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DOMINGO 29 de octubre 2006 - XXX DEL TIEMPO ORDINARIO - (CICLO B)

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DESDE EL TERCER MUNDO
(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)
No recibido

DESDE LA CÁRCEL
(grupo de presos, coordinado por voluntaria de equipo de pastoral, casada, con dos hijos, jubilada, pertenece a grupo cristiano)
Este comentario es quincenal.

DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, seis nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
“Recobró la vista y lo seguía por el camino”. Este Evangelio nos habla de que Jesús cura a un ciego.
Hay que “ver” para “seguir” a Jesús. En relatos anteriores, los Apóstoles no lo reconocieron, el joven rico se marchó pesaroso. Ahora Bartimeo, curado por su fe, sigue a Jesús hasta Jerusalén.
Jesús está presente en el camino de la vida, recorriendo nuestros senderos, siempre a nuestro lado, ni delante ni detrás, Él no necesita descubrir senderos pues los conoce todos y su Palabra, siempre manantial de sabiduría, nos da las pautas necesarias para que el camino, en su compañía, nos resulte placentero o, cuando menos, totalmente llevadero. Dejemos de pensar tanto en nosotros y, probablemente, lo veríamos todo con más claridad.
Señor, tenemos que ser animadores de todos los que nos rodean, especialmente de nuestros nietos, que es la responsabilidad mayor que estos momentos nos ha tocado vivir, para que se sigan educando en nuestra fe, o sea siendo fieles seguidores de Cristo, lo cual, por desgracia, no se da por generación espontánea, precisa de nuestros constantes ejemplos de vida y también de nuestra palabra, convenientemente documentada, nadie ama lo que no conoce. En estos tiempos en que a la religión se le da más bien de lado, nosotros los abuelos, con nuestro afecto y cariño debemos hacerles conocer a Jesús, a través de relatos amenos sobre su Vida, para que un día puedan seguirle por uno de los caminos que Él, seguro, les dará a elegir.
Nuestra postura con ellos debe ser sencilla, muy cercana, que vean la sintonía existente entre lo que decimos y lo que vivimos y presentémosles una fe llena de alegría y que, aún en medio de las enfermedades y demás contratiempos que depara la vida, nos amamos y somos felices. Pedimos para nuestros hijos y nietos que Dios aparte de sus vidas, en la medida de lo posible, aquello que los aleje de Él y, llegado el caso, les dé la suficiente rectitud de conciencia para apartarlos ellos mismos. Feliz semana.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cuatro hijos y esperando otro, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Es muy fácil acomodarse y pensar que las necesidades de nuestros hijos están cubiertas. Eso les pasa a algunos padres que conocemos: creen teniendo a sus hijos en los mejores colegios, y saturándolos con actividades extraescolares, la formación de sus pequeños ya está orientada, y están convencidos de que cumplen adecuadamente con su deber como padres, sin darse cuenta de que como educadores, se están oxidando.
Nosotros, como matrimonio cristiano, no queremos caer en lo mismo, y le pedimos a Jesús lo mismo que el ciego Bartimeo: “Maestro, que podamos ver”. Que podamos ver siempre las necesidades de nuestros hijos, para acompañarles en su crecimiento personal. Que nunca pensemos que es suficiente lo que estamos haciendo. Que veamos que no somos los mejores educadores, pero que nos esforcemos en serlo. Que no perdamos la inquietud de saber cómo les va en el colegio, tomándonos con interés tutorías y reuniones escolares. Que seamos receptivos a los cursos para padres que se imparten, de los que SIEMPRE se puede sacar algo bueno y práctico, y que siempre nos encuentres en camino en esta tarea de educar a los nuestros.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)
“…Jesús, ten compasión de mí”. Es una frase que yo suelo usar mucho en mis oraciones. No esperando el milagro que Jesús hace con el ciego pero si esperando su misericordia, su mano tendida, su consuelo, su paz. La compasión tal y como yo la entiendo no es tener lástima de alguien sino sentir en tu corazón el dolor y el sufrimiento del otro y compartirlo, y entonces remediarlo con lo que tienes a tu alcance. Jesús es tan compasivo y tan misericordioso que no sólo te da ese consuelo y esa paz que tú le pides, sino que además pone en tu camino a personas, seres humanos como tú, cuyo corazón está también tocado por su compasión y te suavizan el camino, ten dicen como al ciego: “Animo, levántate, que te llama”.

DESDE LOS TRANSEÚNTES
(hombre, recién casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
Creer que sabemos lo que necesitan los demás sin haberles preguntado previamente, pienso que es algo que ocurre en muchos ámbitos de la vida: políticos que toman decisiones sin contar con la ciudadanía, sindicatos que negocian asuntos de dudoso interés para los trabajadores y también, por qué negarlo, voluntarios de ONG´S que emprendemos acciones convencidos de que aquello que entre nosotros hemos decidido, es lo mejor para los potenciales destinatarios. Sin embargo, ¡Qué distinta la forma de proceder de Jesús! ¡Qué importancia le da a LA PERSONA! (“¿Qué quieres que haga por ti?”). Para nosotros, que trabajamos directamente con los indigentes, no es una pregunta más, se trata de toda una enseñanza. Resultaría obvio pensar que los ciegos quieren ver, los sordos oír, los toxicómanos “salir”, y así un largo etcétera, pero Jesús no conoce de colectivos, cada persona es importante y única y puesto que tiene sus propios sentimientos, anhelos y necesidades, no la encasilla o estereotipa, sino que le pregunta por lo que quiere. Parece algo baladí, pero qué ceguera tan difícil de vencer.

DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
No es nada fácil lo que hace este ciego, para empezar darse cuenta de que es ciego y asumirlo. Esto que parece básico es algo que cuesta, conocer mis limitaciones, asumirlas, reírme de mí mismo y querer superarlas sabiendo que yo solito no lo voy a conseguir y pedirle, confiado, a Jesús que me ayude. Y aunque caiga una y otra vez en lo mismo y parezca imposible superar esta limitación, seguir adelante pidiéndole a Jesús.
Siempre me cuesta, pero posiblemente en mi trabajo sea el sitio donde más me cueste reírme de mí, de mis limitaciones, porque es el sitio donde más tengo que aparentar y donde menos tengo que mostrar mis defectos y mis debilidades.

DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Hay un detalle en la lectura que me ha sobrecogido. El ciego Bartimeno que está al borde del camino (hoy cualquier excluido que ni siquiera se ve pues está en la cuneta de la historia) llama y grita pidiendo compasión. La gente no quiere oirlo, pero Jesús no pasa de largo, sino que lo atiende, escucha y sana (no con magia, sino a partir de su propia fe, de su convencimiento de que las cosas pueden cambiar, si le ayudan, si se siente amado, sabiendo que cuenta para los demás). El resultado es "milagroso": alguién que estaba apartado es reinsertado a la sociedad ("lo segúia por el camino"). Un ejemplo actual: el Premio Nobel de la Paz que han concedido a Muhamad Yunus (fundador del Grammen Bank o Banco de los Pobres que concede micrcréditos a los pobres de los pobres con un sistema basado en la confianza, solidaridad, corresponsabilidad y participación). Este hombre empezó prestando 10 dólares a una mujer de un barrio marginal en Bangladesh (porque la escuchó gritar y tuvo compasión, como Jesús) y hoy tiene 2,3 millones de prestatarios y ha logrado sacar de la pobreza a cientos de miles de personas. Si este hombre ("banquero de los pobres") puede sacar de la pobreza a muchas personas con unos pocos de dólares, ¿como es posible que siga habiendo millones de pobres en el mundo si los bancos comerciales acumulan miles de millones de euros? Respuesta: el exito del amor y de la compasión revela el fracaso del egoismo, es decir, el éxito de Muhamad Yunus revela el fracaso de la banca comercial capitalista. Por mi parte creo que nuestro dinero está "pecando" en los bancos y cajas. Apoyemos a la banca ética y el ahorro ético.

DESDE LA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
Es habitual que los políticos miren siempre con las gafas que le interesa y que se hagan los ciegos y mudos, cuando no quieren ver u oir lo que la gente quiere y les contraría su visión o su pensamiento. En definitiva, cuando se les pide una cosa y se hace la que se le antoja al político. Muchas, muchas veces son las que pedimos que se nos escuche, que se nos vea, pero… las mayorías son las mayorías y no respetan a casi nadie. En estos días se está llevando a cabo una movilización en contra de la pobreza, para que los políticos nos vean y nos escuche, pero ¿nos movilizamos? ¿hacemos una gran masa visible?. No siempre nos quejamos con razón. No ponemos todo de nuestra parte para ser vistos y oídos. Tenemos que ser más participativos y visible, no vale de nada el conformismo. Hay que ser “revolucionarios” cumpliendo el Evangelio, no podemos caer en el conformismo.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
El amor te ciega. Una de nuestras madres dice que “el amor no quita conocimiento”, pero lo cierto es que no hay más ciego que el que está enamorado; cuando uno está ciego de amor, es capaz de ver al otro como la persona más perfecta que existe sobre la faz de la tierra, es capaz de perdonar lo que hasta sería injustificable en otra persona que no nos importase tanto. Esto no nos parece ni malo, ni bueno, es decir, para nosotros es importante conocer los fallos de cada uno y asumirlos o soportarlos por amor. Pero soportarlos no significa que los justifiquemos, ni el no justificarlos no significa que no los abracemos, por formar parte de la persona que amamos. Jesús siempre nos pregunta qué es lo que puede hacer por nosotros. Nuestra confianza en su compasión (preciosa palabra), nos hace vivir en paz y sin cegarnos, trabajando siempre nuestras dificultades, nuestros dolores y sufrimientos, sin hacernos parecer perfectos, sin hacer que lo seamos tampoco, pero sí, abriendo los ojos y sobre todo, por la fe y la confianza que como decimos LE tenemos, abriendo nuestro corazón.

Para rezar:
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Estar en el camino, sólo o con mucha gente.
Ser capaz de gritar, de llamar al Maestro,
Sin miedo, sin reservas, con firme convicción…
Y sentir que Jesús nos puede mostrar la luz,
Y no tener miedo a ver aquello que estamos llamados a descubrir.
La Palabra es el grito del cristiano. El evangelio es nuestra luz.
El Señor espera nuestra llamada en el camino.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 10,46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
- «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.»
Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:
- «Hijo de David, ten compasión de mí.»
Jesús se detuvo y dijo:
- «Llamadlo.»
Llamaron al ciego, diciéndole:
- «Ánimo, levántate, que te llama.»
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo:
- «¿Qué quieres que haga por ti?»
El ciego le contestó:
- «Maestro, que pueda ver.»
Jesús le dijo:
- «Anda, tu fe te ha curado.»
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Palabra del Señor

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