icono estrella Nº de votos: 0

Domingo 9 de abril de 2006 - Domingo de Ramos

LaicoNeT -
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)
No recibido.


DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)
No recibido.


DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
Un joven enjuto de tez morena y mirada huidiza, nos contaba el domingo sus ganas de dejar atrás un pasado que apenas le reportaba gratos recuerdos. Su evidente recuperación y su firme decisión por olvidar una adolescencia y una juventud ligadas al alcohol, la droga, la desestructuración familiar y periódicas privaciones de libertad , lograron emocionarme y llenarme de esperanza. Eso sí, ni siquiera su moderna vestimenta y locuacidad, que pretenden ocultar el lógico miedo a tener que empezar una nueva vida "desde cero", le evitarán tener que sortear los muchos obstáculos que entre todos le pondremos hasta su "inclusión" definitiva en nuestra sociedad. El evangelio de esta semana y el testimonio de este joven, creo que son la muestra del dolor que Jesús quiso compartir con millones de personas en nuestro mundo. Ojalá la fuerza del Espíritu no permita que nos quedemos sólo con el recuerdo de un episodio de la vida de Jesús, sino que nos impulse a mantener viva la esperanza de querer aliviar y acompañar en el sufrimiento a tantos inocentes que cada día tienen que vivir su particular Pasión.

DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
No recibido.


EN MEDIO DE OTRAS CONFESIONES
(hombre, casado, trabaja, se ha desplazado a otro país por motivos laborales)
El Evangelio narra hoy la primera mitad de un acontecimiento cumbre para la humanidad. Cambió profundamente el curso de la historia a pesar de su aparente intrascendencia dentro de la “actualidad” del mundo de por aquel entonces. En el momento presente muchas personas pensamos que no es un hecho que quedó en un muy lejano pasado, sino que es algo que afecta, da sentido, inspira toda nuestra vida. Es escandaloso que entre las personas que sentimos así estemos tan divididos. Más aun, es escandaloso que diferencias entre nosotros hayan sido motivo de un sinfín de muertes y odios, que incluso llegan hasta nuestros “civilizados” tiempos actuales. En cualquier caso, es escandaloso que sigamos viviendo ignorándonos y dándonos la espalda.

DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
No recibido.


DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)
Cada vez que oigo la Pasión se me ponen los pelos de punta. A raíz de este Evangelio, fluyen las preguntas por mi cabeza y la mayoría de ellas me llevan a tener un sentimiento de fracaso en vez de triunfo. Jesús pasó por los momentos más duros y solo hubo un punto de inflexión en su pureza y entrega al Padre, sin embargo yo me quejo por todo, cuando me sale algo que no es mi gusto, cojo unos cabreos (con perdón) de dos pares de narices… el tiempo me pasa y no me centro en mis cometidos, etc., en definitiva, yo no vivo la Pasión en política, pues no tengo aguante, en seguida salto, protesto, escribo, alzo la voz en la radio, en la prensa, en un mitin, etc., no me dejo llevar por las manos del Padre y no transmito en consecuencia la fe y la fuerza viva que quería ser cuando entré en una lista electoral. La coordinadora del Evangelio Seglar, como siempre, muy acertadamente nos hace un pequeño comentario a los que aquí escribimos y nos decía “ya acaba la cuaresma y ya no vale decir… es que ….” ¡Que razón tiene!, siempre me arrepiento de las cosas después, pues no me tomo el tiempo suficiente para pensarlas antes y en política, un político que piense y tenga sentido común es fundamental.


DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Nos gustaría hacer entender, o mejor hacer sentir a nuestros hijos, la importancia y profundidad que este tiempo tiene para nosotros. Alguna persona me ha dicho que comprara ropa para que los niños estrenaran algo en semana santa. Su intención era buena, la idea era que los niños se vistieran de fiesta, pero prefiero que vivan, por un lado, que gracias a Dios es un momento de vacaciones y digo gracias a Dios, porque a nadie le amarga un dulce y nos apetece estar juntos, tener tiempo para nosotros y para nuestros hijos. Estar con ellos, ir a jugar al parque, pasear por la playa que ya hace buen tiempo, disfrutar con la presencia tranquila, sin trabajo, sin reuniones, sin horarios de nuestra familia. Pero por otro lado y lo más importante, es participar con toda nuestra comunidad parroquial de todas y cada una de las preparaciones, ensayos, laudes, oraciones y sobre todo el triduo Pascual. Bueno, es un poco difícil, entre otras cosas, dudo mucho que se queden despiertos en la Vigilia, normalmente están dormidos antes de la hora de comienzo de la misma y, en la celebración de la muerte del Señor, nos pasamos más tiempo fuera de ella con nuestro hijo pequeño, porque es inevitable que no aplauda cada vez que se cante una canción, o que en los laudes, interrumpa para querer ir al baño o saludar a otros miembros de nuestra comunidad. Bueno, pero lo importante, lo que queremos destacar sobre todas las cosas, es que son celebraciones de familia. Toda la comunidad parroquial se reúne en torno al Señor en este momento de gracia y esto, creo que es lo que sí podemos y queremos transmitir en estos días. Empecemos con mucha fuerza esta semana y aunque lo único que recuerden nuestros hijos del próximo domingo sean la procesión y los juegos con los ramos, bendito sea Dios. Intensa Semana Santa.


DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)
Esta semana contamos con la ayuda de un misionero de otra ONG desplazado a Tánger para realizar una misión con jóvenes, en formación profesional; la familia misionera crece y el compartir la Palabra se enriquece, en estos momentos fuertes para nosotros como cristianos. Momentos de oración y trabajo, de misión y entrega, como siempre, pero un poco más fortalecido por los días que Dios nos vuelve a regalar, desde este domingo de Ramos, que como no puede ser de otra manera empieza con la contemplación de la Pasión. Esa maravillosa muestra del Amor de Dios. Amor que se manifiesta en la vida, en los momentos de sufrimiento, en la muerte, pero sobre todo en la Resurrección del Dios hecho hombre. Y esto es lo que Dios nos sigue pidiendo a nosotros: entrega, trabajo, dedicación, todo; pero siempre desde el Amor verdadero. Y así, de esta forma podemos ayudar cada día más a que las más pobres entre los pobres, las niñas pequeñas, abandonadas, puedan decir cada vez menos: "Dios mío, por qué me has abandonado". Así, también, podrán decir más personas a nuestro alrededor, cuestión algo difícil, "verdaderamente éste era hijo de Dios". Decirlo de nosotros, que es decirlo del Dios que nos mueve y trae aquí a vivir y trabajar; y si a nosotros se nos olvida alguna vez, decirlo de los hermanos que nos rodean, sean de la religión que sean. Dios quiera que esta Semana Santa sea tiempo de Amor, entrega, pasión, muerte y sobre todo Resurrección; pero una Resurrección que ha pasado por los momentos que debe: la pasión con los hermanos y la muerte a todo lo que estorba!

DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
No recibido.


EVANGELIO DOMINGO DE RAMOS (Año - B) 9 de abril de 2006
+ Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 14, 1-15,47
Pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte

[C. Faltaban dos días para la Pascua y los Ázimos. Los sumos sacerdotes y los escribas pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte. Pero decían:

S. "No durante las fiestas; podría amotinarse el pueblo." Se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura

C. Estando Jesús en Betania, en casa de Simón, el leproso, sentado a la mesa, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y lo derramó en la cabeza de Jesús. Algunos comentaban indignados:

S. "¿A qué viene este derroche de perfume? Se podía haber vendido por más de trescientos denarios para dárselo a los pobres."

C. Y regañaban a la mujer. Pero Jesús replicó:

+. "Dejadla, ¿por qué la molestáis? Lo que ha hecho conmigo está bien. Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros y podéis socorrerlos cuando queráis; pero a mí no me tenéis siempre. Ella ha hecho lo que podía: se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Os aseguro que, en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se recordará también lo que ha hecho ésta."

Prometieron dinero a Judas Iscariote

C. Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo, se alegraron y le prometieron dinero. Él andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?

C. El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

S. "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?"

C. Él envió a dos discípulos, diciéndoles: +. "Id a la cuidad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: "El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?" Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena."

C. Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo

C. Al atardecer fue él con los Doce. Estando a la mesa comiendo, dijo Jesús: +. "Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo."

C. Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro:

S. "¿Seré yo?"

C. Respondió: +. "Uno de los Doce, el que está mojando en la misma fuente que yo. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; ¡más le valdría no haber nacido!" Esto es mi cuerpo. Ésta es mi sangre, sangre de la alianza

C. Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:

+. "Tomad, esto es mi cuerpo."

C. Cogiendo la copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo:

+. "Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios." Antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres

C. Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos. Jesús les dijo:

+. Todos vais a caer, como está escrito: "Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas." Pero, cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea."

C. Pedro replicó:

S. "Aunque todos caigan, yo no."

C. Jesús le contestó:

+. "Te aseguro que tú hoy, esta noche, antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres."

C. Pero él insistía:

S. "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré."

C. Y los demás decían lo mismo. Empezó a sentir terror y angustia C. Fueron a un huerto, que llaman Getsemaní, y dijo a sus discípulos:

+. "Sentaos aquí mientras voy a orar."

C. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:

+. "Me muero de tristeza; quedaos aquí velando."

C. Y, adelantándose un poco, se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y dijo:

+. "¡Abba! (Padre), tú lo puedes todo; aparta de mí este cáliz. Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres."

C. Volvió y, al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:

+. "Simón, ¿duermes?; ¿no has podido velar ni una hora? Velad y orad, para no caer en la tentación; el espíritu es decidido, pero la carne es débil."

