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DOMINGO 16 de Diciembre de 2007 III DE ADVIENTO (CICLO A)

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Lee el Evangelio de este domingo
Elige el comentario que quieres leer: Matrimonio y familia, Educación de los hijos, Abuelos, Trabajo, Enfermedad, Tercer mundo, Transeúntes, Social, Ancianidad.
Reza con esta Oración a propósito del Evangelio.
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.



EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,2-11
En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: "¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?" Jesús les respondió: "Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!"
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: "¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: "Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti." Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él."

Palabra del Señor


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Hay veces que no tenemos claro qué es lo que estamos esperando, entre el traje de pastor de nuestro hijo, plantar el alpiste para ponerlo en nuestro nacimiento, el belén viviente, vender flores de pascua para la experiencia misionera y otros menesteres más profanos a los que uno se consagra en estas fechas, entre éstos y otros…., en casa hemos puesto una corona de adviento, con sus cuatro velas. Deseábamos tener este símbolo porque, en realidad, no deja de ser eso un adorno más, aunque esta vez del adviento, pero que nos sirve para recordar a quién estamos esperando. Cuando acostamos a los niños, aunque cansados del trajín del día, encendemos las velas que corresponden y aunque también lo hacemos con ellos, (es curioso cuáles son las intenciones de los niños al encenderlas), nosotros, esposos, tenemos un tiempo de silencio, de calma, de espera, de paz, de pedir a Dios, que nos haga preguntar día tras día, si de verdad, es a El a quien esperamos o quizás estamos esperando a otro… Es un momento maravilloso, aunque breve, hondo y acogedor y  nos encanta. Quizás no tenga que ver directamente con la lectura de este domingo, pero es algo que vivimos y es nuestra Buena Noticia en estos días.

DESDE EL TERCER MUNDO
(matrimonio con un hijo, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a comunidad cristiana)
En un mundo donde prima la visibilidad y los grandes protagonistas, y en el que lo que cuenta es quién dice las cosas, más que lo que se dice propiamente, Jesus nos habla una vez más de que Juan, a pesar de ser uno de los más grandes profetas, no es lo importante... lo esencial es el mensaje que él nos da: que los primeros son los últimos, los sencillos, los humildes.
En un contexto como el nuestro aquí en Tánger, este Evangelio nos revela también que lo importante no es en nombre de quien se hagan las cosas (de uno u otro Dios, de una u otra opción política, etc. ); lo importante es qué se dice, qué se hace, y a quién va dirigido el mensaje: de nuevo los primeros son los últimos, los sencillos, los humildes.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer,casada,con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)
Es siempre Jesús quien transmite esperanza a nuestras vidas. Y es siempre la palabra de Dios la que me ayuda a vencer los momentos de debilidad y desconsuelo.Es esta palabra la que hoy me eleva y me anima a seguir luchando contra mi mal, porque hoy, precisamente hoy, mi cabeza daba vueltas y vueltas sobre esa dichosa enfermedad que me corroe. Por eso mis ojos se humedecieron de alegría cuando empecé a leer este evangelio. Sé que Ël no me abandonará nunca y me siento una privilegiada por ello.  
 
DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Desde la prisión Juan requiere a sus discípulos para que se enteren de lo que él ya intuye, que Cristo es el Mesías. La contestación de Jesús es rotunda pero, a nuestro juicio, algo incongruente, pues si los ciegos ven, lo mudos hablan, los sordos oyen, etc. etc., los pobres deberían enriquecerse; ¡pues no!, lo que Él quiere para los pobres no es la riqueza material, sino la espiritual de la evangelización para acceder a la mayor riqueza a la que estamos destinados: El Reino de los cielos.
Si a nosotros, después de veinte siglos de la proclamación de sus enseñanzas, en un mundo entregado al materialismo más desaforado, nos descoloca a veces esa oferta a los pobres, debemos suponer lo que sería para un pueblo sojuzgado por el imperio romano, que, según la interpretación que ellos hacían de las profecías sobre la venida del Mesías, este había de ser un líder que los liberaría de la opresión. Sin embargo lo que Juan había anunciado y Jesús confirma, es que el Reino se basa en el amor, en el perdón, la generosidad y, como consecuencia de esto la paz. ¡Debió de ser tremendo!
Señor, nosotros la mayoría de las veces, tratamos de ayudar a los más pobres sólo en lo material, sin tener en cuenta que, en otros aspectos de la vida, si cabe, más pobres, como en su nivel de evangelización, aunque cuando lo intentamos, en general, no les interesa, no les atrae. ¿Cómo nos ven a los cristianos? Nuestras prácticas externas de rituales, sin conversión, no les interesan. Nos relacionamos con los más ricos, agradables o inteligentes, ignorando a los necesitados y marginados. ¿Eso hizo Jesús?
Desde lo más profundo de nuestro corazón, te pedimos Señor, ayudes a nuestros hijos y nietos, para que sean fieles y generosos y cuando se sientan desconcertados por los vaivenes de la Iglesia de Jesús, que estén disponibles y abiertos al futuro. Que vean y acepten nueva LUZ sobre Él y su Reino.
  
