icono estrella Nº de votos: 0

Domingo 18 de Junio de 2006. Fiesta del Corpus Christi. El Evangelio comentado por los laicos.

LAICONET -

DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)

Todo el Evangelio de hoy habla de donación, donación y donación. En la realidad que vivo cada día, lo único que me interesa, en cuanto a la economía de mi casa, es que haya una estabilidad en el presupuesto y que nada se salga de los límites del dinero que disponemos cada mes. Reconozco que siempre recibo un tirón de orejas, no porque los gastos superen a los ingresos, sino porque me olvido de mirar más allá de mis propias preocupaciones y problemas, y hay que estar en todo momento en clave de donación. Pendiente en ver en qué puedo echar una mano, dentro de mis posibilidades de dinero, tiempo y trabajo. Estar despierta y atenta a que no me lo pidan, sino a seguir el ejemplo de Jesús, a darme por entero.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

“…Jesús tomó un pan, pronunció la bendición,… tomando una copa, pronunció la acción de gracias,…” Si nos fijamos en la figura de Jesús, en su comportamiento más que en sus palabras, vemos que aún siendo el Hijo, se retira a orar cada noche, cuando va a hacer algún milagro eleva los ojos al cielo, y hoy, bendice el pan y da gracias por el vino. Que diferente es nuestra actitud en la vida ¿verdad? Porque para acercarnos a El, para parecernos a El, sólo hay que seguir sus pasos: orar siempre; elevar los ojos al cielo cuando la vida nos maltrata y esperamos un milagro con fe y esperanza; bendecidle a El y a las personas tan maravillosas que pone en nuestro camino para que sea mas llevadero y finalmente, dar gracias, por cada amanecer, por cada momento feliz, por todas las maravillas que nos da cada día, y por su Amor eterno que nos llena de paz en los momento difíciles.

DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Para una gran parte de la sociedad, los “sin techo” son un colectivo estrechamente ligado a la delincuencia, la enfermedad, la prostitución o la drogadicción. En general se piensa que son molestos, ya que acosan, hieden o dan una mala imagen a nuestras ciudades. Además, sólo lo una minoría de “afortunados”, despierta la compasión suficiente como para convertirse en beneficiarios de algunas monedas, cafés o bocadillos, que se convierten, junto con el hambre, en su único menú. Sinceramente creo que el estereotipo creado de estas personas dista mucho de la realidad, ya que, aunque su delicada situación les lleve en ocasiones a tener algunos escarceos con hábitos o prácticas no deseables, no puede simplificarse toda su riqueza como personas, a meros juicios que les encasillen injustamente en un determinado grupo, situación o condición. Afortunadamente, Jesús se encarga diariamente de romper con todo eso y nos recuerda en la Eucaristía que todos, como iguales y sin excepción, estamos invitados al banquete de la acogida y del encuentro entre hermanos. Por ello, trato de no olvidar que, así como Él mismo se parte y reparte en cada celebración, también nosotros debemos partirnos y ponernos al servicio, sobretodo, de aquellos a los que se les ha hecho creer que ni siquiera a la Eucaristía han sido convidados.

DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

No recibido

EN MEDIO DE OTRAS CONFESIONES
(hombre, casado, trabaja, se ha desplazado a otro país por motivos laborales)

No recibido

DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

No recibido

DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)

No se si sabéis, que los cargos políticos solemos ir en las distintas ciudades en comitiva en la Procesión del Corpus, pues bien, hace un par de años me dijo el Alcalde “niño, nosotros donde vamos delante o detrás del Santo”. Ya os podéis imaginar mi carita y la mirada que le tiré, si se la tiré. El Señor es francamente un desconocido. La gente, sin fe claro, prefiere la algarabía de una procesión con una imagen que la presencia del Cuerpo de Cristo en nuestras calles. Y todo por simple desconocimiento. ¿Cuándo seremos capaces de hacer ver los cristianos la grandeza del Padre? ¿Cuándo demostraremos que se entregó por nosotros y nosotros debemos hacer lo mismo por el hermano? El otro día me dijo un amigo que era muy crítico cuando hablo de los políticos y de mí en particular, pero es que no me queda otro remedio, eso de aparentar y estar en los sitios porque me toca o para que me vena, me mata. Si estoy en algo es porque lo siento, lo vivo, y si no, pido abrir la puerta o la abro yo y me voy.

DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Cuando se pertenece a una familia amplia es muy complicado buscar una fecha en la que todos podamos coincidir, pero el otro día una parte de nuestra familia, nuestra comunidad, pudimos buscar y preparar un lugar, para celebrar un encuentro. Y cuando se acabaron los planes, los objetivos, los medios, los diálogos, las propuestas, aparecieron las risas, la comida, el compartir, el amor, las penas, los anhelos, … Es cierto que teníamos muchas “cosas que hacer”, planchar, o nos esperaban los niños, o prepararnos para trabajar al día siguiente, o tan sólo descansar, pero ese ratito fue impagable. Jesús se va a celebrar la cena pascual con sus amigos, en comunidad, en familia, ¡qué sencillez! Es entonces, cuando se disfrutan de momentos maravillosos, como el cariño con el que cuidaba un esposo a su esposa, un matrimonio que serenamente espera, un “¿cómo estás?”, una caricia, un beso, sin empalagos; la contagiante y emocionante ilusión de unos novios que preparan su boda y que con generosidad nos hacen a todos partícipes de sus sueños; el corazón de una esposa, lleno con el amor de una hija, a la que dedica su vida entera, su alma, su cuerpo; los ojos llorosos de una mujer, que pese a todas las dificultades que han pasado, son ella y su esposo un ejemplo de fuerza, de lucha, de dolor desgarrado, pero que con ternura, tiempo y amor, mucho amor y generosidad, siempre han salido adelante y son un testimonio de amor para nosotros. Además de otros momentos impagables, Dios se hizo cuerpo y sangre, carne, dolor, entrega y familia; aunque sea una burrada para los puristas: creo que esa tarde fuimos sacramento, cuerpo de Cristo.

DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)

"Hay evangelios que evocan y dejan una cosa en el Corazón, en la mente y en la retina; este es uno de ellos, y aunque es algo muy dicho, visto y orado por todos, no está de más volver a recordarlo. Jesús da su vida. La cena, los preparativos y todo conduce a la entrega más grande y generosa que nadie nunca ha hecho. Aquí, en medio de este pueblo, de esta cultura y esta religión, con todo lo bueno que tienen, que no es poco, de verdad; uno valora también lo que tiene y lo que le han transmitido, la fe en un Dios que Da la Vida, que se entrega y obra siempre por y desde el Amor. Es una gozada poder creer en un Dios así, pues en los momentos duros y difíciles, es de las cosas que animan y hacen seguir. Y es lo que nos da la confianza que también este Evangelio pide y transmite. Pues los Apostoles se llenaron de fe al ir a la ciudad, a la casa y prepararlo todo; es algo sencillo, pero muy cargado de simbolismo: si ellos no hubieran confiado en lo que les decía Jesús, no se hubiera podido llevar a cabo la Cena. Que bueno que Jesús también confiara en los Apóstoles, desde las cosas más pequeñas hasta las misiones más grandes e importantes. Así nosotros podemos, gracias al ejemplo del Dios hecho hombre, partir nuestro pan/nuestra vida y derramar nuestra copa/nuestra sangre!

DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Me atraen dos aspectos de este evangelio: la preparación, su importancia, el cuidado y la planificación del encuentro, de la cena; y la reunión entorno a una mesa en tono convivencial, en clave de compartir y transmitir una experiencia. Y entonces entiendo que en mi vivencia eclesial, en mi ser Iglesia echo de menos ese sentido, es decir, los sacramentos en general y la eucaristía en particular, como reuniones para compartir nuestra relación con el Padre, nuestra experiencia de Dios, darle importancia a su preparación, y cuidar nuestra disposición para participar desde la concepción de ser una invitación que viene de Jesús. Sí, preparamos cantos, incluso moniciones a veces… pero todo se convierte en un ritual periódico en el que se nos olvida lo fundamental: compartir el alimento, disponer nuestro “ser”. También destaco la clave de convivencia y de reunión… “Nos juntamos para cenar, para compartir”… Y esto yo lo siento básico en la vivencia eclesial, la eucaristía como esencia, como fuente de nuestro ser y de nuestro hacer. Y tal vez sea el principio desde el que partir en planes de pastoral, en programaciones, en proyectos… Siempre reuniones y encuentros entorno a Dios y el alimento de su Palabra.

EVANGELIO: Domingo 18 de Junio de 2006

CORPUS CHRISTI

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 14, 12-16. 22-26

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:
- « ¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»
Él envió a dos discípulos, diciéndoles:
- «ld a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: "El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?"
Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.»
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:
- «Tomad, esto es mi cuerpo.»
Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo:
- «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.»
Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.