icono estrella Nº de votos: 0

DOMINGO 16 de abril de 2006. DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Laiconet -
DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)

No recibido.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

“…vio y creyó”. Nosotros también podemos hacer nuestra esta frase, porque cada día estamos viendo la obra de Dios, en la naturaleza, en esa puesta de sol, en esa primavera radiante de flores, en ese niño que empieza a andar, en esa cara arrugada de años pero iluminada de vida… No podemos como cristianos ser tan negativos y pensar que nuestro mundo no tiene arreglo y va abocado al desastre. No. Si miramos hacia atrás en la historia de la iglesia, ha habido tiempos incluso peores que estos pero, la voluntad de los anónimos cristianos es la que puede cambiar el mundo. Por eso no podemos perder la esperanza. Yo he visto y he sentido Señor tu bondad, en mí y en los que me rodean. He visto la bondad de tu creación Señor, he visto que con una sonrisa puede nacer de nuevo a la alegría un corazón muerto. Y por eso, yo no necesito más. Por eso creo.


DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Desde hace unas semanas me pregunto si no me estaré dejando llevar demasiado por el curso de los acontecimientos. Lo digo porque, más que un testigo de la resurrección de Jesús, creo que estoy siendo un mero transmisor de aquello que cuentan los que sí han querido acercarse al sepulcro a comprobar el milagro. Me explico: creo que no titubeo a la hora de anunciar que nos encontramos en tiempo de esperanza, alegría o conversión, pero pienso que no lo hago de manera “natural”, es decir, tal y como lo haría alguien que ha sido testigo “presencial” de la resurrección de aquél a quien durante el año reconoce como Maestro, Señor, Hermano o Padre. En nuestro trabajo con los necesitados, muy raramente las conversaciones versan sobre Dios. Podría pensarse pues, que la calidad del servicio que se presta es independiente del momento en que se encuentre la vida de fe de cada voluntario. Nada más lejos de la realidad, pues ¡cómo cambia la relación y la riqueza de los encuentros cuando uno se siente “lleno de Dios”!. Por ello, creo que estamos en una época perfecta para ser valientes y acercarnos al sepulcro. Esa experiencia única, irrepetible y sin parangón, nos llenará de tal forma, que seguro que muchos se beneficiarán del mensaje que Dios está deseando transmitir. Enfermos, excluidos, familias, y un largo etcétera, ávidos de buenas noticias, esperan que salgamos a los caminos a contarles todo aquello que, como testigos privilegiados, vamos a ver y oír. ¡Feliz resurrección del Señor!.

DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

No recibido.

EN MEDIO DE OTRAS CONFESIONES
(hombre, casado, trabaja, se ha desplazado a otro país por motivos laborales)

He escuchado aquí a gente no católica decir de nosotros que, en comparación con personas de otros credos cristianos, nos centramos en exceso en la cruz, en las torturas que sufrió Jesús y que entre nosotros el dolor tiene “buena prensa”. Puede que históricamente esto sea cierto. Se descubre fácilmente en nuestro mundo el dolor con las injusticias, la miseria, el sufrimiento de tantas personas. Tal vez es más “accesible”, más visible, aunque sea de lejos, la visión de la cruz…Además todos tenemos o hemos tenido nuestras pequeñas o grandes historias de “pasión”, justificadas o no. En su momento, toda Jerusalén vería colgado a Jesús del madero…y sin embargo, en un principio, solo algunos discípulos vieron el sepulcro vacío. Tengamos la audacia de ir en busca del “sepulcro”…tengamos la fe para verlo vacío….

DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

"Entonces entró... vio y creyó". Experimentar que Jesús resucitó y resucita cada día es una gracia que pido a Dios en este día primero de nuestra fe. Después de toda muerte viene una resurrección. Y no sólo en el sentido literal del evangelio de hoy (la resurrección de Jesús a una vida plena que no tiene fin), sino en las múltiples "muertes" parciales que tienen lugar a lo largo de nuestra vida. Cuando un proyecto muy querido va al traste, vemos cómo por otro lado surge otro que retoma su camino. Desde la perspectiva social me viene a la cabeza una noticia de los últimos días que me llena de esperanza: cuando parece que la sociedad muchas veces está inerme e indefensa ante tantas tropelías que se comenten desde la sacrosanta economía neoliberal, surge una respuesta social capaz de cambiar las decisiones al máximo nivel político. Me refiero a la retirada del "contrato de primer empleo en Francia" debido a la presión de estudiantes, sindicatos y sociedad civil mediante movilizaciones pacíficas (aunque por supuesto por TV nos enseñan casi exclusivamente las barbaridades cometidas por individuos que al final de las manifestaciones destrozan todo lo que ven a su paso). Y veo esto como una señal de que siempre es posible empujar al mundo y a nuestra sociedad en la dirección de la justicia y la solidaridad, si se actúa con otros y con convencimiento sobre lo que se lucha. Que el Dios que nos da la vida nos enseñe que al final siempre hay esperanza y una esperanza total en la victoria del Amor.

DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)

Cuantas veces no creemos en las cosas, no creemos incluso ni en lo que estamos haciendo o vamos hacer y por ello no podemos transmitir lo que debemos como cristianos. No doy el ejemplo que debo ni por tanto el testimonio, pues lo primero es lo primero. Creer. Ya he repetido en infinidad de ocasiones que yo estoy en política por ser cristiano y si no fuese así no tendría sentido. Ahora bien, yo no estoy para que un cristiano ocupe un puesto, sino para llevar desde ese puesto un signo de esperanza y de “Evangelio”, ahora bien, son muchas las ocasiones en que por el desanimo o por mil cuestiones, no transmito, por creer que estoy haciendo un paripé. Lo principal es tener unos firmes valores, lo demás “se dará por añadidura”. Feliz Pascua de Resurrección.

DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Nuestro amor está lleno de vida. Lo cierto es que no somos perfectos más que para nosotros mismos, incluso con nuestros errores y fallos. Nada hay muerto en nuestro amor, porque Dios, que está vivo, un día nos presentó, porque Dios, que vive en nosotros, un día nos descubrió que nos gustábamos y (qué cosas, “todavía estoy por tus huesitos, que cada vez son menos huesitos”), porque un día, glorioso como éste, lleno de luz, nos hizo jurar amor eterno ante El. Nada hay muerto en nuestro amor, porque también tenemos malos días, noches con un no, lágrimas, sufrimiento, abrazos y perdón. Nada hay muerto en nuestro amor, tan simple como que una caricia te pone los pelos de punta y un beso, te estremece hasta los pelos de la cabeza. Nuestra relación, nuestro cariño no es el mismo desde aquel día que empezamos a salir juntos, no; es diferente, es mejor, va creciendo, porque está vivo, porque Dios lo resucita cada día, nada de lo nuestro está muerto y no morirá nunca, porque El ya nos salvó. Nuestro amor está lleno de vida. Feliz Vida.

DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)

"No hay día en el trabajo en que no sintamos y pensemos en las muchas muertes que rodean a nuestra gente, tanto a los niños como a sus madres y todas esas personas que vienen a pedirnos ciertas cosas. Por ello surgen los sentimientos de pesimismo, de no ver salidas ni vida. Pero si algo tenemos que tener claro es que nuestro Dios es de Vida, de vivos, de gente viva y espabilada que busca la alegría, la esperanza y el optimismo. Y ¿como lo vemos nosotros? pues sencillo, creemos en esa Resurrección, como Pedro y los demás discípulos, cuando logramos juntar un grupo de mujeres, madres de niños, con mil y un problema en sus vidas; y dejándolo todo vienen a formarse, a aprender a ser mujeres, personas, a relacionarse con otras y abrirse a la vida, que lleva a la Vida. Y todo esto siempre con la alegría y el entusiasmo que hace correr, levantarse y salir de prisa donde nos dicen que está el Resucitado (que está en un una mujer, en un niño, .....). Que esta Vida nos llene hoy, mañana y siempre y se la podamos transmitir a todas las personas que nos rodeen, en especial a los que no creen o creen más en la muerte y la legalidad que en la Vida y el Amor".

DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Como Iglesia deberíamos correr intensamente para descubrir y ver el sepulcro vacío… Ese es el sentido final de nuestra fe, de nuestra pasión, convencernos de que Jesús vive; y también que es nuestra responsabilidad testimoniar esa vida. Y sin embargo, a veces uno siente que esa carrera hacia el sepulcro se hace muy larga, que nos equivocamos de camino, incluso que a veces no nos atrevemos a entrar, o, es más, que una vez dentro preferimos callar, no decir nada, buscar otras excusas… Porque si realmente fuésemos coherentes con la imagen de ese sepulcro vacío, de ese Cristo que vence a la muerte, nos veríamos avocados a proclamar incesantemente nuestra fe, nuestro compromiso con esa esperanza de vida sin límites. A veces también parece que nos convenga estancarnos en la contemplación del cuerpo yacente, nos justificamos en ese dolor, nos escondemos en los golpes de pecho… y entonces es cuando parece que desvirtuamos nuestra misión y nos acomodamos en una cuaresma interminable. Sin embargo, al leer este evangelio no puedo evitar sentir que esa muerte efímera de Cristo es un principio para todo y para todos; el punto de inflexión del ser cristiano y la piedra angular de la serenidad y la paz desde la que afrontar nuestro estar y nuestro hacer como seguidores de Cristo resucitado.

EVANGELIO:
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
(Año - B)
16 de abril de 2006

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1-9

Él había de resucitar de entre los muertos
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:
- «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio la vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.
Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.