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DOMINGO 30 de abril de 2006 - III DOMINGO DE PASCUA.

LaicoNET -
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)

Reconozco que me gusta, más que hablar, observar y después actuar. Observar cómo Jesús nos va tranquilizando y llenando de su paz para que después seamos fuertes anunciando la conversión y el perdón. Observo también cómo a fin de mes en los supermercados no hay casi nadie, la gente vacía los congeladores, no se te ocurre pensar en cosas superfluas. Digamos que estamos en tensión hasta que llega el día tan ansiado en que…¡ya cobré! Con la Pascua me doy cuenta de lo afortunada que soy porque tengo una paga de por vida con Jesús Resucitado. Lo que me toca después es ser testigo con el ejemplo diario.



DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

“Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras”. Es peligroso para nosotros que nuestras mentes estén cerradas pero más peligroso aún es que sean nuestros corazones los que estén cerrados. Algunas veces la mente te juega una mala pasada haciéndote creer e imaginar cosas que tu corazón se niega a aceptar, y en esos momentos ¿qué haces? ¿A quién hacer caso? La situación de un enfermo en un momento así es doblemente difícil, tu mente sabe, entiende y ve claramente el problema pero tu corazón puede negarse a creer a tu razón. Pero la paz llega en el momento en que eres capaz de adaptar, aceptar y asumir ambas cosas y hacerlas una sola a la luz de la fe. La alegría vuelve a ti en el momento en que tu mente y tu corazón van al mismo ritmo, al ritmo que marca el amor de Dios y el amor a los que te rodean.


DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES (hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

No recibido.



DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL (hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Realmente tuvo que ser difícil reconocer en esa persona a Jesús, ya que había muerto. La primera vez que están con él no son capaces de reconocerlo, y ahora que se les vuelve a presentar y ya saben que es él piensan que es un fantasma. Totalmente lógico. Lo mismo me pasa a mí ahora. Cuando veo en mi trabajo a mis compañeros, raro es que me dé cuenta de que en ellos está Jesús. Aunque aún más complicado se me hace cuando soy plenamente consciente de esto pero aún así no concibo que en algunas personas de mi trabajo esté Jesús. Hay compañeros con los que me cuesta más trabajo tratar, por su forma de ser, de trabajar, por su competitividad en el trabajo y su desconfianza. Me es fácil y muy apetecible entrar en los corrillos de críticas hacia ciertos compañeros, pero recuerdo que Dios también está en ellos e intento buscar una justificación a su comportamiento, buscar alguna situación en la que yo me haya comportado igual y darles otra visión del trabajo que no sea competir y pisar al que tienes al lado, pero realmente cuando lo intento acabo con menos ganas de seguir intentándolo. Quizás Jesús se me presente así para que me esfuerce.



EN MEDIO DE OTRAS CONFESIONES
(hombre, casado, trabaja, se ha desplazado a otro país por motivos laborales)

Escuché el otro día a un sacerdote católico decir algo así como que la resurrección de Jesús era realmente un acontecimiento “escatológico” y no “histórico”…pero que ello no implicaba que fuera menos verdadero. Y decía que esto era doctrina católica aceptada. Al comentárselo a un hermano “comunitario” me decía que esto no era posible, que la postura oficial de la Iglesia Católica es que la resurrección había sido un hecho histórico. A mi tampoco me gustó la idea de que la resurrección no fuera un hecho “histórico” propiamente dicho, por muy verdadero que fuera en “términos escatológicos”. Por otro lado, escucho a algunos cristianos evangélicos que piensan que no se debe enseñar la teoría de la evolución en las escuelas y que miran a la Biblia como si este fuera un puro libro de historia. Quiero que mi fe sea sólida y viva… quiero ser “testigo de esto”. Y también quiero que mi fe esté en “descampado”, abierta a la razón, abierta a los “signos de los tiempos”, a pesar de que esto sea menos “seguro y confortable”.



DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

¿Por qué nos alarmamos y surgen dudas en nuestro interior? Ante la realidad social que nos toca vivir día a día muchas veces podemos desesperar ante tanta injusticia y pensar que Jesús no acaba de resucitar en este mundo. Pero sin embargo creo que hay que mirar "con otros ojos" para experimentar los signos de resurrección en nuestro mundo, ya que la resurrección supone ante todo un proceso de renovación personal, una transformación de nuestra vida y todos conocemos personas cuyas vidas están continuamente renovadas y transformadas por Jesús Resucitado. Que Dios nos conceda esa gracia y nosotros nos pongamos a tiro.



DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)

¿Qué el Señor de verdad aparece? Pues no me cabe la menor duda, en cada instante de mi vida, lo que si es cierto es que en demasiadas ocasiones no sé reconocerlo, unas veces por falta de fe, otras por llevarlo al punto de lógica, etc. Pero sinceramente, el Señor me ha sacado a flote en más de una ocasión y me ha puesto las cosas muy claritas, para que un tonto como yo, me de cuenta de que los acontecimientos no son por mi obra, sino por la suya.

DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR (matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

“Estaban hablando de sus cosas, cuando Jesús se presenta en medio de ellos” y ¿qué es lo que hace?: ¿nos explica primero las escrituras?, ¿nos habla de la definición y naturaleza de la resurrección?, ¿desarrolla planes, proyectos de pastoral, ponencias…? ¡no!; pide algo de comer, tendría hambre… Después ya les habla de las Escrituras y todo lo demás, pero primero come con sus amigos, en familia. ¡Qué cotidiano! ¡Qué simple! Una vecina de nuestros padres, rumana, cristiana ortodoxa, después de la Pascua, tocó en casa de ellos y les felicitó la Pascua, les ofreció un trozo de dulce (fantástico, por cierto), tres huevos (de gallina), pintados y una pequeña vela, hizo lo mismo con todos los vecinos, con todos los amigos y con la familia. Fue un pequeñísimo- grandísimo detalle. Un gesto de familia, tan simple, tan sencillo que hizo pensar a mis padres sobre lo que celebramos los cristianos en pascua, más que cualquier cosa que nosotros hubiéramos hecho o dicho. Cuando dudamos muchas veces, sobre si nuestra vida de familia es fiel reflejo de la vida de Jesús, alguien hace un simple pastel, y da un precioso testimonio de la vida. Comamos más pez asado….



DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)

"Tres ideas nos ayudan a vivir este Evangelio en el Hogar. LA FUERZA DEL RESUCITADO, que nos viene en lo grande, pero sobre todo en lo pequeño, en las resurrecciones cotidianas, diarias y anónimas. Ahí es donde se nos manifiesta ese Resucitado, y donde se nos hacen palpables los SIGNOS, que nos hacen salir de nosotros e ir a los demás, al otro que nos rodea. Y quizás, en este domingo, el mayor signo sea el de LA PAZ, que nos hace, además, no dudar, estar firmes y sin vacilar. Desde esa Paz podemos acercarnos al hermano, con sus mil y un problemas, para que se sienta reconfortado y lleno, olvidándose de esas guerras que llenan su vida, de mujer, de niño, de exclusión. Deseamos que esto marque nuestra vida, nuestra tarea y misión y nuestra manera tan peculiar de "evangelizar", desde el testimonio y la Paz que ha de irradiar este Hogar. Pues si uno de los frutos de la Resurrección, según vemos en los Hechos, es la Evangelización, también nosotros podemos hacerlo en medio del Islam: llevando Paz, siendo agentes y vividores de esa Paz".



DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

El evangelio de este domingo me invita a reflexionar de forma inversa a su contenido: si somos verdaderos testigos de la resurrección de Jesús, de su victoria sobre la muerte; si estamos convencidos de que el sepulcro está vacío; es imposible no atender la misión de anuncio y conversión que nos corresponde. Y es que todo esto de la semana santa, la cuaresma y la resurrección, desde dentro, desde la Iglesia peregrina, me invade de sensaciones incómodas y de algún reproche fraterno, porque a veces hacemos de nuestra vivencia litúrgica, de nuestro quehacer cristiano un continuo homenaje a la muerte, y sólo dedicamos unas líneas de conclusión a la esencia y el sentido de todo que es la resurrección. Desde esa esperanza, siento que deben venir los nuevos vientos que refresquen y alivien nuestra misión. Y sí la cruz, el pan, el camino son el principio de esa misión a la que estamos llamados; pero esa vocación de ser “cristos” también me impulsa a replantearme mi papel para convertir y para anunciar desde mi vida. Ese cuestionamiento es mi cruz como cristiano, y el mensaje y la presencia de Dios en mi vida es mi resurrección cotidiana. Desde la cruz pero para la resurrección, porque el sepulcro sólo tiene sentido como lugar de paso.



EVANGELIO III DOMINGO DE PASCUA.(Año - B) 30 de abril de 2006
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: - «Paz a vosotros.» Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: - «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.» Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: -«¿Tenéis ahí algo que comer?» Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: - «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.» Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: -«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»

Palabra del Señor
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