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DOMINGO 14 DE OCTUBRE. XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C

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EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Lucas 17, 11-19
¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.”
Al verlos, les dijo: “Id a presentaros a los sacerdotes.”
Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias.
Éste era un samaritano.

Jesús tomó la palabra y dijo: “¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?”

Y le dijo: “Levántate, vete; tu fe te ha salvado.”

DESDE EL TERCER MUNDO
(mujer, soltera, profesional, seglar del tercer mundo, comprometida con la promoción de su pueblo, pertenece a grupo cristiano)

Aunque la realidad de muchos pueblos del Tercer mundo es muy difícil y existe una gran desigualdad y mucha injusticia, también exiten muchas personas, entidades y organizaciones, que consideran que el problema de la necesidad y la pobreza de grandes sectores de la humanidad también es asunto suyo. Estas personas manifiestan la presencia de Dios en el mundo, su deseo de hacer digno y respetable al ser humano donde se encuentre es esperanzador y motivo de gratitud, no solo con ellos sino también con el Dios de la vida y de la justicia que nos invita a solidarizarnos con los más necesitados.

No todas las personas reconocen el apoyo y el concepto de justicia y fraternidad que involucran estas acciones, no encuencuentran en ellas la presencia de Dios y por lo tanto no lo valoran.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, enferma de cáncer, pertenece a grupo cristiano)

En el evangelio de esta semana, el Señor nos invita a tener un corazón agradecido, a no olvidar nunca todo el bien que nos hace. ¡Cuántas veces le gritamos como estos diez leprosos, que nos ayude y nos sane, que tenga compasión de nosotros y nos ayude! y siempre nos escucha; no podemos olvidar jamás que es Él y sólo Él el que nos da la fuerza para poder seguir hacia delante y poder ponernos al servicio de los demás que nos necesitan.

A mí en particular me ayuda para que cuando vuelva a mi trabajo en el hospital y vea el dolor y el sufrimiento de los enfermos, me vea reflejada en ellos y pueda trasmitirles que con el Señor todo se puede, y que de mis labios sólo salga la bendición.

DESDE LO SINDICAL
(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)

Me imagino a Jesús con sus discípulos. De camino a algún pueblo se desvía un poco para atender a los que le llaman.
Me pregunto si no estoy ignorando a los desempleados cuando me dedico a atender los intereses de los que me han elegido.
Cuando la empresa utiliza la realización de horas extraordinarias, aún por encima de lo organizativamente imprescindible y razonable ¿no digo nada porque los trabajadores están conformes con cobrar un sobre sueldo? Y ante gratificaciones económicas destinadas a compensar a “algunos” trabajadores ¿me callo para no tenerlos en contra?…

¿Tampoco abro la boca cuando el empresario aumenta un 18% sus beneficios?

“Ten compasión de nosotros” gritan los parados, los inmigrantes, los leprosos de nuestro mundo. ¿Quién vuelve los pasos para dar gloria a Dios?

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

En casa, con los niños, hay dos palabras mágicas: por favor y gracias. Cuando son pequeños, uno les va enseñando. Tanto es así que uno de ellos al pedir un día agua nos sorprendió,” -¿cómo es la palabra mágica, por…? –por si acaso?”.

La gratitud les sale espontáneamente en un abrazo, una sonrisa, una mirada. Pero si que es bueno que se vayan dando cuenta en ser agradecidos cuando un profesor les dedica tiempo para enseñarles; cuando juegan juntos; cuando vamos de paseo y descubrimos cosas: una planta, un insecto, una nube rara; cuando amanece otro día y abrimos los ojos. Estar contentos y saber agradecer a Jesús el habernos dado la fe, intentando portarse bien y dando gracias en la oración de la noche.

DESDE LOS MÁRGENES DE LAJUSTICIA
(matrimonio, con un hijo, trabajan ambos en tribunales de justicia, pertenecen a grupo cristiano)

Existen dos tipos de “usuarios” de la Justicia: el hombre honrado que por avatares de la vida se ve inmerso en un proceso judicial, y que está deseando terminar conformándose con lo que le den, y el hombre que abusa del recurso a la justicia, el cual nunca está contento con lo que le toca o con lo que le dan y siempre está reclamando y demandando a los demás para “satisfacer sus derechos” ¿ Con cual de ellos nos identificamos? ¿Sabemos agradecer lo que Dios nos ha proporcionado, o por el contrario, sólo pensamos en lo que “injustamente” nos ha dejado de dar?

