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DOMINGO 18 de Marzo 2007 - IV DE CUARESMA (CICLO C)

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Lee el Evangelio de este domingo
Elige el comentario que quieres leer: Matrimonio y familia, Educación de los hijos, Abuelos, Trabajo, Economía globalizadaTranseúntes Universidad
Reza con esta Oración a propósito del Evangelio.


Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
El amor de Dios no se "merece", sino que se recibe como una gracia. Y ese amor lo necesitan más los más alejados, rechazados y despreciados. Por eso es necesario abandonar la mentalidad de "buenos cristianos" que nos merecemos mucho más que los demás. Esta gratuidad de Dios, es revolucionaria. En la vida económica, tener estos criterios, es decir, ofrecer más medios al que más lo necesita, constituiría la mayor de las revoluciones. Sería asombroso que los más "pequeños" tuvieran acceso a créditos, fueran de "fiar", tuvieran salarios dignos, etc. Este mundo se está gestando en múltiples iniciativas  que empiezan a mostrar que el amor de Dios lo "acaparan" los últimos.

DESDE LA POLÍTICA
(hombre, casado, con un hijo, trabaja, milita en partido político, concejal electo, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
No recibido.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
A pesar del interés que se pueda tener para decir “lo siento”, nos maravilla la actitud del padre,  perdonando siempre, sin condiciones. En las relaciones de pareja, en los matrimonios, es muy difícil, perdonar de esta manera ciertas cosas, (esto es al menos los que nos han dicho algunos matrimonios). Es curioso que, lo que vale para los hijos, (qué madre o padre no es capaz de abrir el corazón cuando un hijo vuelve a ellos y pide su ayuda), lo que vale también para los padres y madres (que aunque no sean los padres perfectos, sin embargo son los mejores padres del mundo que  se puedan tener o haber tenido) y lo que también vale para los hermanos, (quien no ha sufrido las peleas más terribles con sus hermanos y después si algo pasa, somos los primeros en acudir en su ayuda; o quien no ha terminado abrazado y con lágrimas en los ojos a un hermano); para los matrimonios no vale, o, desde luego, no para todos los matrimonios. En ocasiones, se considera a los cónyuges extraños. A algunas personas mayores, les he oído decir que son “piojos pegados”, pero que no forman parte de la familia. No estamos de acuerdo. Cada uno de nosotros somos los primeros para el otro. Y si tuviéramos que alegrarnos por alguien que vuelve a nuestro lado, después de un tiempo perdido, después de un momento de crisis, de dolor, para quien está siempre el cartel de “no se cierra nunca” es para el corazón del amor de nuestra vida, es para cada uno de nosotros. Pidamos al Dios de la misericordia, del amor incondicional, que nos haga sentir siempre esta entrega entre nosotros.


DESDE EL TERCER MUNDO
(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)
No recibido.

DESDE LA CÁRCEL
(grupo de presos, coordinado por voluntaria de equipo de pastoral, casada, con dos hijos, jubilada, pertenece a grupo cristiano)
Es comentario es quincenal.
 
DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, seis nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
El ambiente de todo este capítulo de Lucas está marcado por la crítica que los fariseos hacen a Jesús: no sólo acoge, sino que también come con los pecadores. Esta actitud del Señor es incomprensible y les escandaliza. Piensan: Dios detesta a los pecadores y ama a los justos. ¿Por qué entonces Jesús se atreve a acogerlos y a compartir la mesa con ellos?.
No podemos permanecer pasivos ante esta actitud de amor. Dios nos perdona siempre, debemos responderle con amor, convirtiéndonos.
Esta parábola conocida como la del “HIJO PRÓDIGO”, podría muy bien llamarse la parábola del amor del Padre. Jesús nos dice con parábolas lo que Él anuncia con su presencia y su vida.
En la 1ª parte se acumulan detalles cada vez más desagradables. El hijo menor pasa por la soledad y el hambre. Piensa en su padre y decide volver. Reconoce su culpa y quiere pedir perdón.
Su vuelta es motivo de gran alegría. El padre es el primero que lo ve cuando todavía está lejos. Lo que importa al padre es abrazarle y dar una fiesta para celebrar su vuelta. Así actúa Dios, ama y perdona.
Pero el hermano mayor no perdona, tiene envidia y por tanto no ama. Es incapaz de sentir la alegría de la reconciliación.
Señor, te pedimos para nuestros nietos, (también para nosotros) ese perdón que siempre estás dispuesto a dar, que ellos sientan tu amor y cuando caigan Tú les tiendas tu mano y sepan levantarse y acercarse a Ti. Facilítales siempre la vuelta, si en momentos de sus vidas se alejan.              


DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Jesús insiste en la alegría que da encontrar todo lo que se pierde, y en participar de esa alegría. Insiste en celebrar las reconciliaciones.
A los hijos se lo perdonamos todo, y da alegría verlos arrepentidos cuando han hecho algo que no debían.
Nos imaginamos que aquí nos toca ser ejemplo y que ellos nos vean participando en el sacramento de la reconciliación más ordinariamente que hasta ahora. 


