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DOMINGO 14 de mayo de 2006 - V DOMINGO DE PASCUA

LAICONET -

LAICONET

 

DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)

Cuando organizamos nuestra casa y empezamos a hacer limpieza -por ejemplo de ropa para llevar al ropero de Cáritas, de cachivaches y de cosas repetidas y que tenemos nuevas para la tómbola a favor del tercer mundo del colegio o la parroquia, o la misma nevera cuando hay algo que no hemos aprovechado bien y hay que tirar- nos da una sensación de quitarnos un peso de encima, porque quieras o no, nos sobra mucho. También cuando a estas alturas de mes (estamos a mitad) vas a comprobar el extracto del banco, ya te han pasado todos los recibos, ves lo que te queda, y a ver que haces para no tener más gastos. ¡Te da una impresión de poda! El Evangelio no puede ser más claro: permanecer unidos a Jesús y dar fruto. Para ello prepararse día a día. No es fácil pero tampoco es imposible, con ayuda de Dios y de los hermanos.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

“…y a todo el que da fruto lo poda, para que de más fruto.” Esa es la cuestión. Somos tan duros de mollera y de corazón, que aunque tengamos su palabra, lo tengamos a El en los hermanos y en el corazón, aunque hayamos recibido el bautismo, damos tan poco fruto que necesitamos una buena “poda” para reaccionar y dar más y mejor. Lo malo de estas podas es que algunas veces sufren el efecto contrario, y nos hace compadecernos y olvidar a los que tenemos alrededor. Yo también he pasado por ahí y se lo difícil que resulta reaccionar y pensar más en lo que piensan y sienten los que tienes a tu alrededor que en ti. Y me sigue costando entender muchas cosas, como yo he aceptado mi enfermedad pero a mi alrededor hay personas que no la aceptan o que reaccionan de una forma complicada, o simplemente que yo no llego a entender. Pero a la luz de Evangelio de hoy, pienso que eso es parte de mi poda y puede ser parte de la poda de los que tengo alrededor y que lo que necesitamos para superar todo es sólo confianza y amor, amor y mucho amor.

DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

En varias ocasiones, los miembros del equipo nos hemos preguntado si el acompañamiento que realizamos está ayudando en algo, ya que hemos vivido diversas situaciones que invitan a pensar lo contrario. Así, por ejemplo, ¿cómo seguir para adelantes cuando uno de nuestros más allegados ha intentado recientemente quitarse la vida por segunda vez? o ¿cómo asumir con “naturalidad”, que varias personas nos hayan manifestado abiertamente que sienten que han salido derrotados de la batalla que libraron contra la vida? Lo cierto es que si trabajásemos para una empresa “normal”, ésta nos habría despedido hace tiempo por improductivos, pero afortunadamente, nuestra fe nos ha convencido de que algo de fruto sí estamos dando en la viña a la que hemos sido llamados. Evidentemente, desearíamos poder contar que entre nuestros logros está el haber acompañado a decenas de personas en su reinserción o el haber ayudado a muchos otros a recuperar unas condiciones de vida dignas, pero la realidad es otra. Sin embargo, creemos que nuestro fruto pasa por haber comprendido lo que Jesús nos quiere decir cuando nos pide que sigamos con él. Por eso, cada vez que nos llama sentado a la puerta de una iglesia, acostado entre cartones en la oscuridad de un frío y húmedo garaje o necesitado de comprensión mientras recorre nuestras calles, nos paramos para que nos conmueva con sus historias y para que nos siga recordando que sólo junto a él, nuestra vida recobra todo su sentido.

DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Con este Evangelio Jesús me recuerda que es en Él en quien me tengo que fijar para saber cómo tengo que actuar. Muchas veces repito decisiones o formas de actuar que estoy harto de ver en la gente de mi trabajo, en mis jefes, en compañeros,... Pero es Jesús quien me dice si actúo en consecuencia o dejándome llevar, sólo tengo que escucharlo.

EN MEDIO DE OTRAS CONFESIONES
(hombre, casado, trabaja, se ha desplazado a otro país por motivos laborales)

Hoy meditando este Evangelio me daba cuenta de mi suerte por haber conocido la figura de Jesús, por haber sido receptor de sus Palabras… Realmente yo creo que de ellas se saca el mejor modo de vivir. Si fuese capaz de vivirlas en toda su dimensión en mi día a día, encontraría sentido a cada segundo de mi vida. Son el mejor camino para vivir en paz y dichoso…

¿Pero… y los que no conocen a Jesús? ¿O….y los que su “Señor” tiene otro nombre? ¿Pueden ellos también ser sarmientos que den frutos? ¿Pueden ellos salvarse?

Ciertamente Dios es un misterio que lo envuelve todo y como tal es inabarcable para nuestro pensamiento… Su modo de llegar a todo y a TODOS también es un misterio.

