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DOMINGO 20 de Enero de 2008 - II DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

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Lee el Evangelio de este domingo
Elige el comentario que quieres leer: Matrimonio y familia, Educación de los hijos, Abuelos, Economía, Enfermedad, Tercer mundo,
Reza con esta Oración a propósito del Evangelio.

+ EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 1,29-34

    En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel."

Y Juan dio testimonio diciendo: "He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios."

Palabra del Señor


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
El centro de nuestra vida somos nosotros mismos, lo importante son nuestras cosas,  nuestros problemas, nuestros hijos, nuestra familia, nuestra casa, nuestra historia de amor, nuestra forma de relacionarnos, pero mira que Juan nos insiste en que nadie es importante,  nadie es esencial, lo importante no es que demos testimonio de nosotros mismos, aunque nuestro puntito de soberbia y de orgullo nos haga hacerlo a veces, lo importante, lo fundamental es el Hijo de Dios, es Dios quien está detrás de nosotros. Es entonces cuando el centro de nuestra vida cambia: aunque es difícil vivirlo en ocasiones, el centro de nuestra vida, es El y únicamente El y todos nosotros, nuestra relación, nuestras cosas, nuestros problemas, todo… gira en torno a El, porque El existe antes de que nosotros fuéramos pareja, antes de que nosotros fuéramos esposos, antes de que nosotros tuviéramos hijos y seguirá existiendo, amando y viviendo, después de que nosotros desaparezcamos. Pidamos al Señor que nuestro matrimonio dé testimonio de su Espíritu y que nuestro matrimonio manifieste su gracia al mundo.

DESDE EL TERCER MUNDO
(matrimonio con un hijo, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a comunidad cristiana)
Juan, con humildad, se proclama a sí mismo instrumento, simple anunciador de la venida del que es Hijo de Dios. Nosotros, en nuestra situación, tenemos que tener también esta humildad de sabernos instrumentos de Dios. Estamos donde estamos para servir a los otros, para acompañarles en su camino de mejora de su situación y de su sociedad, pero no somos nosotros mismos quienes tenemos que provocar el cambio, sino simplemente anunciar que es posible. Como Juan, tenemos que dar ejemplo del amor de Dios de forma radical, y anunciar la buena nueva (si no podemos con palabras, con nuestra vida) de forma radical, aunque haya quien no la quiera escuchar. Y, sobretodo, estar atentos a los signos que nos indican que cada una de las personas con quienes tratamos son Hijos de Dios.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer,casada,con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)
Se dice que en estos tiempos que vivimos es dificil dar testimonio de Jesús. Yo no estoy de acuerdo con esa afirmación. Me parece tan sencillo llevar a Jesús y mostrarlo en nuestra vida diariamente, simplemente viviendo y actuando de manera sensata, poniendo corazón en las cosas cotidianas y aceptando en todo momento la voluntad de Dios.
Cuando la gente a tu alrededor te comenta y te felicita por el ánimo con que llevas una enfermedad, yo simplemente contesto: yo sola nunca sería capaz; es Él.
 
DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Juan, con su ejemplo de vida, nos da las pautas para estar a la espera de la llamada de Jesús y atentos a lo que nos dice su palabra. El oró, trabajó, se entregó al servicio para el que fue llamado y cuando llegó la hora dio paso, con gozo, alegría y humildad, al que sabía que era más que él,  el esperado y escogido. El que había de salvar y cambiar al mundo. No venía como león sino como cordero.
Como a Juan, no hay día que Jesús no se acerque a nosotros, de una manera o de otra; pero no viene como un huracán ni de forma espectacular. Su paso es sencillo y variado, por eso debemos estar siempre atentos, buscando, si es preciso, algún momento, todos los días, para tratar de descubrirlo. Puede que, incluso, necesitemos que alguien nos lleve a él. Tenemos, por eso también, que estar expectantes, para descubrir al “Juan” de turno que nos pueda acercar a Él.
Nosotros queremos, pero nos asalta el temor de no ser capaces de ser para nuestros hijos y nietos esos precursores que necesitan para un encuentro placentero con Jesús y puedan iniciar una relación de amistad con el mejor de los amigos.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Este es el Cordero de Dios.
San Juan nos presenta a un Jesús que se nos da como cordero. El cordero es el animal del sacrificio, y representa fragilidad y sufrimiento. Este mensaje puede resultar cercano para los niños, en el sentido de que pueden identificarse con Jesús. Ellos son también frágiles, como el cordero, muy frágiles. Y no son ajenos al sufrimiento. Les duele mucho ver a un adulto contrariado, o que les ignoren los compañeros, o que alguien se ría
de ellos. Es bueno que sepan que Jesús triunfó sobre el dolor, y que Padre Dios no nos abandona nunca.
 
DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer,casada, con cuatro hijos, trabaja en asesoría económica, pertenece a comunidad cristiana)
Bien es sabido que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita... Inculcamos en nuestras familias, a nuestros hijos, la austeridad en el consumo  irresponsable, evitar los caprichos, a  no destrozar inútilmente los objetos que utilizamos, a reciclar, nos fijamos en tal o cuál marca tachada de no contribuir en defender los derechos fundamentales del hombre y de explotación en sus producciones  Dentro de la sociedad en que vivimos, estamos  inclinando  a nuestros hijos a unas formas de vida que desde fuera de nuestro entorno pudieran verse como una forma de sacrificarlos  de lo bueno que tiene la sociedad  moderna de consumo. Nada más lejos de la realidad. Debemos hacerles comprender que esta es una forma de contribuir al proyecto de Jesús de creación de un mundo más humano, más respetuoso y más solidario.    



PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Padre, que me acerque a tu Palabra, porque eso significa estar cerca de Ti.
Que me aferre a la luz de tu Evangelio, porque así iluminaré mi vida…
Que me alimente tu Espíritu, porque así nadie apagará mi testimonio…
Señor, que como Juan, se me apasione el alma por anunciarte,
Se alce mi voz para gritar que creo en Ti,
Y se agite mi vida por ser coherente con los valores del Reino…
Y desde el agua que purifica, con el Espíritu que incendia, y al amparo de la voluntad de Dios… que en lo poco o en lo mucho,… sea testigo para los demás del amor del Padre.


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