Nº de votos: 0

Educación

Imprimir
Elvira Lindo en El País 09 Sept 2009 - Miércoles 16 de Septiembre del 2009

No se desaliente: no tenemos la educación pública que quisiéramos (a pesar de la aireada campaña "ni un niño sin ordenador") pero usted puede enseñar a su hijo a no despreciar el conocimiento. No se desanime: es probable que la buena educación le haga sentir a su hijo como un raro en determinados ambientes, pero superados esos desajustes no habrá en el futuro estrés postraumático. No deje para otros lo que puede hacer usted; no tiene por qué esperar, por ejemplo, a que en los colegios se enseñe a comer saludablemente; sienta como una vergüenza personal que en un país mediterráneo como el nuestro haya niños obesos; actúe, no es tan difícil, se trata sólo de enseñarles a comer como Dios. No se acompleje; no pasa nada porque vigile de cerca a su hijo adolescente, se ha hecho toda la vida sin pensar que se atentaba contra ningún derecho  fundamental. No tenga miedo a racionar la televisión. No tenga miedo a asomarse a la habitación de su hijo, no se trata de espiar sino de proteger. No quiera ser como su hijo, no se juvenilice, él necesita sentir que está guiado por adultos. No tema decirle que está en contra del botellón y de los encierros, es bueno que él sepa lo que usted los detesta. Y por supuesto, no se apunte a un encierro por acompañar al niño, ahí sí que está usted perdiendo la cabeza y adiestrándole en la brutalidad. Hágale saber que tiene deberes con la sociedad, y si no quiere usar la palabra "sociedad", por ser algo abstracta, hágale saber que tiene deberes con seres concretos. No se deje estafar por esta especie de catastrofismo que nos arroja a pensar que, como todo es un desastre, nosotros, individualmente, no podemos hacer nada. Su desánimo tiene un componente de imperdonable pereza: si ha tenido hijos, sea padre, sea madre. ¡Ejerza! La mejor herencia que podemos dejar en este mundo grosero es la buena educación.
etiquetas : educacion,
1 comentario

Si te ha gustado, compártelo:
Comentarios
Gran sabiduria para los padres/madres de este siglo. Aún estamos a tiempo de no dejar nuestras obligaciones y apartar nuestros miedos, que tan sencilla y directamente aborda la escritora. Y es algo que no debemos dejar en manos de "la sociedad" porque... ¡apañaos estaríamos!. Es dificil hasta dónde soltar cuerda y hasta dónde estirarla, pero... ¡nos podemos equivocar! Eso quiere decir que estamos HACIENDO lo que creeemos. Y podemos rectificar siempre. Gracias por ayudar a transmitir y reforzar la buena educación en nuestros hijos.
0
uni uni
el 8/10/09
Por favor escriba las letras como se muestran.

Palabra diaria

Feria
Jn 17,1-11a. Padre, glorifica a tu Hijo.

Lecturas Comentario
Liturgia Calendario
Ciudad Redonda en su email :