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DOMINGO 15 de octubre 2006 - XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

LAICONET.COM -


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Somos muy ricos. Somos millonarios. Nuestro tesoro más preciado es cada uno de nosotros para el otro. Nuestra riqueza: nuestra familia; esos pequeños monstruos que a pesar de dar más lata que satisfacciones, curiosamente nos hacen muy felices. Un amigo nuestro decía que el centro de su vida era su esposa y no ponía en el centro a Dios.  Dejar la familia por el Evangelio es muy duro. Aunque quisiéramos decir otra cosa, lo cierto es que decimos sí a Dios, pero un sí condicionado, un sí a medias, un sí que no deja ni la casa, ni a los hermanos, ni a los padres, menos a los hijos y aún mucho menos a nuestro cónyuge. Pero tampoco seamos injustos, porque somos de los que piensa que el matrimonio debe de proyectarse hacia fuera y no  cerrarse en sí mismo. El matrimonio no es la tumba de la vida para los demás, y no sólo lo pensamos, sino tratamos de vivirlo: dándonos, juntos o por separado y quitándole tiempo y vida a los momentos que tenemos para estar en familia.

DESDE EL TERCER MUNDO
(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)

En el contexto donde trabajamos lo que se prioriza es el dinero porque es necesario para subsistir. En nuestra tarea nos interpela la Palabra, pues debemos  de transmitir que el dinero es un medio y no un fin por lo que luchar en la vida. Muchas familias piensan que el no tener posesiones les hace más infelices, nosotros le hacemos ver que su mayor riqueza, es la salud para trabajar, los hijos, la familia el poder compartir con el vecino. Es muy difícil ir en contra de los valores que esta sociedad intenta imponer. Pero para Dios no hay nada imposible.

Las palabras de Jesús a sus discípulos (a nosotros) nos llenan de esperanza, y cada día comprobamos  en pequeños gestos y acontecimientos, que Dios nos está recompensando desde ya la opción de venir a trabajar a esta misión. En particular nos ha regalado a 100 niños  que nos ofrecen su afecto, el agradecimiento de las familias, amigos nuevos, compartir otra cultura…

Pedimos a Dios que nos siga dando decisión para ir desprendiéndonos de todo lo demás hasta quedar desnudos ante Él.

DESDE LA CÁRCEL
(grupo de presos, coordinado por voluntaria de equipo de pastoral, casada, con dos hijos, jubilada, pertenece a grupo cristiano)

No recibido

DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, seis nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

¡Qué difícil es que entren en el Reino de los Cielos aquellos que ponen su corazón y confianza en el dinero y en cosas materiales, solamente! El episodio de Jesús con el hombre “rico” nos enseña que no basta dejarse guiar por la Ley para ser discípulo suyo. HAY QUE SEGUIRLE.

El pasaje evangélico nos muestra a un hombre esclavo de su riqueza. El duro comentario de Jesús: “Vende lo que tienes y da el dinero a los pobres”, desconcierta a los discípulos y nos sigue desconcertando, después de veinte siglos. Seguirle hoy, como ayer y como siempre, exigirá un esfuerzo de conversión y de lucha, ante tanto consumismo y apego al bienestar y a la comodidad.  “Los niños aprenden lo que viven”, es una máxima que nosotros tenemos siempre presente. Como abuelos nos corresponde ser testigos de la tradición de fe en nuestros nietos. Los niños necesitan coherencia entre nuestros ejemplos de vida y nuestras palabras, para sentirse bien, para tener seguridad, para hacerse personas. Inculquémosle el desprendimiento. Señor, te pedimos para ellos que no se sientan arrastrados por los bienes efímeros de este mundo. Que sepan aceptar lo que Tú quieras darles. Feliz semana.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cuatro hijos y esperando otro, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Esta lectura siempre nos sacude. Nos llega en un mundo que nos vende, tanto a nosotros como a los niños, una imagen de triunfadora y triunfador asociada al poder y al dinero. Es asombroso, hasta en los dibujos animados, protagonizados por mocosos dispuestos a machacar a quien se les ponga delante. Dice la lectura de esta semana: “Anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres (...) y luego sígueme. Si ya a nosotros nos cuesta aplicar este mensaje, cuánto más llevarlo al corazón de nuestros hijos. ¿No será cuestión de dar EJEMPLO, nosotros, los padres, tomándonos las oportunidades, nuestra situación económica, sea la que sea, nuestras cualidades,... como un REGALO, para compartirlo con los que no hayan tenido las mismas oportunidades, y tengan otras cualidades?