Quiero seguir siendo podado, para que el fruto pueda ser más abundante. Y deseo que uno de esos frutos sea el de aceptación de todos los seres humanos sin distinción, con apertura de mente para lo que tienen que aportarme las distintas personas, culturas o creencias…

DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

El sarmiento necesita estar unido a la vid para dar fruto. Esta verdad de perogrullo se nos olvida muchas veces cuando caemos en el mero activismo: un peligro constante para muchos cristianos comprometidos social y políticamente. Podemos olvidar fácilmente que nuestro motor y único fin en el amor a Dios, que se traduce en el amor al prójimo. Por eso nos es imprescindible la oración, la intimidad con Dios ser "místicos en la acción" pues "el cristiano del siglo XXI será místico o no será". Por otra parte al sarmiento que produce fruto, el labrador lo limpia para que dé más fruto. O dicho de otra manera: esa intimidad con el Padre nos llevará a ciertas "muertes" o renuncias que viviremos como posterior resurrección al ver más fruto.

DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)

El mundo esta cada vez mas revuelto, hay mil tendencias sobre todo, sobre las familias, sobre las modas, sobre las ideas, sobre el botellón, etc., y todo ello, parece que se va legislando a un paso que no siempre es el que quisiéramos. Últimamente parece que los políticos legislan para intentar resolver unos problemas que no son los reales, ni a los que la gente le importa o preocupan. En el Evangelio de hoy, como vemos, si cada uno va por su lado, mal camino llevamos, ahora bien, si permanecemos al abrigo de Jesús, no nos deben importar ni las modas, ni los botellones, ni tanto cambio de legislación absurdo. Lo importante es dar fruto y darlo en abundancia, y no por una vez para salir del paso, que es lo que le ocurre a las legislaciones y normas impuestas por el hombre, cambia el gobierno y cambia la norma. La de Dios siempre permanece ¿Por qué será? Quizás porque es la realmente importante, merece la pena seguir comiendo de la sabia buena.

DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Una pareja que nos toca de cerca, está sufriendo un proceso de ruptura que nos ha dejado a todos, un poco patinando, puesto que no lo esperábamos. Aunque todos tenemos algún familiar, amigo, compañero, conocido que está separado o divorciado, es algo que siempre nos duele. Es cierto que cada familia es un mundo y cada familia conoce lo que está viviendo, pero en esta época de Pascua, en esta época en donde la muerte ha sido vencida, es inevitable que la muerte, el dolor y la cruz sigan presentes en algunas familias. Seguro que todos, en lo primero que pensamos es en los niños, seguro que al leer este comentario todos se preguntan si tienen hijos y desean que sean los menos perjudicados, aunque la experiencia, por desgracia, dice lo contrario. Tenemos una gran pena en el alma, porque tienes la sensación de que nada de lo que hagas, digas, o apoyes, servirá de nada. Tan sólo nos queda rezar mucho y estar a su lado. Nosotros pensamos, sin ninguna duda al respecto, que Dios es el centro de nuestra vida, de nuestro matrimonio, de nuestra familia y queremos pedirle al Señor, que siempre sigamos con El, que demos frutos, sólo gracias a El, que no queremos irnos de su lado y entender siempre que El es la vid, y sin El, nuestro amor se seca. Que nunca olvidemos esto y que Dios dé fuerza, comprensión y mucho consuelo a las personas que estén pasando por una situación parecida.

DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)

"Una enseñanza-parábola compartimos hoy, que se ve en un ejemplo: al igual que en los sarmientos fluye la savia, en nosotros fluye Cristo, quien además nos invita a dejarnos llevar por El. Y su fluir por nosotros lo hemos vuelto a ver esta semana, pues cuando no sabíamos qué hacer con las madres que venían a pedir plaza para sus niños en el Centro, sin tener ellas un trabajo digno; nos viene un cooperante amigo diciéndonos que necesitan chicas-mujeres para formarse como camareras de piso. Esto posibilita que entren con nosotros, en nuestros programas de promoción. Así Dios nos vuelve a decir que debemos fiarnos de El, que con El todo lo podemos, sin El nada, como dice muy claramente la lectura de hoy. Esperemos que siempre sea Cristo Resucitado la savia de nuestra misión y nuestro trabajo".

DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

No recibido.

EVANGELIO
V DOMINGO DE PASCUA (Año - B)14 de mayo de 2006
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 1-8
Yo soy la vid verdadera, mi Padre es el labrador.

Todo sarmiento que en mí no produce fruto, lo corta, y a todo el que produce fruto lo limpia, para que dé más fruto.
Vosotros estáis y a limpios por el mensaje que os he comunicado. Seguid conmigo, que yo seguiré con vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí solo si no sigue en la vid, así tampoco vosotros si no seguís conmigo.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que sigue conmigo y yo con él, ése produce mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada. Si uno no sigue conmigo, lo tiran fuera como al sarmiento y se seca; los recogen, los echan al fuego y se queman.
Si seguís conmigo y mis exigencias siguen entre vosotros, pedid lo que queráis, que se realizará. En esto se ha manifestado la gloria de mi Padre, en que hayáis comenzado a producir mucho fruto por haberos hecho discípulos míos.

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