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DOMINGO 25 de Marzo 2007 - V DE CUARESMA (CICLO C)

LAICONET -


DESDE LA POLÍTICA
(hombre, casado, con un hijo, trabaja, milita en partido político, concejal electo, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Que bien que lo hacen los de mi partido y que malos que son los otros. No hacen nada bien, roban, están enfrentando a todo el mundo, toman decisiones solo para unos pocos, etc., Esta sería una conversación normal y corriente, o un artículo de un periódico cualquiera. Lo cierto es que ninguno estamos “libre de pecado”. Sí, a mi no me cuesta reconocerlo. Estamos en plena campaña electoral para las elecciones municipales en España como bien sabéis. Ya comienzan a salir “trapos sucios” pero ¿saldrán los míos?. ¿Por qué juzgo si también yo tengo algo que callar?. Siempre andamos con el convencimiento de que nosotros estamos “limpios”, pues bien, si nos ponemos a investigar, algo se nos puede reprochar, seguro. No siempre actuamos como nos piden y no podemos olvidar que estamos ahí porque nos han puesto los demás, no porque hayamos accedido por oposición o a dedo. Cuando no cumplimos la voluntad del que nos eligió estamos fallando y en cualquier momento nosotros también podemos ser juzgados, la sabiduría está haciendo feliz al mayor número de gente, pues en política contentar a todo el mundo es algo dificilísimo, siempre se encuentran detractores y estos pueden tener como único motivo el ser de distinto partido político al tuyo.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

En casi todas las culturas, la mujer ha jugado un papel importante en la familia, como madre, como esposa, como hija, etc. Y siempre en un segundo plano, siempre marginada. Y ella, siempre sufriendo por sus pecados, mal vista por sus acciones y aunque son topicazos que parecen que van cambiando, siempre es la culpable y es siempre a quien se apedrea y a quien se crucifica. El hombre, en la mayoría de las veces, queda impune. Y no se trata de ser feministas o no, somos un matrimonio, pero notamos en ocasiones y, no sólo en los matrimonios mayores, que por educación han vivido en una sociedad diferente, sino ahora mismo, en los matrimonios que llevan poco tiempo casados, de nuestra edad, mujeres y hombres preparados, que, sin embargo, marginan a sus esposas, o las consideran inferiores y las cargan con la responsabilidad de la casa, de los hijos, las culpan cuando no está todo bien organizado, (además de que son mujeres que trabajan fuera de casa también), mientras ellos, los esposos, trabajan, descansan, no asumen ningún tipo de responsabilidad en la familia y tienen aficiones y tareas que llenan su vida al margen de su matrimonio. Pero lo maravilloso de todo esto, es que Jesús siempre se pone al lado de los más débiles, en este caso al lado de la mujer, al que le da un papel protagonista siempre, a la que se acerca sin complejos y sin prejuicios y por otro lado, nunca condena, nunca juzga, siempre perdona, una y otra vez, da nuevas oportunidades, ojalá hiciéramos nosotros lo mismo, darnos siempre una nueva oportunidad y dar preferencia a los que más sufren.

DESDE EL TERCER MUNDO
(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)

¿Qué buscamos cuando condenamos a los demás? ¿Sacamos algún beneficio? ¿ Nos creemos mejores?
Jesús nos muestra y nos enseña que al hermano hay que mirarlo con ojos de misericordia, sólo así conseguiremos transmitir al amor del Padre, que transforma el corazón y cambia la vida.

¿Cuántas veces nos hemos sentido perdonados por Jesús? 

¿No queremos lo mismo para el hermano?

Entonces debemos dejar  de juzgar a las personas y sus situaciones, de buscarles soluciones a sus problemas y a sus vidas. Sólo Dios sabe que es lo que lleva  a las personas a actuar de una manera u otra, solo Él es juez. Pidamos al Padre que nos dé capacidad para saber leer en los ojos ajenos las necesidades y dejar de ver los pecados.

DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, seis nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Jesús, mientras unos te aclaman como Rey y Señor, otros traman tu muerte. Pero la figura del Salvador atrae por su bondad. Jesús, siendo el Señor, con el Padre y el Espíritu, de todo lo creado, das permiso para que te detengan. Hablas con autoridad a los sumos sacerdotes y autoridades romanas. Tratas delicadamente al traidor, llamándole por su nombre. Perdonas a quienes te crucifican. Aún en los momentos de mayor angustia eres la manifestación del amor y de la misericordia de Dios Padre. Tú, Señor, pides perdón y disculpas a tus verdugos.

Señor, queremos permanecer siempre en tu amor y alabándote, tal como lo vimos hacer siempre a nuestros padres. Por eso te pedimos ayuda para nuestros hijos y nietos en estos momentos tan difíciles, en los que por confesarte y seguirte nos menosprecian. Nos hace falta tu estímulo y tu fuerza, somos débiles. Que sintamos siempre, sobre nosotros, tu mano amiga y en toda pasión que nos toque sufrir en esta vida, jamás flaquee nuestra fe en que detrás de toda pasión hay siempre una pascua de resurrección. QUE EL RECOGIMIENTO, PROPIO DE ESTOS DÍAS, NOS SIRVA PARA PROFUNDIZAR EN NUESTRA FE.  



PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Señor, tú que nos enseñas la misericordia como estado natural,
Que nos propones la empatía como norma de conducta,
Que nos muestras el Perdón como expresión cotidiana de amor.
Padre, tú que nos descubres hermanos, iguales y espejos unos de otros;
Que nos invitas a la indulgencia hacia los demás y a la exigencia con nosotros mismos…
Aléjanos del egoísmo, de la soberbia, del creernos mejores, de nuestra vena enjuiciadora; rompe nuestra dureza de corazón; ayúdanos a suavizar nuestras formas; a sentirnos cerca del otro; a comprender, a respetar, a esperar y a sentir que el prójimo también es nuestra responsabilidad responsabilidad.

Padre, que tu Palabra nos llene de impulso comprometido con el respeto, la tolerancia, la solidaridad, y el perdón… y nos haga conscientes de nuestros errores, de nuestros pecados; para ser así, hermanos unos de otros, en lo bueno, y en lo malo.



EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 1-11
El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.

Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?"

Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.

Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.

Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra."

E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.

Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.

Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?" Ella contestó: "Ninguno, Señor."

Jesús dijo: "Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más."
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