DESDE LOS TRANSEÚNTES
(hombre, recién casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
Aunque intentó mostrarse fuerte, finalmente se derrumbó y, atropelladamente, muy nervioso y entre lágrimas, acabó confesándonos que los resultados de las pruebas médicas no podían haber sido peores. Esa misma mañana, el médico del hospital le desveló que en esta ocasión no tenía buenas noticias: el virus del SIDA hacía unos meses que había “despertado” y  la situación había cambiado notablemente. No entiendo de medicina, por lo que no sé si el desarrollo de la enfermedad es controlable, pero supongo que será muy difícil tratar a una persona que no sabe si hoy dormirá en la calle, en un albergue o “de prestado” en la casa de algún familiar. Inevitablemente he asociado a esta persona con el hijo menor del evangelio, y probablemente lo haga de manera injusta, ya que no soy quién para decir qué lugar o papel representa cada uno en la vida, pero la experiencia ha sido dura y deseo que estas líneas sirvan para que alguno de ustedes ore por él, aunque no lo conozcan. Sin embargo, no crean que lo asocio al hijo menor por el hecho de que haya podido llevar una vida disoluta e irresponsable, pues ni lo sé, ni me lo planteo y tampoco me importa. ¿Saben? lo asocio al menor de los hermanos por la forma en que resignadamente, y repito, entre lágrimas, nos contaba que  creía que no había sido una mala persona, que no había robado ni matado a nadie y que había tratado de ser “buena gente”, por lo que le pedía a Dios que cuando le llamase, fuera para ocupar un lugar, aunque sea pequeño, en el cielo. Y miren, desearía no haber tenido que vivir esa experiencia, pues nuestro noble amigo no estaría ahora cargando con una cruz más en su vida, pero a la vez, ¿duda alguien de la respuesta que le dio nuestro Padre? Yo no supe transmitírsela, pero vaya si la sentí. Ojalá sea dentro de mucho tiempo, pero Jose puede estar tranquilo, porque sé que tiene reservado su pedazo de cielo y que le espera un hermoso ternero cebado...

DESDE EL TRABAJO
(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana) 
Creo que nunca llegaré a sacarle todo el jugo a esta parábola, ¡tiene tantas lecturas! Pero casi siempre me llama la atención el hijo mayor. Este hijo mayor que sólo mira que cumple con las obligaciones, las normas, no desobedece nunca, este hijo parece que únicamente mira la ley.
Esto suele ocurrir en las empresas donde lo que cuenta siempre es cuánto dinero se gana. Para ganar más dinero se ponen reglas que hay que cumplir estrictamente. Horarios que impiden a mucha gente dedicarse a su familia o incluso poder tenerla.
Aunque siempre priman las ganancias que generes a la empresa, sí que doy gracias a Dios porque mi empresa tiene cierto factor humano, así he visto cómo (aunque tuvieron que lucharlo) varios compañeros que son padres de familia ya tienen su reducción de horario por paternidad, o cómo una compañera pudo faltar a menudo porque tenía problemas para quedarse embarazada (ya tiene a su hijo y su excedencia para disfrutar de él).
Debemos seguir luchando por esto, siempre demostrando una responsabilidad con el trabajo, pero valorando a las personas más que a los ceros que se ponen a la derecha.

DESDE LA UNIVERSIDAD
(joven universitario, representante de alumnos en Junta y Claustro, pertenece a grupo cristiano)
Ya llevamos 4 semanas de cuaresma; en esta última la Biblia nos habla sobre el bien y el mal. En la parábola del domingo se resume la semana y se engloban todas las lecturas anteriores.
Nosotros muchas veces tomamos estas dos actitudes frente a los acontecimientos de la vida, algunas veces nos creemos súper-hombres donde nosotros solos podemos cargar con todo, y no nos damos cuenta de lo que tenemos, que nos viene de Dios, porque lo tenemos ya arraigado a nuestra vida cotidiana. Por otro lado está esa segunda postura, la del hijo débil y desvalido que se encuentra dando tumbos sin un rumbo fijo, sin saber qué quiere, ni cómo lo quiere... pero el señor siempre está a la espera de nuestro regreso con los brazos abiertos.
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PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Que vivamos en la fidelidad del “hijo bueno”,
Que creamos en la misericordia como el “hijo pródigo”;
Que acojamos al que regresa, y busquemos al que se pierde…
Que esperemos al que se ha ido, y desechemos la envidia y los celos…
Que sepamos rectificar, y acordarnos del Padre en el sufrimiento,
Que no nos olvidemos de los que se alejan, y esperemos su acercamiento,
Que perseveremos al lado del Padre, compartiendo comprometidos la rutina de cada día.
Que seamos desprendidos y abiertos, atentos al que nos necesita…
Y puestos en tus manos Señor, al amparo de tu Palabra, descubramos la fuerza de tu mensaje, y dejémonos arrebatar porque hoy todavía se mantiene incesante y activo el sentido de tu Evangelio.

Ahora en el tiempo del recogimiento, de la constricción, de la revisión, y del desierto, nos ponemos delante de los valores del Perdón, el amor, la generosidad, y el arrepentimiento profundo… porque en el Señor siempre es posible volver a empezar,

Y siempre nos espera donde nos despedimos por última vez, con los brazos abiertos, para venir a nuestro encuentro, y celebrar nuestro regreso; ese es el motivo de Paz que el Señor nos regala.
 

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: —«Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»

Jesús les dijo esta parábola:

«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna."
El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo."
Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud."
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado."
El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»

Palabra del Señor
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