icono estrella Nº de votos: 0

DOMINGO 12 de marzo de 2006 - II DOMINGO DE CUARESMA.

LaicoNet -

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)

El saber que hay un después cuando todo termina, que hay una resurrección, me anima y me alienta día a día. Reconozco que también soy como los discípulos “que estaban asustados y no sabían qué decir”. Sé que tengo que anunciar lo que vivo y vivir lo que anuncio, y no es fácil. Mi marido y yo nos planteamos muchas veces qué pasaría si nuestra condición económica mejorara considerablemente con respecto a la actualidad. ¿Subiría en puestos, en la escala de valores, don dinero? ¿Seguiríamos intentando ser austeros? ¿Dedicaríamos entonces una mayor parte del presupuesto para los demás? ¿Nos sirve para crecer? Y volvemos a la realidad. En nuestra situación económica actual, (tengo que recordar y tener presente que aquí se queda todo y que nada material me llevo) ¿estamos usando el dinero de tal manera, que nos prepara para la resurrección?.

 

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

"Maestro, ¡qué bien se está aquí!" ¡Qué bien se está cuando se respira Tu paz! ¡Qué bien se está cuando se acepta Tu voluntad, cuando ponemos nuestra esperanza en Ti! Sería tan maravilloso que eso durara eternamente, pero no podemos quedarnos en las nubes. Tenemos que poner los pies en la tierra y mirar a nuestro alrededor. Jesús quiso mostrarnos que también en la tierra podemos tener un pedacito de cielo, momentos en los que realmente podemos tocarlo, momentos de paz y felicidad que hay que saborear al máximo. Pero no nos podemos quedar en eso, esa experiencia nos debe servir para nuestro día a día, para luchar por el futuro de los que nos necesitan, para intentar transmitir a los demás que los cristianos no somos unos soñadores utópicos sino unos realistas esperanzados.

 

DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
(hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Puedo decir con alegría, que en varias ocasiones he podido saborear la experiencia de sentirme totalmente abandonado a Dios. Las recuerdo como vivencias inefables que en ese momento convirtieron mi fe en inquebrantable y en las que, puerilmente, le manifesté a Dios mi deseo de eternizar el momento por lo bien que me sentía. Si bien en un primer instante desconcierta bajar de la montaña, tardas poco en comprender que lo que gratuitamente se te ha dado, gratuitamente debes entregarlo. Mentiría si dijese que en mi caso son los “sin techo” que conozco los principales beneficiarios de mis acciones; y es una lástima que no lo sean, pues reconozco que son los más necesitados de personas que les muestren cariño y les transmitan que, para un Dios que ha resucitado y les ama con locura, ellos son sus preferidos.

 

DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

En demasiadas ocasiones olvido que necesito tener encuentros con Dios. Algo que he experimentado demasiadas veces es que si no mantengo un encuentro con Dios no soy capaz de ser fuerte en mis principios, en mis decisiones en el trabajo. Acabo siempre siendo una persona que hace lo que me "dicen" que haga sin pensar y sin sentir, que olvida que en el trabajo no sólo se trabaja. Paso las horas laborales mirando el ordenador sin preocuparme por cómo están mis compañeros y sin preocuparme por la marcha del comité de empresa. También he tenido la otra experiencia, la de luchar y defender los derechos del trabajador, o al menos intentarlo. Sintiendo a Dios sí he dedicado tiempo a pensar en cómo estamos en la empresa y aunque me ha costado trabajo y me ha asustado, sí he sentido fuerzas para hablar en voz alta. Y es que intentar ser cristiano en el trabajo depende mucho del trabajo interior que haga fuera del trabajo.

 

DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

Es necesario en este tiempo de cuaresma que "subamos a la montaña", es decir, que nos veamos cara a cara con Dios para que podamos ser moldeables a su proyecto y nos de su gracia para llevarlo a cabo.
Pero no podemos contentarnos con esta primera parte (la tentación del "qué bien se está aquí") sino que debemos de bajar a la vida cotidiana para afirmar nuestra identidad y proyectos en medio de un mundo contradictorio. Y todo ello, asociando fuerzas, en comunidad, pues ya sabemos los movimientos sociales que mucha de nuestra fuerza se basa en aunar esfuerzos y proyectos.

