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El Elefante Educativo

Hermano Bill -

“Los  niños del Sur de Sudán son los que menos acceso tienen a la educación primaria en el mundo” así comenzó  Edward Kokole, el muy amigable Director General de la Promoción de Calidad en el Gobierno del Sur de Sudán, su sesión de inauguración de un taller de tres días de duración en Juba sobre La Educación Primaria en el Sur de Sudán.

Su testimonio confirma lo que uno ve a diario en el Sur de Sudán que muchos niños sencillamente no acuden a la escuela.  Este taller fue una oportunidad  para este neófito para aprender más sobre la formación de profesorado educativo en Sudán.

La conferencia de tres días de duración, tuvo lugar una semana después de lo previsto, por lo que he llegado a la conclusión de que ésta debe ser la variante sudanesa de la ley de Murphy, que suele describirse como “ sipuede ir mal, irá mal”, en su versión sudanesa “todo lo que pueda ser cambiado en el último minuto será cambiado”.  Así fue como cruzamos Juba a trompicones hasta llegar a la Universidad, solo para ser informados de que iba a tener lugar en el otro campus de la universidad. Afortunadamente antes de irnos de allí fuimos nuevamente redirigidos “ No, ahora tendrá lugar en el Grand Hotel”.

Cruzamos de nuevo la ciudad hasta el Grand Hotel y la conferencia finalmente comenzó con una hora de retraso.  Descubrí que el desarrollo fue muy informativo , aunque la retórica hacía que se alejara bastante de la realidad. Al final del primer día, después de escuchar a diversos oradores universitarios sobre las cualificaciones rigurosas y el nivel exigido al profesorado, mi amplia experiencia sudanesa me obligó a hacer un comentario.

De repente me encontraba de pie dirigiéndome al personal del Ministerio de Educación, al elenco universitario, representantes de diversas ONG, delegados de UNICEF y otros:

Si la educación se puede comparar con un elefante” dije, “ el punto de vista de los más educados situados encima del elefante es muy válido, pero no debemos olvidar que este punto de vista difiere del que camina al lado o se sitúa debajo de él.  Existen profesores que luchan por sobrevivir que se sienten en peligro por miedo a que les aplaste el elefante. Si los niños tienen suerte el profesor se situará delante de ellos en clase con un trozo de tiza en la mano. Si los niños no son tan afortunados será una vara lo que tenga en la mano. A lo mejor no conseguimos que los profesores tengan los niveles altos que desean los que están encima del elefante pero puedo darles a esos profesores mejores maniobras de supervivencia y enseñarles un método mejor que el de atizarles con el cinturón”.

La imagen captó mucha atención y en el tercer día el moderador se refirió de nuevo a mi elefante. Por ello ahora me recuerdan como el “Hermano Elefante”, la verdad es que no necesité decir mucho para llamar la atención  porque de las 80 ó 90 personas que acudimos a la conferencia sólo dos éramos hombres blancos, realmente habría alguno más pero entraban y salían como fantasmas.  Había 5 mujeres blancas, una de ellas australiana, que atendieron a todas las charlas.  Una de las mujeres, una joven mejicana que trabajaba para UNICEF, habló con una pasión envidiable de las necesidades del profesorado.

Para mí fue muy importante conocer a las personas que conocí y que ellos llegaran a conocer a mi. Fue muy interesante conocer a diversos representantes de Bancos Mundiales.  El cabeza de la UNESCO me saludó como a un viejo amigo- nos conocíamos de un seminario previo donde pudimos compartir mesa. Danny, un antiguo niño soldado muy expresivo, me dijo que él y sus amigos tienen que emplearse a fondo para olvidar sus terribles recuerdos. Todos los que voy conociendo quieren la paz pero las noticias de escaramuzas lejanas son demasiado frecuentes.

Sé que había muchas otras nacionalidades Africanas mezcladas con los participantes sudaneses en la conferencia, pero no pude distinguirlos- solo por su ocupación. Si son comerciantes, mercaderes, oradores o gente que hace dinero hay una alta probabilidad de que sean de Uganda, Kenya o Etiopía, pero no de Sudán.