¡Qué bonito es comentar con los niños, al acostarles, las cosas buenas que nos ha regalado Papá Dios hoy y darle gracias por ello! 

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

“Jesús se le quedó mirando con cariño, y le dijo: Una cosa te falta,…” ¿Qué nos falta a nosotros, o qué nos sobra para poder entrar en el Reino de los Cielos? En este Evangelio es el dinero el que dificulta al joven el acercamiento definitivo al Maestro, ¿y a mí? El compartir es lo que más nos duele a todos, porque no significa compartir el dinero que te sobra con los necesitados mucho más. Es compartir una sonrisa y una palabra de consuelo cuando realmente eres tú la que estás suspirando por ella, es acceder a hacer algo que no te gusta, no te apetece o incluso detestas porque el otro quiere, es olvidarte de tu cansancio cuando ves que tu hijo/a necesita un rato de conversación intrascendente para ti pero seguro que muy importante para ellos, es ver en los demás el objetivo de tu amor y de tu tiempo, y comprobar después que ese amor y ese tiempo vuelven a ti corregidos y aumentados. Porque a mi me enriquece mucho más una conversación con una persona que necesita de mi que mucho dinero en el bolsillo.

DESDE LOS TRANSEÚNTES
(hombre, CASADO, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica) 
 
Este comentario es mensual.

DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

No recibido

DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

No recibido

DESDE LA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Qué Evangelio más difícil de cumplir. No solo para un político, sino para todos. Estos días nos hemos desayunado en Granada con las portadas de los periódicos exponiendo dimisiones políticas llenas de casos de corrupción, y casi todas, salpicadas por la operación malaya de Marbella. La corrupción no tiene fronteras. El ansia por el dinero tampoco. Yo diría más, el ansia por el dinero no tiene escrúpulos. Da igual el coste que se pueda pagar luego. Lo importante para este tipo de gente es el poder, el acaparar, a costa de lo que sea. Da igual el bochorno posterior, lo importante es que “he robado” y “me estoy llenando de propiedades”. Permitidme que lo diga ¡Que sinvergüenzas son algunos!!!. No, todos los políticos ni somos ni son iguales. Yo creo en la política del servicio, del darlo todo sin recibid nada y diréis ¿pero tu estas tonto? Pues no, y esa es la experiencia que estoy teniendo en estos tres años y pico que llevo de Concejal. Sé que la entrada en el Cielo no es fácil, pero hay que intentarlo. Merece la pena.
  



(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Abandonados en Dios, con la confianza en el amor del Padre,
Desechando el apego a cuanto nos ata, a lo que nos separa de seguirle…
Encontrar el sosiego y la fuerza en la convicción de que más allá de tener,
de querer, de atesorar, de desear… está Él y su amor por nosotros.
Y en todo descubrir que la vida que Jesús propone, la esperanza que nos enseña
sobrepasa nuestras ambiciones y añoranzas terrenales,
porque Dios siempre da el ciento por uno.
 


Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 10, 17-30

Cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: " Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?"
Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno mas que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre".
El replicó: "Maestro, todo esto lo he cumplido desde pequeño".
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: "Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme".
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!".Los discípulos se extrañaron de estas palabras.
Jesús añadió: "Hijos ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios".
Ellos se espantaron y comentaban: "Entonces, ¿quién puede salvarse?"
Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo". Pedro se puso a decirle: "Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido".
Jesús dijo: "Os aseguro que quien deje la casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones- , y en la edad futura, vida eterna".
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