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DOMINGO 4 de septiembre 2005 XXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

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DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA (mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios) Comienza el mes de septiembre, tan complicado para la economía familiar, sobre todo para los que tenemos hijos en edad escolar, porque el presupuesto hace aguas por todos lados. En este evangelio Jesús nos habla de consenso, de reconciliación, de ponernos de acuerdo juntos en la organización de los gastos. También de que pidamos, de que tengamos confianza en El, en que buscando soluciones bajo la luz del Evangelio, los problemas económicos se resolverán. DESDE LA ENFERMEDAD (mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar) ¡Ya estamos de vuelta! Después de un mes de agosto bastante complicado el Señor me abre sus brazos con el evangelio de hoy \"porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos\". Está muy claro, aunque mi enfermedad me impida hacer muchas cosas que me gustarían, no me puedo aislar, no puedo vivir mi fe sola porque sino sería una fe vacía, hueca. Necesito de personas que piensen, sientan y vean con los mismos ojos que yo, para que nuestra fe pueda ser productiva. Siempre necesitamos de los demás para que nuestra luz crezca y no se extinga, sola. DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES (hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica) No recibido. DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL (hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana) Me ha sorprendido el Evangelio de esta semana ya que me ha recordado a la situación en la que me encontraba en el trabajo antes de irme de vacaciones. Haciendo una comparación simple, varios compañeros y yo nos sentimos ofendidos por \"la empresa\" al situarnos en una situación de cierta injusticia. En primer lugar lo hablamos entre nosotros y después lo hablamos con el jefe directo. Al no sentirnos atendidos lo hablamos con el jefe superior. Después, como en la lectura, tuvimos que hacer partícipes del problema a la \"comunidad laboral\", más concretamente al comité de empresa. En las reuniones que tuvimos, tanto con el comité de empresa como con la dirección de la empresa pude sentir cómo hay personas que luchan por las personas, con paz, con cabeza, con espíritu. Pueden ser cristianos o no serlos, pero Dios se hace presente en ellos y se hace notar. DESDE LA MIGRACIÓN (matrimonio, sin hijos, se han desplazado a país del Tercer Mundo por motivos laborales) Cuanto bien haría que nos dijésemos más los unos a los otros los fallos, las ofensas que realizamos. Cuanto bien haría…y qué poco lo practicamos. Es muy difícil decir las cosas al hermano con misericordia…y es mucho más difícil recibirlas del hermano con humildad. Poco me reprenden los que hay alrededor de palabra, pero si tengo los ojos bien abiertos, me están interpelando con su realidad. Yo les puedo ofender con mi forma de vivir, con mis acciones …al conserje de nuestro piso alquilado cuando se que su sueldo mensual es lo que podría costar una cámara de fotos… al chico que aparca coches en la puerta de casa desde al amanecer hasta bien entrada la noche y que tiene las manos agrietadas por fregar con agua congelada para ganarse un dinero y sobrevivir. Al señor de la tiendecita de comestibles que abre su negocio todo el día, todos los días del año porque sino no le alcanza para sus cuatro hijos…A todos le ofendo con mi actitud pasiva, con seguir mi vida sin más…y me lo dicen con ojos de misericordia, con una sonrisa. Pero yo no escucho. Y lo hacen una y otra vez, pero yo no atiendo a razones. ¿Quién me lo tendría que decir?. DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL (hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana) \"La experiencia me dice que existen muy pocos movimientos sociales o grupos implicados en la participación social donde no estén presentes algunos o muchos cristianos. Y sin embargo, muchas veces, es difícil hacer realidad en estos ámbitos la afirmación de Jesús \"donde están dos o tres reunidos apelando a mí, allí en medio de ellos, estoy yo\" ya que por razones diversas nos da \"pudor\" apelar a Jesús, hablar de Él y hacerlo presente en nuestro trabajo social, aunque sea el motor y centro de nuestras luchas y desvelos. Creo que explicitar en estos ámbitos nuestra identidad cristiana haría más efectivo y más misionero nuestro trabajo.\" DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA (hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana) Me alegra poder ponerme otra vez en las manos de Dios, para comentar un curso más el Evangelio. Y vaya Evangelio para un político. “Si alguien hace algo mal hay que repríselo y si no hace caso hay que sacarlo a la luz del pueblo” (bueno es una adaptación de lo que dice el Evangelio). Ciertamente, los políticos antes de pedir disculpas o ir al otro para hacerle saber de su error, aprovechamos la mínima para “descuartizarlo” y sacarlo a la luz sus errores. Se aprovecha el error del otro para beneficio propio, no para corregirle y hacerle saber de su fallo para que lo corrija. Ciertamente, es duro, pero esto es el pan de cada día. DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR (mujer, casada, madre de dos niños, trabaja) Después de bañar a los niños, dar el antibiótico al pequeño para curar su afección de garganta, preparar el día siguiente para dejar a los niños en casa de los abuelos mientras nosotros trabajamos (benditos sean los abuelos) y hacer unos huevos fritos con jamón, casi no nos queda tiempo para nada más. Y una vez los niños dormidos, empezamos a leer la lectura de este domingo, lo primero que hicimos es darle gracias a Dios, porque termina de una manera preciosa: donde están dos reunidos, allí estoy yo. Lo cierto es que a veces no nos damos cuenta, ya sabíamos que nuestro matrimonio era un matrimonio de tres, pero es bueno recordar que El siempre está junto a nosotros y que somos Iglesia doméstica. Pero además, es inevitable recordar que la familia es más amplia que las personas que convivimos en el mismo hogar. Y ¿cómo llamar la atención a algún hermano, sobrino, cuñado, etc.? O ¿cómo recibir una corrección para ti? Lo cierto es, que una cosa tenemos claro que hablando se entiende la gente y que hay que intentar que la familia esté por encima de dinero, propiedades o cualquier otra cosa. Quizás sólo exista una premisa: el amor. DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO (hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana) No recibido. DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL (hombre, casado, trabaja, espera un hijo) Son dos los elementos evangélicos que de esta lectura me interpelan especialmente: la corrección fraterna y la dimensión comunitaria de nuestra fe. En realidad ambos paradigmas para mí son la esencia de la convivencia en nuestros valores cristianos y la fuente en la que sustentar nuestro compromiso coherente. Además, una vez más se pone de manifiesto la presencia, la cercanía del Padre, la sencillez de la celebración de la fe predicada por Jesús... pues basta querer, es suficiente creer, basta estar y compartir estos estados para que Dios se haga presente... Y en el fondo late esa configuración directa, humilde, pero grandiosa y auténtica de la Iglesia en torno a Dios y a su Palabra. Y reunidos en su nombre y entorno a Él descubrimos el rostro más palpable del Padre. Dos o más, sin nombres, sin cargos, tú y yo, por ejemplo, en la búsqueda de la voluntad del Padre, conforman la Iglesia, y dan firmeza a esos templos que se reconstruyen en tres días. Y en esa experiencia de Iglesia también siento la responsabilidad de cuidar al hermano, de llamarlo a la coherencia, y siento el alivio de que en esa vivencia comunitaria alguien se preocupa de dónde estoy y dónde debo estar como cristiano.
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