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DOMINGO 22 de Junio de 2008 - XXII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

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Lee el Evangelio de este domingo
Elige el comentario que quieres leer: Matrimonio y familia, Tercer mundo, Los Abuelos, Sindical, Educación de los hijosRelaciones personales. Social.
Reza con esta Oración a propósito del Evangelio.

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 10,26-33

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.
Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo."

Palabra del Señor


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
En ocasiones, nos agobiamos demasiado, en la actualidad, hay circunstancias en nuestras familias que producen pesar y desasosiego: enfermedades, dificultades… Ante la inseguridad de un futuro que no conocemos, muchas veces, nos apesadumbramos y hasta, en ocasiones, nos volvemos paranoicos. Pero no se puede vivir así. Es decir, no podemos controlar el futuro, ni el de nuestros hijos, ni el de nuestra vida de pareja, ni el de nuestras familias, ni qué pasará con las enfermedades de nuestros familiares. Así que creemos que hay que vivir confiando plenamente en el Señor. Que Jesús nos diga que no hay que tener miedo es una garantía, que Jesús se ponga de nuestra parte y sufra con nosotros y nos acompañe, no nos hace inmunes al dolor, pero sí nos llena de amor, de confianza, de fuerza, de aliento, para afrontar todo lo que como familia, viviremos en el futuro.

DESDE EL TERCER MUNDO
(mujer, soltera, profesional, seglar del tercer mundo, comprometida con la promoción de su pueblo, pertenece a grupo cristiano)
"En este evangelio Jesún invita a los apóstoles a ser valientes ante la misión que les ha encomendado, porque seguir a Jesús puede causar temor. Temor de las personas, que por sus acciones egoistas son cuestionadas ante el mensaje evangélico pueden reaccionar agresivamente.
Hay que ser valiente para cuestionar a los poderosos con respecto a sus acciones injustas contra los débiles, hay que ser valiente para cuestionar a los países poderosos cuando someten a otros por la fuerza, generando muerte y dolor para conseguir sus intereses.
Hoy el evangelio nos invita no solo a ser valientes y enfrentarnos a las grandes injusticias del mundo en la construcción del Reino,  también nos advierte sobre vender nuestra alma a causas equivocadas, ignorando la verdad que el nos ha regalado y por la que debemos luchar".
 

DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
No les tengáis miedo, tres veces lo repite Jesús. La primera vez, porque nada hay que ocultar. El Evangelio, aceptado, íntimamente, en lo más profundo del corazón, está hecho para que reluzca a la luz del día y en todo el mundo. No detengamos, los cristianos, nunca el avance del Reino, por ser grupos cerrados que tienen miedo a hablar de los fundamentos de nuestra fe, en conversaciones del día a día.
La segunda vez, porque la persecución solo puede dañar o matar el cuerpo, es decir, el instrumento para manifestar al exterior lo que sentimos y creemos y con eso nuestros enemigos consiguen lo contrario de lo que pretenden, ya que el martirio es el testimonio más válido de nuestra fe.
La tercera vez suena como una llamada poderosa a la confianza. El vela por cada uno de nosotros.
Señor, te negamos cuando pecamos. Pero confiamos en tu misericordia y en tu bondad.
Queremos que nuestros nietos y toda la juventud, den la cara por Ti. Ayúdales con el poder de tu gracia.
 
DESDE LO SINDICAL
(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)
El tema es más complicado de lo que expongo aquí, pero estos días en mi trabajo un grupo de compañeros (fijos en la empresa) han pedido al comité de empresa que proponga a la dirección un cambio en sus turnos de trabajo: los fijos quieren hacer más mañanas (es lógico que quieran mejorar sus condiciones de trabajo). El problema es que las tardes que ellos dejan de hacer las harían el resto de los compañeros, los que tienen un contrato temporal. Yo soy del grupo de los fijos y desde luego prefiero trabajar más de mañana que de tarde. ¿Qué diré ante mis compañeros? ¿de parte de quién me pondré?
“Si uno se pone de mi parte ante los hombres...” ¿Qué significa ponerse de parte de Jesús? ¿no es ponerse de parte de los más débiles?

 
DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Ese “no tengáis miedo” y que “hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados” nos habla de confianza infinita en Dios. A nosotros nos recuerda  lo que vimos esta semana en la escuela de padres, cómo criando a los niños en un clima de afectividad, de sexualidad sana desde la infancia -que vean que sus padres se abrazan, se besan, se perdonan, les contestan sus preguntas- van ellos madurando, aceptando y amando las diferencias, adquiriendo seguridad y confianza. Esta madurez también les llevará a ser coherentes en su vida, a ponerse de parte de Jesús, aunque no se lleve y cueste, como todo lo que merece de verdad la pena.


