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DOMINGO 19 de febrero de 2006 - VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

LaicoNet -
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)

Si lo pensamos bien, es la fe de los que acompañan al paralítico la que hace que llegue hasta Jesús. Así es también en nuestro andar diario. La fe de nuestros padres, de miembros de nuestra familia, de nuestro grupo de fe, del vecino con algún comentario, nos acompaña en nuestros vaivenes. Y vamos viendo cómo van cambiando nuestros valores, nuestra escala, cómo se añaden algunos nuevos en los que antes ni siquiera pensábamos. Como cuando usamos el “reducir, reutilizar y reciclar” en nuestros hogares. El reducir residuos utilizando envases más grandes o utilizando menos bolsas de supermercado, me sugiere vaciar mi fe de adornos superfluos. El reutilizar, volver a aquellas herramientas que mantienen y aumentan mi fe (en mi caso la oración, p.e.). Y el reciclar, que mi fe puede servir a otros (acordémonos del paralítico).


DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

"Nunca hemos visto una cosa igual". Es que a todos hay que darnos las cosas "masticadas y digeridas" para que veamos, entendamos y creamos. No nos basta con sentir las cosas, tenemos que palpar para creer. Jesús hizo lo más difícil para todos: perdonar, sanar su alma, pero eso no era bastante. Eso no se veía, eso no era palpable. Para los incrédulos hizo el resto: curar, sanar el cuerpo. Yo ahora valoro mucho más la paz de mi corazón que mi salud física. Me hace sufrir mucho más el desasosiego emocional, la soledad, una mala cara o un desaire de los que quiero, que un dolor físico o la preocupación de mi enfermedad. Mis prioridades han cambiado. Lo físico, lo material, está en un segundo plano y lo emocional, lo del corazón, lo del alma me afecta más sea para bien o para mal. Y por eso como San Francisco de Asís, le pido a Dios:  "ilumina las tinieblas de mi corazón, y dame fe recta, esperanza cierta y caridad (=amor) perfecta..."


DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

No recibido.


DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

No recibido.


DESDE LA MIGRACIÓN
(matrimonio, sin hijos, se han desplazado a otro país por motivos laborales)

No recibido.



DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

La fe en que su vida puede cambiar gracias a Jesús, permite al paralítico hacer lo que un sano no se habría atrevido: ante todo un cúmulo de contrariedades (imposibilidad física, multitud, exclusión por enfermedad, prohibición de la ley) hace lo imposible por llegar a su objetivo, su determinación para encontrarse con Jesús es total y no se amedrenta ante nada, a pesar de tener todo en su contra. Esto me ha hecho preguntarme ¿qué no podríamos hacer todos los movimientos sociales, con muchas más posibilidades que el paralítico, si tuviéramos su determinación y su fe en que otra vida y otro mundo es posible?. Creo que este grito de "otro mundo es posible", repetido haces algunas semanas en el Foro Social Mundial, es más verdad que nunca y los cristianos metidos en estos follones podríamos hacer muchísimo (con la fe y la esperanza y el amor que nos mueve) porque ese otro mundo que soñamos se parezca cada vez más al Reino de Dios que Jesús empezó a construir.


DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)

No recibido.


DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

En estos días hemos celebrado el día de “San Valentín” que básicamente es un día en el que se ven muchas flores por la calle, en donde los tulipanes no se compran por encargo, sino que están en las floristerías, un día en el que las televisiones te “tupen” a comedias románticas más o menos cursis, más o menos entretenidas, en donde tener un detalle con tu pareja, según los comercios, es comprarle algo y en donde los adolescentes leen por única vez en el año, o en su vida, algo de poesía, aunque sea pobre literatura, pero al menos, leen… Y dirán… ¿qué tiene que ver el “día de los enamorados” con la fe y con los paralíticos?. En esta semana, que hemos vivido muchas experiencias, una cosa tenemos cada vez más clara: cuando algo te “pilla” el corazón, eres capaz de cualquier cosa. Solamente cuando algo “engancha” tu vida y todo tu ser… eres capaz hasta de abrir un boquete, a fin de conseguirlo, a fin de verlo. El AMOR con mayúscula y no el simple cosquilleo cuando ves a la persona que quieres (que también), convierte lo imposible en realizable y hasta eres capaz de levantarte de la camilla y caminar. La de locuras que se hacen por amor y sino, que se lo digan a Jesús, que hasta dio su vida por amor.


DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)

"Que es más fácil, ¿darle a una familia lo que pide, en el momento que lo pide sin más? o por el contrario, ¿ayudarles, tanto a los niños como a sus padres (cuando están los dos) a conseguirlo por sus propios medios; enseñarles y educarles, mostrarles las formas y maneras? Es una pregunta que nos asalta aquí en el Hogar casi a diario. El otro día, sin ir más lejos, estuve en casa de dos niños del Centro, con la madre, viéndola, haciéndole la entrevista familiar. Es una chavola con paredes y techo de cartones (ni chapa siquiera). El cuñado, dueño del suelo les pide una cantidad de dinero, que ahora ni tiene, para que sea suyo. Lo fácil y rápido sería darles el dinero, buscándolo de un lado u otro, pero... ¿es la solución? O más bien hay que procurar que "cojan la camilla, suban al tejado y descuelguen al enfermo...", es decir, que trabajando, con el propio dinero y esfuerzo de los dos padres se les vayan mostrando caminos desde el Centro. Creo que lo segundo es la cooperación para el desarrollo y la verdadera caridad. Dios, por lo menos a mí, me lo vuelve a decir en el Evangelio de hoy".


DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Ante la lectura del evangelio me sobrevienen dos experiencias muy significativas: la perseverancia en la búsqueda de Jesús desde una fe firme y entusiasta; y la importancia o no de las formas. Efectivamente ante las dificultades se diluyen nuestras convicciones y compromisos, nos difuminamos en la masa, en la aglomeración de intenciones... nos excusamos en la distancia, en lo difícil que está llegar, y decaemos en nuestro esfuerzo... Perseverar, insistir, mantenerse constantes en la búsqueda, y tratar de descubrir nuestro camino, aunque sea desde un “tejado”. Y después la instrumentalización de las formas, esto es, palabras o gestos, que en la medida en que unen y acercan, vienen de Dios; pero que en cuanto sirven para discriminar, separar, exigir, juzgar... no son sino un medio para desvanecer y confundir la esencia de nuestros valores cristianos. Sin duda en nuestro “ser” cristianos de Iglesia hace mucha falta lo primero: perseverar en nuestra fe; y un huir de lo segundo, porque lo que decimos y hacemos no debe desvirtuar lo que somos: “levántate y anda” o “tus pecados son perdonados” son signo del “ser” y el dar de Jesús, sin más.


EVANGELIO - VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (Año - B)
+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,1-12
        
El Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados.

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa.
Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra.
Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.
Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico:
- «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:
- «¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:
«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico "tus pecados quedan perdonados" o decirle "levántate, coge la camilla y echa a andar"?
Pues, para- que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados ... »
Entonces le dijo al paralítico:
- «Contigo hablo: Levántate, coge -tu camilla y vete a tu casa.»
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
- «Nunca hemos visto una cosa igual.»

Palabra del Señor.

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