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DOMINGO 4 de febrero 2007 - V DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

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LaicoNet pone a tu disposición los excelentes comentarios al Evangelio hechos por Ángela -fallecida hace un mes- a lo largo de tres años:  Desde la Enfermedad (2004-2006) (en formato PDF)

DESDE LA POLÍTICA
(hombre, casado, con un hijo, trabaja, milita en partido político, concejal electo, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
Es tiempo preelectoral. Los cristianos somos muy acomodados y no nos implicamos demasiado en estas líderes, pero si escuchamos con atención el Evangelio, “hay que extender las redes”, otro gallo cantaría. No nos vale la desesperanza de haber trabajado en vale, como los discípulos, lo importante es insistir y se recogerán los frutos. Hay que estar ahí, donde hay un hombre, donde hay un problema, donde hay una necesidad, donde hay una carencia, donde se puede poner más felicidad, donde se puede poner algo de ilusión, donde, en definitiva, hay peces que aún no han sido pescados. El Señor nos hace un envío muy claro, quiere que seamos pescadores de hombres, pescadores de felicidad, de trabajo, etc., metámonos en política, impliquémonos en ella, no la dejemos en manos de las personas que siempre criticamos.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
A veces nos ponemos a recordar cómo empezamos a salir, o como dirían alguno de nuestros mayores: cuando empezamos a hablar, o cuando nos hicimos “novietes”, o cuando comenzamos nuestra relación. Es posible, que además de las anécdotas que todos conservamos en nuestro corazón, recordemos también cuánto de esfuerzo ha supuesto todo el proceso, cuánto dimos cada uno, cómo nos hacíamos los encontradizos a fin de estar con la persona que nos gustaba y cómo, año a año, primero como amigos, después pareja que salíamos juntos, posteriormente novios que nos comprometíamos y preparábamos la celebración de nuestra boda, la vida en común, los planes los proyectos, los hijos, el hogar, …., (añadir lo que se quiera y lo que cada uno ha vivido y va viviendo), llegamos a la conclusión que todo es bregar, que todo es trabajar, aunque haya noches vacías, sin poder recoger nada, pero seguimos echando las redes con la confianza puesta en Dios, para que la próxima pesca aún sea mejor que la anterior; que el próximo año, nos queramos un poco más; que frente a las épocas duras o baldías,  la esperanza de que Dios nos siga asombrando, haciendo fecundar nuestro amor, llenando la barca de nuestra vida y de nuestra relación.

DESDE EL TERCER MUNDO
(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)
Una y otra vez, sin cansarnos, sin dar nada ni nadie por perdido y por imposible. A esto nos invita nuevamente el Señor, con el Evangelio de hoy. El se acerca al Hogar y nos vuelve a decir: habla con esa madre, atiende a ese niño, dale otra oportunidad, reúnete con los trabajadores, orad el equipo misionero. Pues siempre que lo hagamos desde El, “… porque tu lo dices…” habrá frutos, habrá una red grande que recoger y que nos hará pedir ayuda, colaborar y trabajar en equipo con otros para que esa red, ese trabajo, esa ilusión, llene las vidas, los corazones y el espíritu de nuestros hermanos. Gracias Señor porque sigues subiendo a nuestra barca/Hogar y llenando nuestro trabajo y nuestra misión”

DESDE LA CÁRCEL
(grupo de presos, coordinado por voluntaria de equipo de pastoral, casada, con dos hijos, jubilada, pertenece a grupo cristiano)
Es comentario es quincenal.

DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, seis nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
San Lucas destaca en tres ocasiones la importancia de la Palabra de Dios.
La gente se agolpa alrededor de Jesús para escucharla. Pedro confía en ella y continúa con una labor que su experiencia de pescador le dice que es inútil. Por último, es la Palabra de Dios la que transforma a los cuatro hombres en mensajeros de Dios.
Señor, que nuestros nietos, en la vida que les toque vivir, te reconozcan y te sigan. Cala en ellos la importancia de tu Palabra, que sean humildes y sientan como Pedro que son pecadores, indignos de tenerte como Amigo.
Que sepan dejar todo lo que les impide seguirte. En tu nombre, anímalos a echar las redes, para que tengan siempre pesca milagrosa de BUENAS OBRAS.
FELIZ SEMANA

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
¿Cómo enseñar a nuestros hijos a “echar las redes” en nombre de Jesús? ¿Cómo podemos educarles a no tener miedo? ¿Cómo explicarles que hay que “dejarlo todo” (esto es, ser desprendidos y no estar apegados a las cosas y personas) y seguirle?
Intentamos trabajar todas las posibilidades de los niños, sacar lo mejor de cada uno, y limar las asperezas. No es fácil y cansa. Además, requiere formación (escuela de padres, catequesis de adultos). Es una tentación dejarlo estar, pero ahí se pierden meses de ensayo. A nuestro hijo discapacitado lo tratamos como a los demás, con sus responsabilidades y sus tareas en casa: hacer la cama, llevar la ropa sucia a la lavadora, que sea autónomo en su aseo personal, preparar el uniforme y la mochila del colegio, fregar la loza,…
Pensamos que cuanto más preparemos a nuestros hijos a ser independientes, mejor será su autoestima y mejor comprenderán el “no tener miedo” a “dejarlo todo” y a “echar las redes” en nombre de Jesús.

DESDE LOS TRANSEÚNTES
(hombre, recién casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
Este comentario es mensual.

DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
En este Evangelio Jesús encuentra a los que serán sus apóstoles trabajando, terminando una jornada de trabajo que ha resultado infructuosa, no han pescado nada y ahora toca recoger y volver a casa con los bolsillos vacíos y la desagradable sensación de haber perdido el tiempo o no haber sabido hacer bien el trabajo.
Es ahí cuando aparece Jesús, quizás en el momento en que más difícil puede resultar escucharle porque en la mente sólo está el mal día de trabajo tenido. Pero estos pescadores lo escuchan y eso hace que cambie su "suerte".
Esta situación supongo que se nos dará a todos, todos tenemos días malos o malas rachas en el trabajo y en esos momentos, al menos a mí me pasa, a quien menos escuchamos es a Jesús. Mi mente se suele copar con las preocupaciones laborales y ya ni atiendo a mi mujer en casa, ni me preocupo por mis compañeros en el trabajo,... y aunque trato de tener presente que mi trabajo no debe ser lo principal en mi vida, aunque sí realizarlo con responsabilidad, en esos momentos todo pasa a segundo plano.
Suele ser mi mujer, mi familia, la que sin saberlo me hace volver a la serenidad y a confiar en Jesús.

DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
No recibido.

PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Señor, que seamos capaces a veces de alejarnos de la “tierra”
para así contemplar a la gente, a los que nos rodean, descubrir a los que nos necesitan.
Padre que aprendamos también a remar” todos juntos,
hacia donde nos invitas a acompañarte.
Que nos fiemos de ti, que atendamos tus palabras, sin reservas, sin dudas.
Y que “breguemos” sin descanso al calor de tu Palabra.
Que cale en nosotros, profundo y sereno, el testimonio de que permaneciendo en la fe,
nos hacemos instrumentos de tu mensaje.
Y aún reconociéndonos débiles y vulnerables, pecadores y lejanos, en ocasiones,
a tu voz; también sepamos, Padre, reconfortarnos y animarnos con el aliento de
saber que contigo no hemos de temer.

+ EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Rema mar adentro, y echad las redes para pescar."

Simón contestó: "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes." Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador."

Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres." Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra de Señor

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