

“En síntesis, la «catolicidad» radical de la película reside sobre todo en el rechazo de cualquier desmitificación, en ... » ver comentario
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José Julio José Julio
el 22/4/14
Discrepo, la película no narra solo el sufrimiento físico, es mas, entiendo que aunque a primera vista no lo parezca, éste sufrimiento físico pasa a un segundo plano. La película nos muestra descarnadamente la historia de la Salvación, nos narra la durísima batalla entre el bien y el mal. Cristo cae y se levanta, carga con nuestros pecados, los acepta (pues Él nos acepta tal como somos), abraza la cruz de nuestra iniquidad, carga con toda la inmundicia de este mundo, perdona 70 veces 7, reina desde el trono de la Cruz, junto a tantos crucificados de este mundo, y por su muerte, por su Buena Muerte, nos hace participes de la Vida eterna. Y es que como en la misma película se dice, "Él hace nuevas todas las cosas", transformando la violencia en amor, el odio en perdón, sufrimient ... » ver comentario
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