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DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO. 3 de Septiembre de 2006.

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DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cuatro hijos y esperando otro, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

A los que tenemos hijos nos preocupa que aprendan a sumar y restar, a leer y a escribir, … porque es básico para su futuro. Pero su educación no depende solamente de lo que reciben en el colegio, sino también, y en gran medida, de lo que les transmitimos en casa. Y es que no es menos importante –más bien, es mucho más importante- que aprendan a tener talla humana y valoren a las personas por el mero hecho de ser personas. Está claro que para esto nosotros como padres tenemos que dar ejemplo con lo que vivimos y practicamos, siendo coherentes con el “mandamiento de Dios” y con nuestro “corazón”.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

"…lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre”. Todo lo que Dios creó era perfecto, pero es el hombre, con la libertad que Dios le ha dado, el que se empeña en fastidiar toda su creación.  Y está en nuestras manos que el mundo, nuestro mundo más cercano funcione con más amor. En estos días estoy haciendo unas gestiones en la Seguridad Social, donde usualmente somos un número. Hablé con la directora del ambulatorio y le expuse el problema que tenía, charlamos un poco, hizo unas llamadas y me dio el documento que necesitaba, sin hacerme esperar varios días. Yo se lo agradecí con mi mejor sonrisa. Hoy recibí una llamada de ella para preguntarme cómo me había ido, y le dije que esperaba la llamada del especialista. Su contestación me llegó al alma: te llamaré para ver como te va, ojalá te vaya todo muy bien, porque irradias una paz interior que contagia. ¿No será esa nuestra misión, la de los enfermos?

DESDE LOS TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
 
No recibido.

DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Mucha razón tiene Jesús cuando dice que es lo que sale de dentro del corazón lo que hace al hombre impuro.

Ahora a la vuelta de las vacaciones, más descansado y con la perspectiva que da el haber desconectado del trabajo me doy cuenta de que al final del curso de mi corazón salían más impurezas que bondades: cansancio, desgana, dejadez, falta de ilusión y de implicación, tanto en el trabajo en sí como con mis compañeros. Y ciertamente algunas veces podía poner la excusa del exceso de trabajo, pero otras no.
Ya que estamos al comienzo del curso puedo analizar por qué estuve así y prever que la situación se volverá a repetir: volverán los agobios de trabajo, el cansancio,... y todos los factores externos. Tendré que cuidar mi corazón y pedirle a Jesús que me ayude a renovarme más a menudo y verle cada día.

DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

No recibido.

DESDE LA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

No recibido.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Hay que ver lo que le gustan a los fariseos intentar pillar a Jesús en un “quítame allá esas pajas”. Hay que ver lo que nos gusta a nosotros tratar de juzgar a las personas, a los matrimonios, a las familias, por lo que hacen, o por lo que no hacen y no por lo que son.  Hay que ver lo que nos gusta “aparentar” ante los demás. De hecho, por ejemplo: son pocas las veces en las que discutimos delante de otros, porque puede parecer que nuestro matrimonio no va bien; o tratamos de justificar cualquier actitud de nuestro cónyuge o nuestros hijos, porque no queda bien que hablemos de los errores o fallos en nuestra relación. Jesús nos pide que dejemos atrás las formas, entre nosotros dos, en nuestro matrimonio y entre los demás. Son los corazones  de las personas, las entrañas de una familia, los entresijos de una relación lo único importante. Aunque tampoco mintamos, nosotros también le damos importancia al estar, es cierto, no estás de la misma manera con tus hijos jugando, que regañándolos, que cuidándolos cuando están enfermos; ni estás de la misma manera con tu cónyuge estando solos que cuando estamos con los amigos, y quizás deberíamos fijarnos en el ser; pero, además, Jesús da otra vuelta de tuerca: es importante el ser y el estar, pero es más importante amar.

DESDE EL TERCER MUNDO
(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)

“Si lo que salde de dentro es lo que puede hacernos impuros y lo que nos puede apartar del Dios del Amor y de los hermanos, sin duda que hemos de cuidar todo lo interior, lo de dentro, ya sea de nosotros, como de aquello en lo que nos entregamos y a lo que nos dedicamos. Ahora que empieza un nuevo curso, ahora es cuando toca hacer una renovación interior seria, profunda y desde Dios, es decir, desde la verdad, la justicia y el Amor que se entrega. En todo: cada uno de los que nos entregamos a la misión, el proyecto por el cual estamos aquí y da sentido a nuestro trabajar y misionar; los trabajadores; el ambiente; todo en definitiva. Así y solo así lograremos un interior puro que no nos aleje de Dios ni los hermanos, en especial esos hermanitos, que son los niños y niñas que acuden a nuestro Hogar y sus madres, que tan necesitadas están de pureza y limpieza”.

DESDE LA CARCEL
(grupo de presos, coordinado por voluntaria de equipo de pastoral, casada, con dos hijos, jubilada, pertenece a grupo cristiano)

No recibido.
 
DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, cinco nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
 
No recibido.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos.
(Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.)
Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús:
- «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»
El les contestó:
escrito:
- «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está
"Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos."
Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»
Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo:
- «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, -fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»
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