DESDE LAS RELACIONES PERSONALES
(matrimonio,trabajan ambos, pertenecen a grupo cristiano)
“No tengáis miedo”. Estas palabras se han quedado resonando en mi interior. “No tengáis miedo”…¡¡Cuántas cosas dejamos de hacer por miedo!! Miedo al qué dirán, a las críticas, a equivocarnos, a perder nuestra comodidad, miedo a lo desconocido, al futuro… El miedo nos paraliza al relacionarnos con los demás y no somos capaces de hacer por ellos lo que podemos, de decirles lo que debemos, de orientarles o corregirles, de acompañarles… No somos capaces de amarles hasta el extremo, buscando su bien o ayudando a que se desarrolle en ellos lo mejor que tienen como personas. Nos conformamos a veces, con tener pequeños detalles y nos encargamos de recordarlos para que resuenen y parezcan heroicas hazañas. Casi sin darnos cuenta andamos mucho más pendientes de nuestro “cuerpo” que de nuestra “alma”… Y al proteger nuestro “cuerpo” de todo lo que nos asusta, vamos matando nuestra “alma” y con ella lo mejor de nosotros mismos.
Hemos de cultivar una vida profunda de fe, la que lleva a saberse protegido por Dios, cuidado (hasta nuestros cabellos están contados). Pero no a saberlo desde el entendimiento sino desde la vivencia y experiencia. Solo así podemos “proclamar desde las azoteas”, “decir todo a la luz del día”. Solo así dejaremos de tener miedo.

DESDE LO SOCIAL
(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)
Tendríamos que pensar que si un indicativo de la fidelidad de nuestro cumplimiento de la misión, de nuestro seguimiento de Jesús, fuese la experiencia de persecuciones, de estar perseguidos por todos aquellos cuyos egoísmos, componendas y malas artes quedan al descubierto ante nuestras palabras y gestos de verdad y de denuncia, si eso fuera así (y así debería ser), entonces mal andan nuestra misión y nuestro compromiso evangélicos, y nuestra denuncia del egoísmo y de la injusticia.
Y quizás lo peor de esta situación es que, generalmente, los cristianos de hoy no nos encogemos ante la amenaza de las persecuciones. No hace falta. Basta con nuestros propios miedos ante las dificultades que nos podría acarrear una vida fiel a Jesús y a su Evangelio. Abandonar nuestro confort y nuestra comodidad, comprometernos con asuntos y actitudes que no sabemos bien hasta dónde podrían llevarnos (es decir, perder "el control" de nuestra propia vida), tener que dejar a un lado esa seguridad que buscamos encontrar en los bienes materiales...
Con éstos miedos suele ser suficiente para que los cristianos nos autodesactivemos y nos convenzamos unos a otros, y cada uno a sí mismo, de que es posible "creer" en el Señor sin tener que seguir sus pasos. Una actitud que es denunciada y contestada por el mismo Jesús en otros pasajes evangélicos.
Sin embargo, nuestro mundo de hoy, nuestra sociedad, necesitan con urgencia personas comprometidas y entregadas al servicio de la Buena Noticia y del Reino, y valientes y con coraje para desenmascarar las actitudes, componendas y estructuras que deshumanizan nuestro mundo. El Señor nos invita a hacer todo esto "en pleno día" y sin miedo.
Yo le doy gracias al Señor por tantos testigos que nos muestran que sólo el que entrega su vida la salvará, y le pido que nos envíe su Espíritu para que nos guíe y nos fortalezca en esta misión, y que nos conceda mantener una relación fuerte, cercana y constante con Él, con nuestra comunidad y con la Iglesia, para que esta misión a la que se nos envía no sea para nosotros algo carente de significado y de arraigo.



PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Padre, que no tema mi cuerpo por el bien de mi alma,
Porque mi alma es tuya… Y siendo Tuya no me debe caber el miedo…
Señor, que no me esconda, ni me acobarde, pues Tú caminas a mi lado,
Que no dude en proclamarte desde mi vida, porque proclamarte es clamar la Vida…
Que estando conmigo, reboses en mí, para que mi mundo te vea,
Para que yo mismo me dé cuenta de que vives en mí…
Nada me falta, Señor, si estás conmigo…
A nada he de temer, si te percibo a mi lado…
Que la debilidad no me venza, ni la comodidad me aturda, ni la duda me anule…
Que asuma, con tu Fuerza, la misión de ser visible, de hacerte visible,
Desde la experiencia de sentirme amado y cuidado en tu Amor.
Y al saberme amado como hijo, sea capaz de cuidarme y de cuidar,
porque siendo Tuyo no puedo derrochar tu presencia salvo en mi preocupación por elprójimo.
 

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