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DOMINGO 29 de Julio de 2007 - XVII DEL TIEMPO ORDINARIO ( CICLO C )

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Lee el Evangelio de este domingo
Elige el comentario que quieres leer: Matrimonio y familia, Educación de los hijos, Trabajo, Transeúntes,

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.



EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 1-13

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos."
Él les dijo: "Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación.""
Y les dijo: "Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: "Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle."
Y, desde dentro, el otro le responde: "No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos."
Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues así os digo a vosotros:
Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre.
¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?
¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?"



DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
El otro día nuestros hijos estaban entretenidos con un juego de pistas, y no daban con la solución. En eso otro hermano llegó, se puso a hacer lo mismo y resolvió el enigma.
Al mirar con otros ojos se descubren cosas distintas. Al ponernos a su altura nosotros descubrimos, o redescubrimos, lo que ven, y nos damos cuenta de que las cosas son mucho más sencillas para ellos.
En una sociedad consumista como la que nos ha tocado, es muy fácil pedir y pedir. Nosotros intentamos que valoren aquello que piden, y discriminen si es importante o no.
Intentamos también explicarles que ese “Padrenuestro” que recitan de carrerilla nos lo enseñó Jesús, y que tan sólo la primera palabra, “Padre”, es el inicio de una oración y una razón para ser felices.


DESDE LOS TRANSEÚNTES
(hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
Hace unos años, cuando ejercía como APJ e iba a iniciar la catequesis de la oración con los jóvenes, solía empezarla haciéndoles la siguiente pregunta: según lo recogido en los evangelios, ¿Qué piensas que hacía Jesús en su día a día? Las respuestas eran las esperadas: predicaba, curaba a los enfermos, etc. Era entonces cuando recurríamos a distintos pasajes de los evangelios y hacíamos hincapié en todas aquellas lecturas, como la de esta semana, en las que, antes de la conocida parábola, del famoso milagro o de la lapidaria locución pronunciada por Jesús, había una frase en la que se decía: “estaba Jesús orando en cierto lugar”, “habiéndose retirado Jesús a orar” u otra por el estilo. Pretendíamos hacerles ver la vital importancia que tenía la oración en la vida de Jesús y por ende, que debe tener en las vidas de todas las personas que queremos seguirle. Han pasado ya varios años y el tiempo que antes dedicaba a los jóvenes lo empleo actualmente en tratar de asistir a las personas sin hogar. Cierto es que ahora todo es diferente, ni mejor ni peor, únicamente eso, diferente. Los jóvenes con los que trabajo ahora no tienen los mismos sueños que los anteriores, a decir verdad, no tienen sueños. Las calles y parques son ahora nuestras improvisadas salas de reunión y las reuniones de grupo han sido sustituidas por encuentros con personas normalmente solas y con tremendas carencias afectivas. Sin embargo, tanto los jóvenes como los sin techo necesitan de gente que ore por ellos. Es por eso que quiero aprovechar estas líneas para pedir que en nuestra oración al Padre no olvidemos reservar un pequeño hueco para los olvidados de nuestras calles. Pidamos pues el pan para todos ellos, ya que Jesús promete que les será dado. Estos hermanos nuestros lo agradecerán y es que, para colmo de males y de entre todas las desgracias que padecen, quizá la peor sea que no tienen a nadie o casi nadie que pida por sus vidas.

DESDE EL TRABAJO
(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)
 
Decimos en la oración que Jesús nos enseña: "danos cada día nuestro pan".
Así de simple, así de fácil, pero no es tan fácil hacer que Dios nos dé el pan cada día. Cuesta las mejores 8 horas de nuestro día, si no más, cuesta muchas preocupaciones que no se quedan en la oficina, cuesta muchas horas de estudio o trabajo pensando en el pan del futuro, cuesta broncas y malestares con los compañeros de trabajo, etc.
Y es que no me da el pan Dios, no confío en que me lo dé él, trato de ganármelo yo. Confiaré en que Dios me da el pan cada día cuando vaya al trabajo, no porque sea una obligación que pesa, sino porque es una obligación que llevo con alegría; cuando comparta la vida con los que me rodean y no me encierre en mis obligaciones, cuando ayude en todo lo que pueda a los que me rodean en lugar de tratar de terminar primero lo mío, y todo tratando de cumplir con mis obligaciones lo mejor que sepa. Intentaré vivir esta experiencia de Dios en el trabajo, lo recordaré cada vez que rece el "Padre Nuestro".
Damos las gracias a Dios por las vacaciones de este verano, ojalá sean fructíferas.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
“No me molestes”. El otro día escuché una de esas estadísticas que decía que se producen un mayor número de rupturas matrimoniales en verano, la razón está en que durante todo el año la pareja está ocupada realizando cada uno sus tareas y al llegar el período de vacaciones, pasan más tiempo juntos y entonces, tienen que convivir más y eso, para dos personas que casi se ven sólo por las noches un rato, es devastador. Casi no se conocen, no saben de qué hablar, no tienen aficiones comunes. Lo mejor es que no llames a la puerta, como dice el evangelio: “No me molestes”, es la respuesta del otro. Nosotros estamos deseando que llegue Agosto, estamos deseando estos días en donde podamos estar juntos, las veinticuatro horas del día, necesitamos este tiempo relajados, sin las preocupaciones diarias de nuestra vida, sino tan sólo pendientes de las ocupaciones de nuestra familia. Tampoco olvidamos a nuestra familia más amplia: abuelos, hermanos, sobrinos. Ni mucho menos. Porque esa es otra, muchas parejas, muchos matrimonios, dan la espalda a los mayores, a los abuelos, porque no siguen nuestro ritmo, o porque no nos gusta sacrificar parte de nuestro tiempo para aquellas personas pesadas, aburridas, de otras generaciones, “pejigueras”. Sin embargo, tenemos claro, que nuestros mayores son fundamentales en nuestras vacaciones y ojalá todos nosotros sintieramos lo mismo, estamos seguros que pasarían el verano, divirtiéndose mucho, relajados, encantados especialmente con los nietos. Porque lo cierto es que, por lo menos, nuestros padres, están disfrutando ahora, lo que antes no tuvieron oportunidad de hacerlo. No nos olvidemos nunca de ellos, por favor y preparémosle algunos días para complacerlos. No les cerremos la puerta y digamos que no nos molesten. Feliz verano para todos.

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