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DOMINGO 26 de marzo de 2006 - IV DOMINGO DE CUARESMA.

LaicoNet -
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)

Me da la impresión de que, o se me ha fundido la bombilla, o es como la que todos tenemos en casa de bajo gasto energético: que al principio alumbran poco y después tienen una luz más brillante y más nítida. Espero que sea lo segundo, porque Dios nos da a su único Hijo, nos salva, sólo hace falta que creamos en Él, y me da por irme al cuarto más oscuro, en vez de gritar con alegría que Jesús resucita todos los días. Es bueno y necesario que haya ahorro energético y de agua en casa, y que busquemos todos los medios disponibles para hacerlo los apliquemos y los enseñemos. Pero creo, que en cuestión de fe, debo y debemos gastar toda nuestra energía “para que se vea que nuestras acciones están de acuerdo con la voluntad de Dios”.


DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

"...para que se vea que sus obras están hechas según Dios". ¡Qué difícil llevar esto a nuestras vidas! Creer en Él y que eso se transluzca en nuestro día a día, acercarnos a la luz y a la esperanza de Dios, para que ella nos ilumine y, a su vez, que esa luz llegue a los demás. Y que desánimo se siente cuando parece que lo estamos haciendo todo al revés. Cuando más empeño pones, peor son los resultados y al final...¿qué solución nos queda? Ponerlo en sus manos. Todo. Nuestra vida con los problemas, los desalientos, los agobios, las enfermedades, las esperanzas, las luchas,... ponerlo en sus manos y seguir mirando hacia delante. En una conferencia a la que asistí hace poco sobre la esperanza cristiana nos decían que el cristiano se debe caracterizar por no tirar nunca la toalla. Y en ello tenemos que insistir porque, quizás, de ese modo sea como Dios se muestra en nosotros.


DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

“-Que se pongan a trabajar, que son jóvenes -”, “-me contaron que abandonaron a sus hijos...-”, “-el cura debería decirles que se laven, con ese olor no pueden estar en la puerta de la iglesia -”. Estas frases fueron pronunciadas por varias personas que hablaban sobre un matrimonio de indigentes que habitualmente pide en la puerta de la parroquia a la que pertenezco. Sin entrar a valorar si fueron opiniones más o menos acertadas, con o sin fundamento, apenas ver la ligereza con la que un grupo de personas es capaz de emitir tantos juicios sobre una pareja a la que ni siquiera conocen. Sin embargo, los pobres del evangelio son también así: con problemas, desaliñados, enfermos,...es decir, que así eran aquellos con los que Jesús se mezcló y por los que optó. No le importó su olor, sino su dolor. Por tanto, si ni siquiera Dios envió al mundo a su Hijo único para juzgarnos, sino para amarnos, ¿no deberíamos preguntarnos si como cristianos realmente estamos dando testimonio con nuestra vida, de la luz que vino al mundo no para juzgar, sino para rescatar lo perdido, consolar y perdonar a los sencillos, dar el pan a los hambrientos, colmar de alegría a los que lloran,......?.


DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

¡Qué fácil nos lo pone Jesús! Y cuánto me cuesta. Es muy simple, lo he vivido muchas veces: "el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios" Sí, Jesús recompensa si le sigues, si actúas como sientes que debes, pero cuesta. Esta semana en el trabajo he visto a una compañera de trabajo apurada porque le exigían que tuviera el trabajo bien terminado y rápidamente, pero se le hacía largo. Su trabajo terminado lo necesitaba yo para a partir de ahí hacer el mío. En varias ocasiones en que me preguntaba dudas sentí que debía echarle una mano, suponía que Jesús lo haría y me pedía que lo hiciera. También me veía a mí mismo cuando he estado en esa situación, pero finalmente ni por esas gasté más tiempo del justo para echarle una mano. Pensaba que iba a tener que perder mucho tiempo y no terminaría yo mi trabajo. Ahora, al final de la semana ella sigue prácticamente igual y yo también, no hemos conseguido terminar todo el trabajo que deberíamos, y encima no nos hemos sentido en el mismo barco. Cuando me cruzo con ella me apunta Dios con "su luz" y me dice, ves lo que debes hacer, ¿no?.