C. De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió, y los encontró otra vez dormidos, porque tenían los ojos cargados. Y no sabían qué contestarle. Volvió por tercera vez y les dijo:

+. "Ya podéis dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora; mirad que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega." Prendedlo y conducidlo bien sujeto

C. Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, y con él gente con espadas y palos, mandada por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles:

S. "Al que yo bese, ése es; prendedlo y conducidlo bien sujeto."

C. Y en cuanto llegó, se acercó y le dijo:

S. "¡Maestro!" C. Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron. Pero uno de los presentes, desenvainando la espada, de un golpe le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo:

+. "¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario os estaba enseñando en el templo, y no me detuvisteis. Pero, que se cumplan las Escrituras."

C. Y todos lo abandonaron y huyeron. Lo iba siguiendo un muchacho, envuelto sólo en una sábana, y le echaron mano; pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo. ¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?

C. Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, y se reunieron todos los sumo sacerdotes y los ancianos y los escribas. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del palacio del sumo sacerdote; y se sentó con los criados a la lumbre para calentarse. Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un testimonio contra Jesús, para condenarlo a muerte; y no lo encontraban. Pues, aunque muchos daban falso testimonio contra él, los testimonios no concordaban. Y algunos, poniéndose en pie, daban testimonio contra él, diciendo:

S. "Nosotros le hemos oído decir: "Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro no edificado por hombres."

C. Pero ni en esto concordaban los testimonios. El sumo sacerdote se puso en pie en medio e interrogó a Jesús:

S. "¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?"

C. Pero él callaba, sin dar respuesta. El sumo sacerdote lo interrogó de nuevo, preguntándole:

S. "¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?..."

C. Jesús contestó:

+. "Sí lo soy. Y veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo."

C. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras, diciendo:

S. "¿Qué falta hacen más testigos? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué decís?" C. Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle y, tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían:

S. "Haz de profeta.

C. Y los criados le daban bofetadas. No conozco a este hombre que decís

C. Mientras Pedro estaba abajo en el patio, llegó una criada del sumo sacerdote y, al ver a Pedro calentándose, lo miró y dijo:

S. "También tú andabas con Jesús, el Nazareno."

C. Él lo negó, diciendo:

S. "Ni sé ni entiendo lo que quieres decir."

C. Salió fuera al zaguán, y un gallo cantó. La criada, al verlo, volvió a decir a los presentes:

S. "Éste es uno de ellos."

C. Y él lo volvió a negar. Al poco rato, también los presentes dijeron a Pedro:

S. "Seguro que eres uno de ellos, pues eres galileo."

C. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:

S. "No conozco a ese hombre que decís."

C. Y en seguida, por segunda vez, cantó un gallo. Pedro se acordó de las palabras que le había dicho Jesús: "Antes de que cante el gallo dos veces, me habrás negado tres", y rompió a llorar.] ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?

C. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron, y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Pilato le pregunto:

S. "¿Eres tú el rey de los judíos?"

C. Él respondió:

+. "Tú lo dices."

C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato pregunto de nuevo:

S. "¿No contestas nada? Mira cuántos cargos presentan contra ti."

C. Jesús no contesto más; de modo que Pilato estaba muy extrañado. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les contestó:

S. "¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?"

C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:

S. "¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?"

C. Ellos gritaron de nuevo:

S. "¡Crucifícalo!"

C. Pilato les dijo:

S. "Pues, ¿qué mal ha hecho?"

C. Ellos gritaron más fuerte:

S. "¡Crucifícalo!"

C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado

C. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio -al pretorio- y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:

S. "¡Salve, rey de los judíos!

C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Llevaron a Jesús al Gólgota y los crucificaron

C. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz. Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de "la Calavera"), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: "El rey de los judíos". Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. A otros ha salvado, y a sí mismo no se puede salvar

C. Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:

S. "¡Anda!, tú que destruías el templo y lo construías en tres días sálvate a ti mismo bajando de la cruz."

C. Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también de él, diciendo:

S. "A otros ha salvado, y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos."

C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban. Jesús, dando un fuerte grito, expiró

C. Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y, a la media tarde, Jesús clamó con voz potente: +. "Eloí, Eloí, lamá sabktaní."

C. Que significa:

+. "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:

S. "Mira, está llamando a Elías."

C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo:

S. "Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo."

C. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. * Todos se arrodillan, y se hace una pausa.

C. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:

S. "Realmente este hombre era Hijo de Dios." [

C. Había también unas mujeres que miraban desde lejos; entre ellas, María Magdalena, María, la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé, que, cuando él estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén. José rodó una piedra a la entrada del sepulcro

C. Al anochecer, como era el día de la Preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, noble senador, que también aguardaba el reino de Dios; armándose de valor, se presentó ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que hubiera muerto ya; y, llamando al centurión, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto. Informado por el centurión, concedió el cadáver a José. Éste compró una sábana y, bajando a Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro, excavado en una roca, y rodó una piedra en la entrada del sepulcro. María Magdalena y María la de José observaban dónde lo ponían.]


Palabra del Señor

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.