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DOMINGO 17 de diciembre de 2006 - III DE ADVIENTO (CICLO C)

LaicoNet -
DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)
Debido al avance de su enfermedad a nuestra comentarista no le es posible participar. Pedimos a nuestros suscriptores una oración por ella.


DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
El evangelio de este domingo es muy explícito: los que tienen bienes o poder deben compartirlos con los que no tienen nada o son más débiles pues la exigencia básica, según la Biblia, es compartir. Debemos convertirnos, es decir actuar de otra forma, de una forma evangélica. Poner la economía al servicio de los últimos: las tres ramas de la economía (producción-empresas, consumo y finanzas-crédito) deben pensarse desde abajo y no desde arriba.

    ¿Qué debemos hacer? La respuesta de Juan Bautista es muy práctica: gestos y acciones concretas de justicia, para ir pasando de hacer gestos solidarios a vivir una vida solidaria: consumir lo mínimo (y más ahora en Navidad), consumir productos "justos", poner nuestros ahorros al servicio de los más pobres, impulsar iniciativas de empresas solidarias, etc. El campo es vasto y largo. Solo hay que dejarse invadir por el Espíritu de Dios que nos dice: Estad alegres, el Señor está cerca.


DESDE LA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
Cuantas veces nos quedamos con las manos vacías preguntándonos ¿Qué hago ahora?, como si nos tuviesen que ir empujando en el trasero para ir dando pasos. Si nos fijamos en el Evangelio, el pueblo era algo inútil, no se debían fiar mucho de lo que hacían y siempre preguntaban para no meter la pata. Nosotros por el contrario, lo hacemos por perrera o porque estamos sometidos a otros  que en cualquier momento nos pueden desacreditar. En política esto es muy normal. Tu sales un día y dices una cosa que crees que es justa y buena y luego salen tus superiores diciendo lo contrario (porque según ellos lo dicho por uno no es la política del partido), da igual que sea justo o no, sino vende, no vende. Si seguimos las enseñanzas del Evangelio, podemos equiparar a Juan con el líder de nuestro partido, pero por encima de él está el Padre y Él es el superior que nos debe guiar. No seamos borregos.


DESDE EL TERCER MUNDO
(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)
Trabajar, orar, cumplir, servir y compartir. Hacer lo que a uno le toca, pero con la gran generosidad del que no se queda en la letra, en lo estricto. Sino dando amor y entregándose uno mismo en lo que hace y cómo lo hace.

Si el Mesías es la vida y la Salvación, nuestra forma de anunciarle y hacer posible su venida y su estancia aquí no es otra que procurar un proyecto lleno de vida, de Amor, de crecimiento y promoción, tanto personal como comunitaria; humana y espiritual; intelectual y social; etc.

Esta es la forma concreta de seguir preparando el camino y la venida del Señor.


DESDE LA CÁRCEL
(grupo de presos, coordinado por voluntaria de equipo de pastoral, casada, con dos hijos, jubilada, pertenece a grupo cristiano)
Juan, en este Evangelio, nos ayuda a preparar el camino para la llegada de Jesús y nos da las pautas para encontrar nuestra liberación.
Los catequistas de la cárcel, como los personajes del texto, también nos preguntamos: ¿y nosotros qué debemos hacer? Al igual que hizo Juan el Bautista, debemos convertirnos en precursores y mensajeros para ayudar a este colectivo, privado de libertad, a preparar los caminos que les ayuden a inaugurar  un tiempo nuevo de salvación.

En la cárcel, los presos/as viven acontecimientos inesperados e inoportunos, pero en estos acontecimientos pueden descubrir al Dios hecho niño que quiere nacer en sus corazones.

La vida de fe, también es una cadena de acontecimientos, unos antes y otros después, de ese tejido espero de etapas y episodios que acontecen a lo largo de la historia personal de cada uno. Cuando estos acontecimientos se viven en la paciencia y la esperanza, se convierten en caminos y avenidas reales que nos dan paso a la llegada de Dios que nos anuncia la Buena Noticia.


DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
¿QUÉ HACEMOS NOSOTROS? Después de veinte siglos de las predicaciones de Juan y del ejemplo de Tu vida, que fue el desarrollo pormenorizado de las mismas, los seres humanos aún seguimos haciendo, como entonces el pueblo judío, la misma pregunta: ¿QUÉ HACEMOS NOSOTROS? Las palabras de Juan son de una claridad, sencillez y rotundidad meridiana, y no sólo sus palabras, ya que su vida entera y su muerte fueron un ejemplo de lealtad a los principios en que se fundamentaban sus predicaciones, que siendo, como decimos, rotundas, no estaban exentas de una profunda humildad. Son lecciones de solidaridad y amor a nuestros semejantes, base del mandamiento nuevo que nos dejó Jesús: EL AMOR. Así que la pregunta queda suficientemente contestada con  las respuestas que Juan da a todo el que le pregunta y que Cristo, con su ejemplo de vida nos legó. Cumplamos ese mandamiento y nuestro ejemplo germinará, sin duda alguno, en todos aquellos para los que somos escaparate y espejo, empezando por nuestros hijos y nuestros nietos. Sólo con eso podemos vivir con tranquilidad y alegría nuestro cristianismo. Estamos seguros de que el amor que hayamos repartido entre los que nos han rodeado, a lo largo de nuestra vida, será por lo que nos van a juzgar a la hora de rendir cuentas. Que Dios nos ayude en nuestro vivir con las demás, y a los demás los ayude en su vivir con nosotros, pues todos tenemos algo que hace difícil la convivencia.  PAZ Y BIEN.


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Hay momentos en que la familia espera. La primera que se nos venía a la mente era la esperanza por el deseado embarazo, que en ocasiones, no llega y posteriormente la maravillosa espera que culmina en el doloroso pero dulce parto, (o mejor dicho, dar a luz, qué bonita expresión). También recordamos la ansiosa espera de una de nuestras hermanas anhelando la vuelta de su novio, porque estudiaba fuera de casa, ahora son familia. Son momentos llenos de fe, de alegría. Pero también hay momentos duros, que por esperados, no dejan de ser dolorosos, como la muerte de alguien, que enfermo y sufriendo, espera la sentencia que a todos, tarde o temprano, nos llegará. La confianza en el Señor, es lo que alienta nuestra esperanza. Nosotros podemos vivir y esperar todo lo bueno y lo malo, pero lo cierto es que, detrás de todos los momentos familiares, detrás de nuestra familia, aparece El, siempre El, que es más grande, que llora y se ríe con nosotros. Feliz y serena espera, sea la que sea, El siempre estará allí.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Si como padres nos toca ser testigos de la luz, más en estas fechas en las que parece que todos perdemos el norte. Intentamos aprovechar las campañas del colegio y de la Parroquia (colecta de comida, juguetes, dinero…) para que nuestros hijos participen, se abran a otras realidades y aprendan de ellas. Quizás así aprendan a ser más agradecidos con el alimento que no les falta, más comedidos con la carta de los Reyes Magos, y a estar más contentos y alegres con aquello de lo que disfrutan, no sólo lo material, sino también amigos, una familia, un día de sol, las flores del parque,…

Pero tenemos que acordarnos que educar es cosa de todos los días, no sólo de fechas puntuales.


DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
No recibido

DESDE LOS TRANSEÚNTES
(hombre, recién casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)  
Este comentario es mensual

 

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: "¿Entonces, qué hacemos?"

Él contestó: "El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo."

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: "Maestro, ¿qué hacemos nosotros?"

Él les contestó: "No exijáis más de lo establecido."

Unos militares le preguntaron: "¿Qué hacemos nosotros?"

Él les contestó: "No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga."

El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: "Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizara con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga."

Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.

Palabra del Señor
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