DESDE LA POLÍTICA
(hombre, soltero, concejal electo, pertenece a grupo cristiano)

En muchas ocasiones, incluso teniendo fe, cuando desde cualquier ámbito, pero en mi caso dede el ámbito de la política, cuando las cosas nos van o nos han ido muy bien olvidamos esa fe. La verdad es que el dicho de “sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena” es totalmente cierto. Yo, en mi vida política, intento dar gracias a Dios por todo lo que me sucede y, por supuesto en lo relacionado con cosas buenas. Gracias a mi fe, valoro las cosas como un gran Don de Dios, como un regalo que nos presenta. El conocer realidades diversas desde la fe, sobretodo las realidades complicadas, te hace verlo de forma diferente.

DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Hoy, como ayer, seguimos recibiendo dones a manos llenas de tu infinita misericordia y también hoy, como ayer, seguimos mostrando nuestro despego y nuestra desgana a acercarnos a Ti para darte gracias por todo lo que recibimos. Eso sí, para pedirte constantemente, siempre estamos dispuestos, muchas veces con la fórmula de “Señor, si me concedes tal o cual cosa yo te prometo. . .” Como si nuestra relación contigo fuera como la que mantenemos con cualquier comercio. Señor, tú lo único que pides es que todo lo que nos das revierta en nuestros hermanos, especialmente en los más necesitados y marginados. No permitas que seamos del grupo de los 9 leprosos indiferentes y desagradecidos.

Te damos gracias por nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros amigos, nuestros trabajos, nuestros tiempos libres, nuestras enfermedades que nos sirven para valorar en su justa medida los periodos en que gozamos de salud. Haz que nuestra voluntad no decaiga nunca en el servicio a tu Iglesia, a la comunidad y a la sociedad. Haciendo ver a nuestros nietos y a nuestros hijos la necesidad de este servicio a los demás, físico, moral, material o de cualquier otro signo, pues siempre hay quien nos necesita, además de la paz de espíritu que dichas acciones reportan.

DESDE LO SOCIAL
(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)

Tristemente no es muy frecuente tampoco en nuestros días encontrar personas agradecidas. Vivimos en una sociedad donde se nos inocula y se rinde culto al mito del “hombre hecho a sí mismo”, que se caracteriza por el esfuerzo continuo en busca del éxito social y económico, y por su consiguiente engreimiento cuando lo cree alcanzado. Todo lo cree debido a sus propios méritos. Para esas personas no existe el don, y si existiera sería “injusto”, porque distorsionaría el resultado de una necesaria competitividad entre las personas. El soberbio se instala después sobre sus derechos conquistados y como consecuencia de ello no conoce la gratitud.

Frecuentemente sucede que Dios no tiene lugar en semejante planteamiento de vida, si acaso un “dios fontanero”, a quien recurrimos cuando hay averías graves que no sabemos solucionar por nosotros mismos. Si además Dios “hace lo que debe” y nos ayuda, obtendremos la curación “que merecemos”, que a veces incluso confundimos con la salvación que de verdad necesitamos.

Aunque otros (bastantes desgraciadamente) ni siquiera sienten la necesidad de experimentar tal salvación. ¿Para qué, si comen y beben y tienen y consumen casi todo lo que se les antoja? A menudo, para éstas personas bien instaladas, los marginados y necesitados de nuestro mundo -como los leprosos de la lectura- son de una u otra forma responsables de su situación, y tienen -ni más ni menos- lo que corresponde a sus méritos.

En cambio, cuando nos abrimos a nosotros mismos, a los demás y a Dios, vivimos la experiencia de que necesitamos Su salvación, y que ello sólo llega por la fe, cuando acogemos la presencia y el don gratuito de Dios en nuestras vidas, y desde ahí, vivimos desde y para el Reino, que es Su proyecto para Su pueblo. Yo le doy gracias a Dios por su eterna fidelidad que le hace tomar siempre amorosamente la iniciativa, y le pido que me ayude para que, agradecido por todos sus dones recibidos, sea capaz de que den fruto para su Reino.



PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

Señor, que la fe me anime a ir a tu encuentro,
porque buscarte ya alimenta mi fe, y sin buscarte se duerme mi compromiso.
Padre, que la fe despierte mi deseo de encontrarte,
porque en ese encuentro quedarán desvanecidas mis dudas, mis cargas…
Señor,que mi fe mi impulse a recorrer el camino,
a ir y a volver a tu presencia…
Que no me quede sólo en la ida porque entonces se pierde mi misión de cristiano con el prójimo, mi testimonio de experiencia contigo, mi compromiso espiritual hecho vida…
Y que no se me olvide volver, porque si no vuelvo se marchitará la Llama que tú prendes en mí, porque sino vuelvo se difumina tu rostro en mi camino, porque si no vuelvo no te diré cuánto te quiero, ni te dejaré demostrarme de cerca cuánto me quieres Tú.
Que vuelva siempre, Padre… que siempre estará el camino…
Que nunca olvide darte gracias…ni de donde viene aquello en lo que creo y por lo que vivo.
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