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DOMINGO 14 de Septiembre de 2008 - Exaltación de la Santa Cruz

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Lee el Evangelio de este domingo
Elige el comentario que quieres leer: Matrimonio y familia, Tercer mundo, Sindical, Educación de los hijosSocial.
Reza con esta Oración a propósito del Evangelio.

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 3,13-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen el él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él."

Palabra del Señor

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Durante hace algún tiempo, no sé si es casualidad o qué, pero tanto dentro como fuera de nuestra familia, entre nuestras amistades, se han dado algunas situaciones de enfermedad y también de muerte. En todas estas situaciones, hay un denominador común, además del dolor, del sufrimiento, de la tristeza, también existe la generosidad, el amor, la ternura, la entrega. Sí, nadie es un superhombre, ni una supermujer, es decir, a nadie le gusta la situación, faltaría más y todos lamentan el momento por el que están pasando, o la ausencia que están sufriendo. Por eso, en esta celebración de la exaltación de la cruz, quisiéramos exaltar las cruces, pequeñas o grandes, e incluso insoportables que cargan algunas personas, cuidando o llorando a los que aman. Dios, que llora y sufre con todos los hombres, no es ajeno a este dolor y, por ello, entregó al que más amaba para salvarnos a todos. Lo que nos falta es creérnoslo para que podamos tener vida.
 

DESDE EL TERCER MUNDO
(mujer, soltera, profesional, seglar del tercer mundo, comprometida con la promoción de su pueblo, pertenece a grupo cristiano
"Jesús es la esperanza, es la vida. Su presencia en el mundo y su mensaje es para el bien de todos y todas las personas. Somos nosotros con nuestro egoismo los que no aceptamos y desfiguramos lo que nos ha traido. Aceptar que es mejor dar que recibir, que es mejor abrir la mano con amor al pròjimo que cerrarla para atrapar, en un mundo capitalista y consumista es impensable. Es por no querer aceptar su mensaje de vida que se observan las grandes diferencias en la humanidad, la miseria y el dolor".

DESDE LO SINDICAL
(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)
Me viene a la memoria una cita que decía mi abuelo y que me recuerda mi madre cuando le cuento mis avatares como representante de los trabajadores. Y me imagino que si mi abuelo fuera contemporáneo de Jesús y este le contara que Él, ¡el Hijo de Dios!, debía ser crucificado para que los que crean en Él tengan vida eterna, le soltaría: “cargos merezcas y no los tengas”. 
Y es que, cada vez que se acercan las elecciones sindicales, nadie se quiere presentar. Aunque luego todo el mundo reclame que existan representantes que defiendan sus intereses laborales, sospechan los quebraderos de cabeza que puede dar realizar esta tarea, o tienen miedo a lo que puede suponer... o a que la cruz sea demasiado pesada...
Quizás sólo es posible entender que alguien quiera desempeñar esta labor -como muchas otras- desde el servicio. Fijemos los ojos en Jesús. Él es nuestro mejor ejemplo de entrega por los demás.
DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Así tiene que ser elevado el hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna”.
Este curso, el objetivo del colegio de los niños es La escuela, lugar de convivencia. Todos somos piezas que contamos, que debemos ocupar nuestro lugar, sin dejar agujeros (hay que recortar, ceder,dialogar…) porque el conjunto es quien sufre las consecuencias.
Tener una referencia a la que mirar, una guía para no perdernos, como nos transmite Jesús en este Evangelio, siempre es fundamental para conseguir un objetivo como el de este año. Que en este con-vivir nos impliquemos toda la familia educativa, porque la escuela es más amplia que el edificio que la contiene.
 

DESDE LO SOCIAL
(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)
"En la Cruz está la salvación", nos repetía una y otra vez el sacerdote que ha acompañado a mi comunidad en los últimos años. Qué difícil es, sin embargo, para mí, resistirme a querer entender el misterio de la Cruz y de la Redención. Renunciar a analizarlo y comprenderlo hasta que dejase de ser un misterio, hasta que la cruz dejase de ser escándalo y contradicción. Casi tan difícil como lo es aceptar la cruz que de verdad nos corresponde, la que nos sorprende, en lugar de aquella otra que casi esperábamos y que, ciertamente, pensamos que "nos va mejor".
Este sacerdote ha sido para nosotros, sin embargo, un ejemplo vivo -humilde como todo él, sin estridencias ni aspavientos- de serena aceptación de su cruz. Justamente en el momento más inesperado, en el menos oportuno. Justamente donde menos cabía esperarla, en lo más desconcertante: no reclamaba un gesto heroico, sino sólo paciencia, abajamiento, humildad. Él se limita a sobrellevarla con amor, lo mejor que puede, que es bastante.
Ejemplos así, y tengo otros, son los que me ayudan en mis propias cruces. Esas que yo veo que "no encajan" conmigo, que me desconciertan, que arañan día a día mi espalda y mi corazón. Esas que a base de acompañarme van terminando por ser "mis" cruces. Algunas tienen que ver con el compromiso en lo social, algo que yo no he buscado, sino que me ha salido al encuentro. Muchas veces miré para otro lado, volví a mis ocupaciones y distracciones, antes de que el Señor consiguiera involucrarme y comprometerme con los problemas y las causas de las víctimas y los empobrecidos de este mundo nuestro.
Pero mis cruces siguen ahí. Yo no entiendo por qué, no vislumbro adónde llevan. Gracias a Dios, mis hermanos en la fe me han enseñado a fiarme del que sí sabe, del que ya se entregó una vez por nosotros y lo sigue haciendo, cada día. Por eso yo procuro agarrarme a Él y no soltarme, con mis cruces a cuestas.
Yo bendigo al Señor por aceptar llegar hasta el final del camino de la entrega por amor, y le pido que nos aumente la fe para poder llegar cada uno de nosotros hasta la medida que sólo Él conoce.


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