EN MEDIO DE OTRA CONFESIÓN
(hombre, casado, trabaja, se ha desplazado a otro país por motivos laborales)

¿Lo que nos salva es la fe, con ella basta? El rezar nuestro credo católico (universal) y creer firmemente en él, ¿es lo que nos “justifica”? ¿Y qué ocurre con los que son cristianos, pero tienen un credo diferente? ¿Y con los creyentes de otras religiones, que ni siquiera tienen a Jesús como Señor? Y no digamos ya con los que no saben/ no contestan, o peor aun, con los que piensan que lo de Dios es un rollo, “opio del pueblo”. Donde me encuentro ahora, los que rezamos ese credo somos una gota de agua en una piscina rebosante…y no precisamente de personas que “prefirieron la tiniebla a la luz porque sus obras eran malas”, por lo menos no más que en España. ¿Está toda esta gente equivocada?, ¿está el mundo lleno de hombres equivocados?. “Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo” y no seré yo quien lo haga. Más bien lo envió para todo lo contrario “para que el mundo se salve por él”. Y, sí, yo me “siento salvado” por Él…, no por mis meritos, que serían merecedores del cubo de la basura…sino por Él, esto es algo que no puedo guardarme para mi…pero tampoco creo que deba imponerlo. Me cuesta dar respuesta a éstas y otras preguntas…Pero, los planes de Dios son infinitamente más grandes que mis planes. Los planes de Dios son infinitamente más grandes que los de nuestra querida Iglesia Católica…


DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

No recibido.


DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)

Ya llevamos un cierto tiempo de cuaresma y quizás todavía no hemos encontrado ni transmitido la Luz. El Evangelio es bien claro. No estamos en este mundo para hacer marrullerías, ni para hacer negocios oscuros, sino para transmitir el Evangelio y su riqueza. A menudo, cuando no tenemos la oportunidad de hacer algo como lo hemos anunciado, enmascaramos la cosa con tal de dar un resultado y ciertamente, engañar a la gente y a nosotros mismos, pero es que el quedar mal no nos gusta nunca. Tarde o temprano esa acción nos pasará factura. Al estar en política están en boca de mucha gente y siempre intentamos darle la vuelta a la tortilla, hacer lo blanco negro y sinceramente, eso no es cristiano, lo sé y por ello me culpo. Para dar Luz, solo hay un camino, el de la verdad.


DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

El pasado sábado celebramos la boda de un gran amigo nuestro. Eligieron una fórmula del consentimiento que empezaba diciendo: Te quiero… ; era muy bonito, pero no porque las palabras que pronunciaron fueran bonitas, sino por quiénes lo decían y el sentido que les daban. Al final de la celebración cantábamos lo siguiente: Que la gente al verlos digan: Mirad cómo se aman y crean. Cantando, pensaba si pasaba lo mismo con nuestro matrimonio. Si al ver cómo nos amamos, crean también en el Hijo de Dios. Si nuestras obras son obras de Dios. Para nosotros, esta pareja dio testimonio de que prefieren la luz a las tinieblas, son testigos de que Dios vino al mundo para salvar a todos, especialmente a los más pobres. Que Dios bendiga a estas parejas que empiezan una vida en común y además, que durante toda su vida, no sólo ahora, en esta celebración de su matrimonio, sino también después, prefieran siempre la luz a las tinieblas y que éstas no ensombrezcan, ni empobrezcan su vida, como ha pasado con otros matrimonios. Y todavía queda más, las bodas que vienen prometen.


DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)

"Dos dimensiones resuenan hoy al orar este Evangelio en el Hogar. Por un lado la dimensión de fe y confianza; y que conlleva en nosotros un alto grado de congruencia y testimonio. Y esto nos conduce a ser justos, buscar justicia y la Luz, dando nosotros algo de luz a nuestro alrededor. Y por otro lado la maravillosa dimensión evangélica de la nueva oportunidad que Dios está dando siempre, continuamente, sin cesar. Nos la da a nosotros, que trabajamos y vivimos por El, a través de estos niños y sus familias; y se la da a las madres, los niños, los trabajadores y toda persona con la que nos encontramos cada día, en cada momento. Se la da a través de nosotros; si es que estamos, claro está, en la sintonía de la que hablábamos al principio: ser su Luz; con su Fe y confianza. Todo esto, para terminar, nos ha de acarrear cariño por parte de la gente que lo recibe; pero también muchas incomprensiones y enemistades, pues no todo el mundo comparte esta idea y este estilo de ver, vivir, e incluso trabajar".

DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

No recibido.

EVANGELIO IV DOMINGO DE CUARESMA (Año - B) 26 de marzo de 2006
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 14-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: - «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.».

Palabra del Señor
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