Un profesor de primaria sudanés, cualificado o no, cobra de sueldo base 200 libras sudanesas   ( comounos 80 dólares americanos) al mes.  Un profesor de Uganda o Kenya contratado como “profesor distinguido” recibe 600 dólares americanos al mes. Es la receta perfecta para el resentimiento. Una de las claves del taller fue la recomendación de que los profesores sudaneses más cualificados deben cobrar más. De otra manera existirá muy poca motivación para cualificarse.

Durante una de las veladas del taller, que terminaba cada día sobre las 17,15h, nuestra Comunidad fue invitada a un encuentro a unos 8 km de Juba. Tardamos entorno a una hora en cruzar Juba, por la carretera principal que lleva a Uganda, y después pasamos por una zona remota de Tukuls ( queson las casas tradicionales de la zona). Los Salesianos nos habían invitado a la celebración de la inauguración de su nueva casa.  La realización de la obra no tuvo lugar sin dificultades. Durante la obra los materiales se trajeron de Uganda, un camión entero con material fue robado, otro fue secuestrado y hubo que pagar rescate para liberar a los conductores. Por ello los salesianos tenían motivos para celebrar la finalización de la obra. Sus  planes son construir una escuela tecnológica en la nueva ubicación.

La celebración de Misa bajo las estrellas, seguida de una buena cena, lo hizo muy especial. Después de cenar un cura sacó la guitarra y nos pusimos a cantar. Varias eran canciones africanas. Después me ví presionado a cantar una canción australiana. Mirando atrás en el tiempo, hace 40 años o más, pude recordar algunos versos y las notas de “Historias de la Biblia” que fueron bien recibidas entre mis compañeros. Nadie había escuchado antes una catequesis tan única. Una de las hermanas irlandesas realizo un número irlandés- creo que yo sólo cantaré.

Según volvíamos pudimos observar  la vida nocturna de Juba-grupos de gente reunidos entorno a un televisor. El hermano salesiano Johnson nos acompañó hasta que pasamos la frontera justo antes de cruzar el Nilo.

La vida comunitaria en Juba gira entornoal Padre Joseph, un cura claretiano muy enérgico que nació en Sri Lanka pero que ha estado recientemente destinado en Alemania.  La hermana Luz Enith, más conocida como “Luchita” , nació en Colombia y su hogar está situado 2000 m por encima del nivel del mar. El clima de las verdes montañas colombianas no tiene nada que ver con el calor persistente de aquí. El tercer miembro de la comunidad, la hermana Nuala, llegó hace poco de Irlanda.  La Madre Superiora Australiana de su congregación, las hermanas franciscanas de María, está actualmente  organizando retiros y talleres para algunas de las hermanas locales. Fuimos los anfitriones de una celebración especial para celebrar la fiesta de San Francisco.

Aquí tenemos un televisor, pero no funciona en la actualidad. Nadie lo echa realmente de menos porque la vida aquí consiste en una interacción genuina entre unos y otros.  Es un comportamiento a estimular ya que todos se sienten apreciados y apoyados.  Mi “ madre superiora” irlandesa de la que acabo de bromear, se quedará aquí poco tiempo porque su camino sigue hasta Malakal, pero se niega a recibir mi apelativo en un tono jocoso porque aunque tenga funciones de coordinación no es “superior”.

El Padre Joseph ha conseguido que los niños locales se sientan cómodos. Su saludo amistoso de “¿qué tal andas?” se repite en mi cabeza. El desarrollo de este reportaje fue interrumpido por un niño de dos años que entró y tomó control de mi ordenador- él no ha conocido la guerra.

Uno se pregunta qué futuro les espera a estos niños. ¿Será la paz que tanto deseamos o será la guerra?.Es bueno formar parte del proceso de intentar construir un futuro mejor. Es triste pensar que las sonrisas confiadas de estos niños se deshagan por políticas de codicia e intereses propios. La educación es la mejor herramienta para construir un futuro. El elefante  a lo mejor tiene que montar jaleo y el camino hacia adelante puede ser complicado, pero los que llevan aquí algún tiempo dicen que el nivel de vida está mejorando. La paz es el único camino hacia la prosperidad. Reza conmigo por un futuro justo y en paz para Sudán.
 

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