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DOMINGO 21 de mayo de 2006 - VI DOMINGO DE PASCUA

LaicoNET -

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)
Si Dios quiere, en noviembre, llegará un nuevo miembro a nuestra familia. Este acontecimiento para nosotros es hacer eco del Evangelio “para que llevéis dentro mi propia alegría”, más palpable incluso cuando lo notas empezar a moverse. También viene a cuento “que os améis unos a otros”, porque hay que hacer hueco –tanto en el sentido físico en el espacio que va a ocupar en casa, como psíquico de acogida, de multiplicar las caricias, el tiempo que dedicas a cada uno se convierte en más importante, y hay que aprender a repartir más aún-. Espero que este amor rebose fuera de casa y salpique.


DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)
“…para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.” ¡Qué densa y llena de significado para mi la palabra de hoy! Su mensaje: AMAR. Amar para permanecer en su amor, amar para sentirnos vivos, amar para tener Su alegría, y para que esta sea plena. Toda persona desde que nace vive en busca de la felicidad y de la alegría que esperamos ella nos proporcione. La buscamos, la mayoría de las veces, por caminos erróneos, de forma que cualquier obstáculo en ese camino nos puede hundir. Alguien me dijo en una ocasión: a pesar de todo no renuncies a ser feliz, y eso es lo que estoy intentando día a día, y pasito a pasito. Que con la ayuda de Dios, y de su mandato de amor, mi vida se llene de Su alegría para que ella sea la que me de la paz y la felicidad, y así, a mi vez, poder darla yo a los que tengo junto a mí.


DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
No recibido


DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
No recibido


EN MEDIO DE OTRAS CONFESIONES
(hombre, casado, trabaja, se ha desplazado a otro país por motivos laborales)
No tienen siete sacramentos, sus iglesias por dentro nos podrían parecer “raras”, no tienen religios@s, los sacerdotes están casados, no están bajo la autoridad del Papa, no tienen nuestra normas, reglamentos, encíclicas…Y todo esto son nimiedades con lo que compartimos…la norma, obligación, precepto, mandamiento, ley que más importa, que nos dio Jesús directamente…”Que os améis unos a otros como yo os he amado”. Cada segundo es una oportunidad para ello.


DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
No recibido


DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)
Que maravilla de Evangelio. La felicidad plena, que todos nos amemos como Él nos amó. Por desgracia, meditando las palabras del Evangelio, dejo mucho que desear como cristiano. Mi acción no se parece nada a la que se refleja en la Palabra. “amaos unos a otros”, “amigos”.. etc., en lo único que coincido como político es en que yo no he elegido a nadie, sino que me han elegido a mí. Es triste pensar que se esta en una cargo para hacer el bien a todos y que entre los que estamos en esa responsabilidad no existe esa amistad que haga fluir las cosas y conseguir lo mejor para todos. Cada uno va a su aire y si se puede crear enemigos para el otro, pues mejor que mejor. Que no se alarme nadie por como hablo generalmente de los políticos, pero es que en el pleno general somos así. Miramos por lo nuestro, sin importarnos el hermano del otro partido.


DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
El otro día nuestros padres recibieron una tarjeta muy especial, no era de boda, pero rezumaba amor por todos los poros, no era de despedida, pero sonaba a un hasta siempre, no era “cristiano”, pero parecía un auténtico retrato de Dios. La portada tenía una foto de unos tíos nuestros, matrimonio, ella tiene alzheimer, él la abrazaba y ambos sonreían, llevan mucho tiempo juntos, toda la vida y han pasado por miles de vicisitudes, de todo tipo, incluso la emigración, es decir, él partió en busca de una vida mejor mientras ella esperaba noticias desde aquí, noticias que no siempre llegaban. Cuando abres la tarjeta, una frase maravillosa: “Por siempre, amor”. Y luego viene esta lectura… En estos tiempos tan dementes, en donde nos esforzamos por hacer del otro lo que nosotros queremos que sean y no amarlos tal como son. En donde parece que ya nada nos ilusiona, nada nos suena a nuevo, protestamos por todo, no nos esforzamos por nuestra relación y nada parece tener solución, Alguien se mantiene fiel, ese Alguien es el Señor. Allí, en esa foto, me imaginaba a Dios abrazándonos, le da igual cómo somos, los años que llevamos juntos, da igual, El nos abraza y nos demuestra su amor hasta el punto de dar su vida por nosotros, sin condiciones, tratándonos de amigos. Allí estará siempre, a nuestro lado, amándonos y sólo quien entiende o mejor dicho, quién siente ese amor tan único, puede mirar a los ojos de estas personas y ver a Dios


DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)
"Hoy una breve reflexión, una pregunta que nos hace el Evangelio al Hogar: ¿soy, somos capaces de hacer lo mismo que El hizo? es decir, dar la vida, entregarnos y no quedarnos nada. Y todo, pero todo, desde el Amor. Y ¿como hacerlo? pues evidentemente desde lo pequeño, lo cotidiano, el día a día; el gesto de cariño, atención, servicio y cercanía. El simple escuchar a un niño, levantarle del suelo, escuchar a una madre, aunque supongas que no vas a poder hacer nada por ella. El meterte en la cocina del Centro de Día, porque la cocinera tiene mil cosas que hacer. Esas pequeñas cosas que algunos no valoran, que a otros les parece mal que las haga uno y que pocos son capaces de ver algo de vida ahí. Pero son, como El nos muestra, los gestos de amor al hermano, la entrega de la vida, el amarnos como El nos amó".


DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
Este evangelio es el todo, lo que somos y debemos ser, de donde venimos y hacia donde vamos… En estos tiempos en que todo se complica, se estudia, se analiza, se enjuicia, se explica; en momentos en los que está de moda el cuestionamiento profundo, el existencialismo hedonista… Jesús nos dice que nos amemos sin más… Y ahí radica todo. Y por supuesto desde ese amor no cabe más que entregar la vida por el otro, y uno en esta Iglesia peregrina, desde una firme vocación seglar, al leer estas palabras tiende a esperar que se apaguen los ecos, a aprenderlas… y sin embargo, siento que ese entregar la vida en nuestra convivencia eclesial es la esencia, porque implica preocuparse del otro, ocuparse en los demás, buscar el bienestar del otro, su triunfo sobre el propio, su felicidad… y estos detalles del “ser” cristiano tan reales en nuestra cotidianeidad, son ese “entregar la vida”… Y muy hondo me cala el destino que nos da Jesús, para que testimoniemos, demos fruto, no basta con que cada uno sea y viva según su fe; sino que somos elegidos para hacer, para estar en el camino, desde la presencia íntima de Dios en nuestras vidas, sólo vale la inquietud y el inconformismo porque tenemos una misión de amar y de demostrar que amamos.


EVANGELIO VI DOMINGO DE PASCUA (Año - B)
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-17
Igual que el Padre me demostró su amor, os he demostrado yo el mío. Manteneos en ese amor mío. Si cumplís mis mandamientos, os mantendréis en mi amor, como yo vengo cumpliendo los mandamientos de mi Padre y me mantengo en su amor. Os dejo dicho esto para que llevéis dentro mi propia alegría y así vuestra alegría llegue a su colmo.
Éste es el mandamiento mío: que os améis unos a otros igual que yo os he amado. Nadie tiene amor más grande por los amigos que uno que entrega su vida por ellos. Vosotros sois amigos míos si hacéis lo que os mando. No, no os llamo siervos, porque un siervo no está al corriente de lo que hace su señor; a vosotros os vengo llamando amigos, porque todo lo que le oí a mi Padre os lo ha comunicado. No me elegisteis vosotros a mí, os elegí yo a vosotros y os destiné a que os pongáis en camino, produzcáis fruto y vuestro fruto dure; así, cualquier cosa que le pidáis al Padre en unión conmigo, os la dará. Esto os mando: que os améis unos a otros.
Palabra del Señor

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