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DOMINGO 24 de septiembre 2006 - XXV DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

LaicoNet -

DESDE EL TERCER MUNDO
(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)
Esta semana nos atrae el contexto donde se desarrolla la acción de la palabra. Jesús quiere a los discípulos centrados, y quiere que no los molesten, pues es un momento importante, donde comunica como será el camino, su entrega, su servicio. Y no podemos dejar de ver como Jesús nos muestra la importancia de la formación y del enriquecimiento de la fe. Quiere que los discípulos sepan que pasará y que actitud deberán de tener ante los acontecimientos venideros. A nosotros hoy nos ocurre lo mismo, debemos estar preparados para cuando el Señor nos pida colaboración, tener una actitud de entrega y de servicio. Hoy sabemos que esa colaboración se ha de manifestar a través de los niños/as y madres del hogar, del proyecto. Mañana.... no sabemos como será, pero se ha de manifestar a través de los hermanos, de los más pequeños; así nos dice Él.
Por eso pedimos humildad y entrega para servir y capacidad de discernimiento para saber cómo realizar ese servicio.

DESDE LA CARCEL
(grupo de presos, coordinado por voluntaria de equipo de pastoral, casada, con dos hijos, jubilada, pertenece a grupo cristiano)
Es motivo de gozo para los voluntarios de la cárcel, celebrar este día del Señor teniendo presente también a Nuestra Señora de la Merced, patrona de las instituciones penitenciarias.
Jesús, en el Evangelio de esta semana, nos plantea varios interrogantes para tener en cuenta en nuestra vida de creyentes y, entre ellos, cómo estamos realizando el servicio en la misión que se nos ha encomendado.
La presencia de los cristianos en la cárcel nos lleva a acoger a las personas, sin tener en cuenta lo que hayan podido hacer, ya que éste es uno de los rasgos del servicio del voluntario. Al acoger a los que no cuentan, a los olvidados, estamos acogiendo a Jesucristo.

DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, seis nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Quien quiera ser el primero, que sea el servidor.
A estas alturas de nuestra vida, a fuerza de caer y levantarnos en la vida de fe, cuando la mayoría de las ambiciones, por desgracia no todas, que hacen tan competitiva la existencia y que contribuyen, las más de las veces, a amargárnosla, nos damos cuenta de que se es mucho más feliz dando que recibiendo, más en el aspecto afectivo que en el material (aunque también en éste). En cuanto a la segunda enseñanza, que se desprende de esta lectura, en nuestra situación es un mandato particularmente agradable y placentero, pues estamos constantemente rodeados de nuestros nietos, sus amigos y compañeros de colegio. No obstante, no se nos oculta la responsabilidad que el disfrutar de ellos entraña, pues debemos cuidar nuestras palabras, actitudes y acciones, ya que están en unas edades en las que no se les escapa nada, por lo que estas actitudes, palabras y acciones, han de guardar una estrecha relación para no confundirlos.
La implantación del Reino de Dios en la tierra, precisa de nuestra acción evangelizadora, a nivel de los talentos recibidos por cada uno. Estemos siempre en sintonía con Él, y no olvidemos nunca que el mejor predicador es “Fray Ejemplo”. Feliz semana.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cuatro hijos y esperando otro, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Entre hermanos surge la eterna disputa de querer ser el primero en cenar, el primero en entrar al coche, de querer recibir más galletas, o de ser al que más queramos los padres. Al menos, así pasa en casa. Por nuestra parte, intentamos mitigar esas “ambiciones” tratando de no darles importancia de cara a ellos, pero procurando adoptar pequeñas medidas, como que tengan ese protagonismo por turnos, o servirles la comida o el agua al mismo tiempo o, cuando podemos, salir con ellos, de uno en uno, para que se sientan únicos y destinatarios de toda nuestra atención, y disfrutan así de ese rato de exclusividad sin tener que competir con sus hermanos. Y tratamos de inculcarles que tanto cada uno de ellos como sus hermanos son igual de importantes para nosotros y ante Dios.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)
“…y les daba miedo preguntarle.” Ese es el miedo a la verdad que siempre tenemos, el miedo a que nos digan lo que sospechamos, lo que intuimos. ¡Cuánto nos parecemos a los discípulos en aquellos momentos! Siempre nos creemos en posesión de la única verdad, la de que la salud, el dinero y el poder, y no precisamente en ese orden, nos darán la felicidad,… ¡pero que equivocados estamos! Lo se por propia experiencia. Pero eso no debe darme miedo, no tendré salud ni poder para hacer que los demás acepten mi situación, pero siempre me queda la esperanza y el amor para hacer que los demás comprendan lo que siento. Y así, algunas veces, ser como un niño, inocente, claro, y dejarme acunar sin miedo en los brazos del Amigo que siempre esta a mi lado

DESDE LOS TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
Jesús acercó a un niño, lo puso en medio y lo abrazó. Sin duda alguna pudo haber hecho lo mismo con un indigente y la enseñanza habría sido la misma: si acogemos al necesitado, al débil, al no reconocido socialmente, estaremos acogiendo a Dios mismo. Pero hay un gesto que desearía destacar: el abrazo. Creo que no es algo secundario, más bien todo lo contrario, ¿o acaso no llamaría la atención que nos viesen en la calle abrazando a un indigente? (muchos nos miran extrañados simplemente por detenernos a hablar con ellos…). Pienso que eso es también servir a los demás. Servir en el sentido más amplio de la palabra, o sea, dándole al necesitado lo que realmente necesita y no lo que pensamos que debe necesitar. Quizás un abrazo no sacie al hambre, pero sí alimenta la esperanza y las ganas de vivir de la persona que lo recibe.

DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
De este Evangelio saco dos cosas que no parecen estar relacionadas en él pero que yo sí que las relaciono en mi trabajo, y son el hecho de que los discípulos no se enteraban de lo que Jesús les estaba diciendo y no se atrevían a preguntarle, y por otro lado la lucha por ser el primero, por ser el que destaca.
En mi trabajo hay que estar continuamente aprendiendo cosas nuevas y pensando en cómo hacer una tarea de la mejor forma posible, lo que unido a trabajar en equipo provoca que muchas veces nos tengamos que explicar unos a otros cómo hacer algo.
Estas situaciones han dado lugar a que la persona que sabe o se le ocurre cómo hacer una tarea aproveche esta situación para hacer ver que es más que el otro, explicándolo de forma enrevesada, con términos muy técnicos y un tanto ambiguos, dejando al que escucha sin entender y sin atreverse a preguntar.
Más de una vez he sufrido esto, pero lo peor es que más de una vez también he caído en esto. Aunque, ciertamente, ha sido más gratificante cuando me he esforzado en explicar las cosas de forma que la otra persona lo entienda y aprenda.

DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
"Habían discutido quién era el más importante". Esto nos pasa a todos alguna vez más o menos conscientemente. Queremos ser más que los demás. Sin embargo Jesús nos dice que sólo crecemos en el amor y nos convertimos en personas "importantes" cuando nuestra vida es puro servicio por amor. En las relaciones económicas internacionales ocurre lo mismo pero en grado superlativo: hay que ser el más importante, es decir, estar por encima de los demás, poner a los demás a mi servicio para conseguir mis intereses. Así, los paises enriquecidos hemos desarrollado mecanismos para tener sometidos a los demás (relaciones comerciales injustas, deuda externa, explotación laboral, etc). Como cristianos estamos llamados, por el amor que Jesús nos tiene, a voltear esta situación y favorecer desde nuestros medios (muchos y poderosos) que la economía esté al servicio de todos, especialmente de los débiles. Por ejemplo, cuando tengamos que votar, votemos a la opción que vaya contra nuestros intereses de "clase media" y apoye decididamente a los empobrecidos. Y nuestro dinero podemos hacerlos trabajar por la justicia depositándolos en entidades de ahorro solidario y banca ética.

DESDE LA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
Que bonito es el servicio cuando lo tiene que hacer otro. Cuanto se nos llena la boca cuando decimos que venimos a servir a la población y no solo a nuestros votantes. Que bonito, cuando siempre queremos ser los primeros en dar la noticia, que bonito cuando damos una primicia, que bonito cuando salimos en los medios de comunicación dándole “caña” a nuestros oponentes. Que bonito es cuando queremos ser los primeros en implantar una idea. Que bonito cuando hacemos lo que nos viene en gana. Bueno…… un momento, eso….. eso……. Según el Evangelio no es lo correcto….. ¿porque actuamos así entonces?. ¿Este modo de actuar es solo de los políticos? Yo creo que no, y por eso no tiro la piedra, ni como político ni como persona. Me avergüenzo y agacho la cabeza.


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Muchas personas piensan que una relación no es equidistante, es decir, que nadie da el cincuenta por ciento, que ninguna parte es igual, sino que hay quien pone más carne en el asador y hay quien domina más que el otro. Cada pareja vive su relación de la mejor manera posible. Pero aquí que Jesús da como siempre una vuelta de tornillo. Da igual quien dé más en una relación, el más importante es el que sirve al otro. Quizás lo importante en una relación es olvidar los sueños de uno mismo, para ponerse a cumplir los sueños del otro. Dar el cien por cien porque el otro sea feliz, no pensar en uno mismo, sino en la persona que quieres. En todos los aspectos: trabajar para que el otro descanse; sonreír (a pesar de que tu corazón esté roto), para que el otro no llore; hacer disfrutar al otro en las relaciones íntimas; respetar, escuchar…; seguro que entonces también seremos los primeros para nuestra pareja. Esto es muy fácil decirlo, más complicado ponerlo en práctica, pero no nos llamaríamos cristianos, si nuestros matrimonios o nuestras relaciones de pareja no fueran la comunidad en donde se intenta vivir, a tope y en serio, el amor de Dios.


Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se entera se, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía:
- «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.»
Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó
- «¿De qué discutíais por el camino?»
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
- «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»
Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
- «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

Palabra del Señor

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