DESDE LO SOCIAL
(hombre, casado, espera tercer hijo, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Es Jesús el que nos pregunta "¿eres tú el que ha de venir o tengo que esperar a otro?" Y nos lo pregunta en el rostro de la señora bien vestida que a las 6 de la mañana rebusca entre los desperdicios de una gran superficie para llegar a fin de mes. O en miles de rostros que nos recuerdan que sigue habiendo en nuestro mundo mucha necesidad e indignidad. Pero también nos aclara que el mundo se preña de esperanza cuando hacemos ver a los ciegos, oir a los sordos... cuando estamos al y del lado de los sufrientes... para que dejen de sufrir. Y esto no se puede hacer desde el lujo, sino desde la total disponibilidad.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Si con los niños comentamos y disfrutamos la alegría de las pequeñas cosas de cada día (hoy aprendí una letra nueva, terminé la tarea temprano, esta tarde las nubes estaban rosadas, me gusta cómo el hermano pequeño da sus primeros pasos, hoy pudimos cenar todos juntos, fuimos a ver a los abuelos, metí una canasta en el partido, ya no estoy enfadado con mi amigo, vamos a montar en bici, plantaron flores en la rambla, encendimos las velas de Adviento, pronto haremos el belén…) cuánto más sentiremos la dicha de saber que Jesús viene y está con nosotros. Si estamos alegres, somos felices. La alegría es una manifestación externa de la felicidad. El Adviento es una buena ocasión para acercarnos en familia, con nuestros hijos que ya estén en edad, al sacramento de la reconciliación, que a veces nos cuesta tanto, y que tanto bien nos hace.
DESDE EL TRABAJO
(matrimonio, ambos  empleados de empresa;  pertenecen a comunidad cristiana)
Es genial la respuesta de Jesús, no habla de sí sino que muestra sus actos.
Es algo de lo que tendríamos que aprender. Casi siempre hablamos de teoría y no mostramos la práctica.
En el trabajo lo más habitual es perder la fuerza por la boca. Tengo un ejemplo cercano. El otro día el comité de empresa convocó a toda la plantilla para discutir sobre la aprobación o no de una negociación con la empresa para modificar el horario y una cláusula del contrato, algo que afecta a todo el mundo y sobre lo que todo el mundo suele discutir y opinar. Bien, pues apenas asistió un 20% de la plantilla a dicha reunión. Y es que casi siempre perdemos fuerza y tiempo opinando, quejándonos y hablando y no actuando.
 
DESDE LA ANCIANIDAD
(matrimonio,trabajan en residencia de ancianos, pertenecen a comunidad cristiana)
Cuántas veces en nuestra vida pedimos una señal, algo que nos confirme que el camino que vamos a escoger es el correcto, algo que nos asegure que no nos equivocamos al elegir.
Pero esta certeza no la podemos tener a priori, a veces, ni siquiera al final de la vida tenemos la seguridad absoluta de que elegimos bien, así oímos: “tendría que haber elegido otra profesión”, “tendría que haberme dedicado a otra cosa”, “tendría que haber dedicado más tiempo a mi familia”…
Todo nuestro camino está lleno de elecciones, pero si dejamos que Dios sea parte activa en él, podemos llegar al final de nuestra vida sin dudas y, como nos decía alguien con frecuencia: -“esperando y deseando el encuentro con Papá Dios”.


PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
Ante Ti, Señor, hoy, en Adviento, siempre, ante tu rostro imaginado en mi alma…
Me pregunto a quién espero yo, dónde busco, qué espero, a quién busco, y cómo busco…
Y otra vez tu rostro de niño que se acerca, el rostro de Madre, de mi Madre, que te sonríe y me sonríe…
y tu rostro de hombre que me mira… Se muestra generoso:
Y siento, Padre, que no debo buscar fuera a quien vive dentro,
Que no necesito mucho equipaje porque va conmigo,
Que no consiste sólo en hacer sino en ser, en dar gracias, en estar…
Y así, Señor, me descubro como Juan, en espera, en misión, en esperanza, convencido,
Comprometido, siempre en marcha, y afanoso por conocerte…
Ese es el camino que quiero hacer… Contigo y hacia ti…
Y para eso pido tu fuerza y tu compañía, tu Palabra, y tu presencia…
Lejos de tener, de hacer, de esperar ser otro para hacer cosas diferentes…
Ayúdame Dios mío a querer y ser querido, a saber dar y recibir, desde quien soy y como soy… Contigo…
Ese es el camino, sin vestidos, sin palacio, sólo con la voluntad de buscarte en aquello que vivo.

 
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