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DOMINGO 5 de Febrero de 2006 - V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

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DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)

Toda esta intensa actividad de Jesús en un día cualquiera (predicar, reunirse con los suyos, sanar, orar, viajar, volver a predicar) debería recordarme mi agenda y horario de cada día. Sólo que yo no distingo que en ningún momento Jesús se siente agobiado, oprimido, que no tenga un rato para coger aire, que piense que le están organizando la vida. Qué mejor situación que saber que hay un lugar y un tiempo para cada cosa en mi jornada diaria. Sí, también para la oración, el combustible que hace que sigamos adelante, y que a veces yo dejo para el último momento.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

"Curó a muchos enfermos de diversos males". Quizás los peores males en nuestros días no sean los del cuerpo. Parece raro que yo pueda decir eso, pero es que lo siento así. Mi enfermedad me ha preocupado como humana que soy, pero creo que he procurado adaptarme a mi cruz lo mejor posible. Yo no estoy pensando en mi enfermedad física 24 horas al día. Algunas veces sólo me acuerdo cuando me miro al espejo pero... hay algo peor, la desesperanza, la desilusión, la tristeza, la desgana, y sobre todo, la enfermedad del alma. El sentimiento de vacío, de nos ser útil a nadie, de ser un estorbo para los planes familiares, eso es mucho peor. Y contra ese mal la única arma que yo he encontrado ha sido la oración, y como Jesús en el evangelio de hoy...marchar al descampado de mi corazón y allí orar. ¡Qué buena medicina! Fortalece y da más ganas de luchar.

DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

El pasado sábado, un amigo me contaba que, de manera oficial, le había sido comunicada la entrega de su nueva casa. Unos 70 metros cuadrados distribuidos en los dos baños, la cocina, el espacioso salón-comedor y un par de dormitorios, conforman el que espera que sea próximamente su hogar. Tras más de 40 años residiendo en una vivienda sin ascensor, la sola idea de pensar que su nuevo edificio le permitirá subir al tercer piso sin esfuerzo alguno, se le antojaba inconcebible a una persona que en breve podrá contar experiencias de sexagenario. Entre tanta dicha, dos preocupaciones: que el Ayuntamiento le entregará la casa vacía y, sobretodo, que de nuevo deberá compartir con su fiel compañera de viaje, la soledad, la que podría ser una nueva etapa de su vida. En el Evangelio, Jesús, al que todo el mundo busca, lejos de abandonar su misión, se reafirma en el anuncio del Reino y en la curación de toda persona en situación de exclusión. Estoy seguro de que Jesús también curó a muchos que se sentían solos, y resulta triste y desgarrador pensar que, en esta sociedad interconectada y de la comunicación, miles de personas, afectadas por nuestra "falta de tiempo", no tienen a nadie con quien compartir sus vivencias. Ojalá nuestros quehaceres no logren anestesiar nuestros sentimientos y como cristianos, no olvidemos que muchas personas abrigan la esperanza de que alguien se les acerque y les transmita el cariño, el consuelo y la comprensión que todos necesitamos.

DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Este Evangelio tiene varias situaciones interesantes y una que pasa un poco más desapercibida es cómo actúa la suegra de Pedro. Ella, después de que Jesús la curara se pone a servirles. Supongo que se sentiría agradecida porque la curara y la forma de agradecérselo fue sirviéndoles sin más miramientos, sin guardar reposo porque había estado enferma y sin protestar.
En el trabajo son más veces las ocasiones en que soy ayudado que las que ayudo y en bastantes ocasiones me he sentido muy agradecido y para agradecer la ayuda he querido poder ayudar a mi compañero de la misma forma, pero la suegra de Pedro me dice que no tengo que esperar que se produzca la situación al revés, porque de hecho se puede dar al cabo del tiempo y no aprovecharla, sino estar en todo momento al servicio, estar pendiente, no perder la paciencia cuando me preguntan algo y apenas tengo tiempo.

DESDE LA MIGRACIÓN
(matrimonio, sin hijos, se han desplazado a otro país por motivos laborales)

No recibido.

DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

Esta lectura pone de manifiesto varias actitudes y peligros existentes a la hora de nuestro trabajo activo dentro de la sociedad. No hay que dejar de lado a nadie que venga pidiendo nuestra ayuda, es decir, hay que acoger a todos. Y aunque no somos "supermanes" para hacer frente a tanta necesidad, sí, al menos podremos dar orientaciones, pistas o simple comprensión para superar esas necesidades. En segundo lugar, Jesús nos recuerda que nuestro compromiso se vendrá abajo si no buscamos espacios y tiempos "sagrados" para orar al Padre. Sin la oración, no podemos pretender hacer la voluntad de Dios (no podemos colaborar con el Reino de Dios, sin tener en cuenta a Dios). Por ello es necesario "irse a un descampado a orar". Por último, y fruto de esa oración, hemos de preguntarnos si estamos haciendo lo que Dios quiere, para saber si debemos permanecer más tiempo así o por el contrario irnos a otra parte, "pues para eso hemos salido".

DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)

Llegar, trabajar, ponerse en las manos del Padre y quitarse de en medio antes de que todos te alaben.
Así es el Señor, sin embargo, los políticos llegamos, trabajamos un poquito, unas veces nos ponemos en las manos del Padre y otras no y lo que siempre hacemos es esperar a que llegue la gente para que nos dé las gracias o nos vanaglorien. ¡Cuánto me queda por aprender aún!!!!!.

DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Una de las cosas que hemos aprendido en la vida matrimonial y familiar es enfermería básica. Ser esposos y padres te �capacita� lo mismo para cuidar y curar una fiebre que un corazón roto. Y no es que tengamos, ninguno de los dos, conocimientos médicos o sanitarios, nada de eso, pero hay veces que un abrazo, una caricia, un beso o un simple �aquí estoy� sirve lo mismo para una �perreta� de sueño como para una infección de garganta, hasta incluso para un �hoy he tenido un día horroroso, mejor me hubiera quedado en casa�. Quizás todo esto nos parezca tan simple, tan insignificante, ante algunas situaciones de auténtica enfermedad y dolor, pero el caso es que, lo mismo diríamos cuando el sufrimiento es por enfermedad grave de una madre, o el dolor por enfermedad psicológica de un hermano, o por�, no sabemos hacer otra cosa que abrazar, besar, acariciar, estar�, es decir, ponernos al encuentro de quien enfermo, nos busca.

DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)

No recibido.

DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Las circunstancias pueden cambiar las formas, pero no el fondo de los planteamientos. Ahora que vivo el inmenso regalo y la enorme bendición de ser padre, me sitúo ante las propuestas evangélicas con un enfoque más amplio, menos mío, más declaración de intenciones y voluntad de transmisión. Y en eso este evangelio que habla de búsqueda de Jesús, de seguimiento, de compromiso, de generosidad en el darse, en el ocuparse y preocuparse con y por los demás; me lleva a tomar conciencia de una doble responsabilidad como Iglesia doméstica y como miembro de la Iglesia Universal. Responsabilidad de ser, de dar y de vivir para que otros vivan. Ahora que soy padre, descubro y me abro a la tarea de la transmisión, y me preparo expectante para promover la capacidad de acogida y de testimonio de mi iglesia doméstica y del pueblo de Dios; pero también asumo el vigor y la virtualidad que como germen y semilla tiene la familia en la vivencia de los valores evangélicos: que nuestros hijos vean que damos y que somos, que vivimos y respiramos como cristianos abandonados a la voluntad de Dios, es casi el único anuncio posible; lejos de acomodarse, de excusarse, de esconderse... los seguidores de Cristo estamos llamados a buscar, a acudir donde nos pueden necesitar, a estar disponibles, en definitiva a ser cristos de nuestro tiempo.

EVANGELIO
V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (Año - B)
5 de febrero de 2006

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,29-39

Curó a muchos enfermos de diversos males.

En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.» Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.
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