 

DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)

Que queréis que os diga; hoy, desde el punto de vista estrictamente político, es muy difícil el comentario, o por lo menos a mi me lo parece. “Resucitar de entre los muertos”, a no ser que hable de la tan de moda y mal llamada “memoria histórica”, que según parece es retomar el nombre de muertos y hechos pasados para crear odio en unos e indignación en otros. Aunque como siempre os digo que la política está en todos sitios. Estamos en cuaresma, tiempo de romper lazos pasados, de romper con las lacras que llevamos, de abrir una nueva esperanza y para ello tenemos que ponernos pequeños retos, no grandes monumentos ni batallas, sino de pequeños pasos que nos lleven hacia el amor y la unión fraterna, hasta el amor acogedor del Padre.

 

DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Uno de nuestros mejores amigos, se casa dentro de dos fines de semana, el otro día me entregaron la invitación con esta frase: “Que el fruto de nuestro amor sea la ternura y el servicio”. Me parece maravillosa. Conociendo a esta pareja, no creo que los preparativos de la boda, o la boda en sí, o este momento de gracia en el que viven los novios cuando están a punto de casarse y durante un tiempo después de la fecha, supongan un olvidarse de los demás. La boda es como estar en lo alto de la montaña, o también, estar en lo alto de la montaña puede ser el momento en que ves por primera vez la cara a tu hijo, te encantaría parar ese instante y vivirlo para siempre, montar una tienda y olvidarte de todo. Dios está tan presente en este momento, es tan deslumbrante… Sin embargo, hay que bajar de la montaña, después de una maravillosa celebración del sacramento del matrimonio, llega el día a día, la convivencia, los momentos aburridos, los momentos divertidos, acostarse enfadado con tu cónyuge, levantarse pidiendo perdón, etc. y después de un no tan maravilloso parto, porque suelen ser largos, dolorosos y agotadores, (aunque se te quita todo cuando miras esa carita tan linda), vienen los llantos, las noches sin dormir, los pediatras, estar encima de ellos porque dependen totalmente de ti… Ojalá, en lo alto de la montaña, o en el abismo más profundo, o en el desierto, un matrimonio no sea la excusa de no darse a los demás, darse uno entero …, y sobre todo, aunque estamos en Cuaresma, tiempo de ayuno, oración y limosna, no seamos austeros, derrochemos ternura….


DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)

"No son pocas las veces que se oyen en el Hogar reflexiones o ecos de oración que indican o traslucen las palabras de Pedro: "que bien se está aquí..." Y aunque es bonito y halagador, sobre todo para la gente de aquí, pues muestra el interés de los jóvenes y de todos los que pasan por aquí unos días, por la gente, la entrega y el servicio; no siempre es lo más conveniente (ni siempre es dicho desde la oración, la meditación y el discernimiento; esto se ve en lo rápido que desaparecen algunas inquietudes misioneras). Pues si bueno e importante es que haya gente dispuesta a dar un poco de su vida aquí, en el trabajo del Hogar, de la Iglesia Misionera de Tánger y por las gentes de aquí, que tanto amor, atención y Reino de Amor y justicia necesitan; igual de importante es también que haya gente, misioneros, jóvenes y no tanto, que estén preparados, dispuestos y motivados a dar la vida en el día a día, en lo cotidiano, en el trabajo, en los estudios, en las parroquias, en las asociaciones de base, etc. Dispuestos a llevar esa verdad tan palpable en la misión de que Dios es nuestro Padre y siempre está con nosotros; pero que se ha de hacer palpable y totalmente transparente en cualquier lugar".

 

DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

De este evangelio dominical a mi siempre me “engancha” el hecho de que al final hay que bajar de la montaña, por muy a gusto que estemos, una vez recargadas las pilas de nuestra fe, hay una misión, un destino... Descubro que la preparación con Dios y desde Dios, es para algo. Y me interpela la necesidad de cuidar mi relación con el Padre, de intimar con Él, de propiciar encuentros en los que sentir lo que Dios quiere de mi, y reafirmar su presencia permanente en mi “ser” cristiano; pero también me exige la responsabilidad de no caer en ese proceso de preparación eterna en el que a veces nos sumimos los cristianos y las comunidades cristianas. Hasta en esta Cuaresma el evangelio nos llama a bajar de la montaña, a repercutir el impacto que el encuentro con Dios tiene para nosotros. Podría resultar cómodo quedarse en este catecumenado y proceso de conversión que es la Cuaresma, pero Jesús siempre tuvo en cuenta el horizonte de su misión, su destino; y los cristianos no debemos perder de vista el sentido y la realidad de nuestra misión.

 

EVANGELIO

II DOMINGO DE CUARESMA (Año - B) 12 de marzo de 2006

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 2-10

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.
Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: - «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Ellas.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: - «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: - «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».

Palabra del Señor

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.