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DOMINGO 23 de abril de 2006 - II DOMINGO DE PASCUA. DE LA DIVINA MISERICORDIA.

LaicoNet -
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)

Mi marido lleva un tiempo preparando oposiciones. Esto nos ha conducido a no ver tanto a nuestros amigos, a reducir mucho cualquier salida, y apenas asistir por nuestra parte a reuniones familiares.
Por otra parte, hemos minorado nuestros ingresos e incorporado nuevos gastos.
Todo esto nos podría llevar a refugiarnos en nuestro propio mundo, en nuestro círculo, en nuestra subsistencia económica, y no mirar más allá para, en cierto modo, protegernos.
No puedo tener cerradas las puertas de mi casa y debo considerarme enviada.
Tengamos las circunstancias que tengamos.
Creer aunque no haya visto y de esta forma tener Vida.

 

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

“…con las puertas cerradas por miedo…” Así estamos habitualmente muchos cristianos y muchos enfermos o discapacitados, con el corazón cerrado por miedo. Por miedo al que dirán, al rechazo, a no ser uno más, a salirte de la norma que marca la sociedad de consumo y de forma de vida. El miedo y la desolación que nos atenaza cuando nos sentimos, por cualquier motivo, diferentes física o sicológicamente. Es entonces cuando llega Jesús a nuestro corazón y nos dice “paz a vosotros”, y nos lo repite constantemente. Es en nuestro corazón donde podemos encontrar la paz y el sosiego, la aceptación de nuestra “diferencia” y del deber que tenemos que cumplir. Sí el deber. El deber de dar fruto, de dar con creces los talentos que hemos recibido, porque el Señor nos envía seamos como seamos, con nuestras limitaciones, y a ese envío debemos responder con el mismo amor que El nos ha demostrado.

 

DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Dice el evangelio que “los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor”. Casi 2000 años después, millones de cristianos a los que el mismo Jesús llama dichosos, celebramos con júbilo este magno acontecimiento.... ¿De veras?. En lo que a mí respecta, creo que lo disimulo muy bien, pues mi estado de efervescente alegría por haber sido testigo de un hecho tan excepcional, fue tan efímero como sincero. Justificaciones puedo encontrar miles, pero lo cierto es que mi actitud no se corresponde con la de alguien enviado a ser transmisor de buenas noticias, sobretodo a los que más las precisan: los preferidos de Dios. Las personas necesitadas de nuestras calles  no se merecen que mis ocupaciones, en ocasiones meras veleidades, les priven del mensaje que Jesús desea darles personalmente. Al menos albergo la esperanza de que el Espíritu exhalado por Jesús resucitado acreciente mi deseo de querer vivir mi ser cristiano tal y como lo haría un artesano de la paz.

 

DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

No recibido.

 

EN MEDIO DE OTRAS CONFESIONES
(hombre, casado, trabaja, se ha desplazado a otro país por motivos laborales)

Recibid el Espíritu Santo”…Sí, parece que con Jesús no acaba la revelación de Dios. Está el Espíritu que Jesús exhaló, el espíritu de Dios, soplando, moviéndose entre nosotros. En esto creemos, en esto confiamos. Pero, ¿actuó también entre los cristianos del oriente de Europa, cuando ocurrió el cisma con Roma?, ¿y en Lutero y tantos cristianos del norte de Europa, cuando se produjo la reforma protestante? ¿acaso la Iglesia Católica de entonces (y también la de ahora) se identificaba en sus actos y enseñanzas con la Iglesia de los primeros siglos…o más aun, con lo que Jesús estaba anunciando-creando en sus tres años de vida pública? ¿Y las otras Iglesias? Todos los cristianos creemos en el Espíritu Santo y todos solemos pensar que da la razón a nuestra Iglesia, más aun, a nuestro grupo. Difícil equilibrio... tradición, ortodoxia, signos de los tiempos, acción del Espíritu en la historia, credulidad, fe… Menuda complicación. Bendito Espíritu que sigues soplando. Bendito Espíritu que nos presentas a Jesús dándonos la Paz, con agujeros en las manos y en el costado.

 

DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

Es radicalmente esperanzador que Jesús entre en nuestra casa = nuestra vida y nos diga:"Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo." Por muchos miedos que tengamos, si experimentamos esa llamada personal y comunitaria, nada podrá detenernos en nuestro compromiso por el Reino de Dios. Y si sabemos mirar, observaremos como ese envío es seguido por muchas personas, veremos cómo el Espíritu de Dios (que nos envió y nos envía Jesús tras resucitar) está y actúa en nuestro mundo. Como botón de muestra, me llena de alegría ver como los inmigrantes latinos de EEUU se organizan para exigir su derecho al trabajo, la educación y la sanidad organizando un día de huelga general de los inmigrantes el 1º de Mayo, para hacer ver que también ellos son personas de las que depende ese país y tienen los mismos derechos que los demás. Que Dios les acompañe y nosotros les apoyemos.


DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)

Es muy normal la incredulidad, siempre deseamos ver antes de creer y máxime con la carrera informativa a la que nos tiene sometida nuestra sociedad, en la que los chismes, los cuentos, los culebrones de la gente son el pan de cada día, siempre queremos ser los primeros en dar la noticia, aunque no la contrastemos con tal de que nuestro adversario quede detrás nuestra, etc., lo cierto es que no abunda entre los políticos “lo que haga tu mano derecha que no lo sepa la izquierda”; aunque algunos usan muy mal esta frase, si no véase Marbella. Lo cierto es que si hubiera mas fe, otro gallo cantaría.

 

DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
( matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

¿Qué diferencia hay entre Tomás y los otros discípulos? Al fin y al cabo, a todos los discípulos, después de decirles: paz a ustedes, Jesús les enseña las manos y el costado, es la señal para que todos  crean que es un auténtico encuentro con el Señor. Y es que, aunque nosotros somos testigos del resucitado,  no basta que digamos que le hemos visto para que nuestras familias, nuestros padres, nuestros hermanos y cuñados, nuestros sobrinos, nuestros tíos y primos, incluso, a veces, nuestros propios hijos crean  que Jesús está vivo. En estos tiempos tan escépticos, no basta con proclamar, incluso con nuestra vida, que somos testigos de su resurrección. ¿Por qué para nosotros está tan claro? ¿Por qué vivimos con tanta intensidad, comunitariamente esta gran fiesta para los cristianos? y sin embargo, ¿por qué para nuestras familias, lo único que les importa es que en vez de acudir el Viernes Santo a la comida familiar, fuimos a la celebración de la muerte del Señor en la parroquia? (En nuestra tierra es muy típico reunirse en familia el Viernes Santo o el Sábado Santo, para comer, pescado, ¿cómo no?). No sabemos cómo enseñar la mano y el costado de Jesús, para que algunas personas digan ¡Señor y Dios mío! Al menos, pedimos que el Señor se manifieste vivo a nuestros hijos, para que ellos como nosotros, sean testigos de que Dios está más vivo que nunca.


 

DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)

No recibido.


DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

No recibido.


EVANGELIO II DOMINGO DE PASCUA. DE LA DIVINA MISERICORDIA
(Año - B) 23 de abril de 2006

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
-«Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó:
- «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás:
- «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás:
«¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Palabra del Señor

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