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DOMINGO 5 de marzo de 2006 - I DOMINGO DE CUARESMA.

LaicoNet -
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)

Comienza este tiempo de conversión para prepararnos para la gran fiesta. ¡Qué cercano se hace Jesús! ¿Quién no tiene sus desiertos? Nuestro segundo hijo es discapacitado. A la gran riqueza que supone su diversidad y el conocer otras realidades, se unen el gran desgaste psíquico y físico que supone sacarlo adelante con los demás, así como las limitaciones de tiempo y dinero que ello comporta. Entre ellas, el gasto extra que implica ser “especial”: logopedia, psicomotricidad, médicos…
Todos tenemos días de bajón, en los que te planteas que si esto no fuera así…pues, centrándonos en el plano económico, hasta nos habríamos comprado un coche más grande, cómodo y seguro hace tres años.
Hay que tratar de convertir esos desiertos en gracia de Dios. Estamos en ello.


DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

"El Espíritu empujó a Jesús al desierto". ¡Qué curiosa expresión! Pero es completamente cierta. Es el Espíritu el que nos empuja e ilumina en nuestras mejores acciones, y es, cuando hacemos oídos sordos a lo que El nos dice, cuando más errores cometemos y cuando más sufrimos. Por eso en estos momentos, cuando iniciamos la cuaresma, es el momento ideal para desprendernos un poco de nosotros mismos y estar muy atentos, en la oración, a los" empujones" del Espíritu. Porque, si no es en la oración, podemos confundirlo con nuestro egoísmo, que también empuja con fuerza. Por eso, en este tiempo de desierto, le pido a Dios: su fuerza, su valor y que la oración me enseñe día a día a poner, nada más que en El, mi esperanza.


DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Llevo unas semanas con la conciencia intranquila. El trabajo de unos, los exámenes de otros y en general, los distintos quehaceres, han afectado considerablemente al servicio que tratamos de prestar al colectivo de “transeúntes” de la zona. Algunos miembros del equipo comentábamos que, aunque hayamos seguido avanzando, de poco sirve si perdemos de vista la razón de nuestra labor. Considero que el acompañamiento no debe conformarse con el encuentro y posterior seguimiento del necesitado. Tampoco creo que sea cuestión de ir cubriendo necesidades, por loables que todas esas acciones puedan resultar. Si como entiendo que nos ha pasado, nuestras obligaciones, traducidas en falta de tiempo, han convertido a las personas en meros objetivos y acciones a realizar, creo que debemos abrir un espacio para la reflexión y la oración, pues no formamos grupo para cumplir objetivos, sino para amar y servir a esas personas. Afortunadamente, Dios no nos ha dejado de lado, pues estoy convencido de que es la acción del Espíritu la que ha motivado que todos hayamos caído en la cuenta de nuestra relajación y la que, como a Jesús, nos ha llevado a una etapa de estancia en el desierto. Ojalá podamos vencer también nuestras tentaciones y como cristianos renovados, seamos capaces de continuar desarrollando fielmente la misión a la que nos sentimos llamados.


DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

No recibido.
 

DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

"Se ha cumplido el plazo: está cerca el reino de Dios". Esta frase de Jesús me invita a retomar cada día con nuevas fuerzas e ilusión todo el trabajo asociativo en red para ir construyendo ese reino. Sé que el desierto siempre estará ahí en forma de desánimo, de no ver frutos, de tentación de dejarlo. Sin embargo, en todas esas circunstancias Jesús nos sigue diciendo: sigue caminando que el reino está cerca y para ello creed en Mí en mi evangelio. Que así sea.
 

DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)

Es tiempo de desierto, de reflexión, de hacer balance (que tanto le gusta a los políticos), el problema es que hacemos balance para ver lo bien que me va a mi y lo mal que le va al otro. Casi nunca un Partido Político entona el mea culpa, sino que siempre tiene algo que reprochar al otro. Es triste, pero es la realidad, al final lo que parece importar es la propia imagen y no el pedir perdón. Cuando nos equivocamos tratamos de no volver sobre el tema y evitarlo a toda costa. En el grupo de concejales que me integro del Ayuntamiento de Loja, la semana pasada hicimos evaluación de nuestros fallos y no hicimos de nuestros logros, ello me extraño, pero creo que ese es el camino.


DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Existen muchos “desiertos”. Hay matrimonios que se sienten infértiles y no porque no puedan tener hijos, sino porque su vida no da frutos. Hay esposas que no son queridas ni respetadas por sus maridos y, no hay que llegar al maltrato físico o psicológico, sino porque ellas cargan con todo, sin recibir ningún apoyo de su compañero. Hay matrimonios que viven en el desierto, dejándose tentar por el trabajo, por otra vida que quisieran vivir y se olvidan de lo que tienen al lado. Ir al desierto no tiene tampoco un sentido negativo, el otro día nos llegó una invitación a pasar un tiempo de retiro para matrimonios. Siempre hemos escuchado que las decisiones importantes no se deben tomar en un momento muy malo, ni tampoco en un momento de mucha euforia y alegría, sino en el tiempo llano, en el desierto. Nosotros también hemos tenido desiertos como novios, como matrimonio, como personas individuales, como padres. Lo bonito es descubrir que, como Jesús, es el Espíritu el que empuja a vivir ese tiempo de desierto y que, sepamos seguir trabajando y viviendo con más ganas, proclamando el Evangelio de Dios.
 

DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)

No recibido.

 
DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Llega la Cuaresma, y parece que se oscurece el semblante de la Iglesia, que se suceden los actos de constricción y arrepentimiento, que se invita al recogimiento y la reflexión... Y sí todo eso me parece Cuaresma, pero también descubro a un Jesús que sale a anunciar el evangelio, y que interioriza con más firmeza la llegada inminente del Reino, a partir de una preparación, de un reforzamiento de la conversión interior que demanda la misión postcuaresmal. Porque uno tiene la sensación de ir repitiendo secuencias año tras año, y los objetivos se difuminan o se contaminan. Yo siento que el valor y la verdadera dimensión de la cuaresma como período de conversión, de oración, de intimidad eclesial, se adquiere a partir de la conciencia de esa misión, de esa tarea, porque la cuaresma es período de preparación para algo, ese es su sentido... propiciar la conversión que nos haga “ser” y “hacer” en pos del Reino y sus valores. Por eso también creo en una cuaresma más compartida, más comunitaria, más anunciadora, no sólo de templo, sino también de reuniones pastorales, de significación desde la claridad de lo que celebramos y para qué lo celebramos... más allá de grupos, de individualismo, la cuaresma vivida como proceso de conversión y revisión compartida y convivida en el seno del pueblo de Dios, y buscando un efecto real, concreto: creer y vivir el evangelio en nuestra vida cotidiana.

 
EVANGELIO I DOMINGO DE CUARESMA (Año - B)
+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 12-15
 
En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertios y creed en el Evangelio".

 

Palabra del Señor
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