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DOMINGO 12 de febrero de 2006 - VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

LaicoNet -
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
(mujer, casada, con cuatro hijos, miembro de comunidad cristiana de matrimonios)

Ante la petición del leproso, Jesús no queda impasible: "compadecido, lo tocó, queda limpio". Es como cuando nos acercamos al sacramento de la penitencia, o de la reconciliación, siempre quedamos limpios.
Escribiendo en la cama (es donde suelo hacer los comentarios) derrotada del día, la lectura me plantea dos cosas. Lo primero es que si como cristiana estoy tocando con mi presupuesto a los más desfavorecidos – los leprosos- (acordémonos que durante este mes se desarrolla la campaña de Manos Unidas, qué mejor ejemplo de manos que se tocan).  Lo segundo es si yo "divulgo a voces" con mi forma de vivir externamente (coche, casa, ropa, comida, salidas…) que Jesús me ha tocado. Si no es así , ¿qué puedo ir cambiando?.


DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con una hija, enferma de cáncer, dejó de trabajar)

"...Si quieres, puedes limpiarme." ¡Qué bonita expresión de confianza en Jesús, ...si quieres...! Y Jesús tuvo lástima de él, pero además este leproso tenía una gran fe...sólo si Tú quieres...Porque yo se que todo lo puedes, pero a mi me falta fe para pedírtelo confiadamente, porque además tengo que ser consciente de que tus caminos no son los nuestros, y lo que a mi me puede parecer un bien, Tú que todo lo conoces, sabes que quizás no me conviene, por eso confiar ciegamente y decir...si quieres...Y esa confianza puede ser mejor que cualquier otro testimonio que podamos dar de Ti en nuestra vida, mejor incluso que la "...divulgación con grandes ponderaciones..." del leproso. ¡Gracias por todo Señor, y si quieres....!


DESDE LA EXCLUSIÓN SOCIAL: TRANSEÚNTES
( hombre, soltero, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Lamentablemente, algunas de las personas a las que acompañamos, sufren la que podría ser la lepra del siglo XXI: el SIDA. Otras, que de momento han logrado esquivarlo, no se libran de enfermedades que en nuestra sociedad se creen extintas y para muchos ancestrales. Sin embargo, en todas ellas es aplicable el dicho que apunta que "a perro flaco todo son pulgas", pues como le ocurría al enfermo de lepra del evangelio, paralelamente a los males de la enfermedad, también hoy en día deben padecer el rechazo de una parte importante de la sociedad. Entendiendo el temor al contagio que estas enfermedades suscitan y las comprensibles precauciones que deben adoptarse cuando se trata con estas personas, querría dar gracias a Dios por tod@s l@s que como Jesús, franquean las barreras del miedo y del "qué dirán", para compadecerse de ellas, aceptarlas como son, sacarlas de su situación de exclusión y reconocerlas como hijas de Dios.


DESDE LA PERSPECTIVA LABORAL Y SINDICAL
( hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

En este Evangelio lo que más me llama la atención es el secreto: "No se lo digas a nadie". Supongo que puede tener muchos matices el significado de este secreto, y uno de ellos puede ser el no querer ser "alabado" por todos. La semana pasada tuve un claro ejemplo de esto en mi trabajo.
Tengo un compañero que es muy generoso con su tiempo (y eso que no le sobra) y tiene mucha paciencia, sé que siempre está cuando cualquiera le pide ayuda, pero es que además te arregla muchas cosas de tu trabajo "por lo bajini", sin que nadie se entere, sin proclamarlo, sin ponerse medallas. Es más, muchas veces lo hace sin que ni siquiera tú te enteres. Le honra el que lo haga sin querer que nadie se entere, que nadie se lo agradezca. Pero esto ha tenido una consecuencia mala para él. Su jefe tenía la idea de que perdía el tiempo, de que hacía menos de lo que podía, de que tardaba demasiado en hacer su trabajo. Afortunadamente una compañera de otro departamento que estaba más o menos enterada de todo esto le insinuó a su jefe que podía estar equivocado.
Muchas veces nos preocupamos más de cuidar nuestra imagen ante los demás y no nos preocupamos de lo importante. Este hombre lo hace al revés y su imagen ha sido "protegida sola".


DESDE LA MIGRACIÓN
(matrimonio, sin hijos, se han desplazado a otro país por motivos laborales)

No recibido.


DESDE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
( hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

¿Somos capaces de ser intrépidos como el leproso al saltarse las normas y leyes religiosas de su tiempo? ¿somos imaginativos para arriesgarnos como Jesús a transgredir ciertas leyes injustas -no tener contacto con leprosos- para poner por encima de ellas la dignidad del ser humano? Por ello uno de los trabajos de los movimientos sociales es luchar contra las leyes que generan exclusión e injusticias.
Por otra parte la lectura nos da una lección para cualquiera que desee poner su vida al servicio de los últimos: muchas veces nos quedaremos fuera de la "ciudad, en los descampados" por estar del lado de los últimos. Pero hasta a las afuera de la ciudad llegaba la gente para estar con él. Ojalá nosotros también seamos islas de solidaridad y amor en nuestros lugares de vida.


DESDE LA PERSPECTIVA POLÍTICA
(hombre, casado, trabaja, milita en partido político, concejal electo, pertenece a comunidad cristiana)

De este Evangelio, podremos aprender dos cosas claras. Primero, que le Fe mueve montañas y que gracias a la fe podemos conseguir cualquier cosa y la segunda es la gran batalla del Señor por pasar desapercibido. Pero claro, los milagritos que hacía no eran como para dejarlos muy a escondidas. Seguro que si yo hiciera algo que le pudiera saciar a alguien, no le diría, no se lo digas a nadie, sino que le pediría que lo proclamara a los cuatro vientos para darme importancia, y es que un político, a mas este en la prensa y en la boca de los demás, pues mejor que mejor. Hombre que sea para contar cosas buenas de ti.


DESDE LA RELACIÓN DE PAREJA Y VIDA FAMILIAR
( matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana )

Para ser curados, es necesario querer ser curados. Hay veces que nos encanta sufrir, parece una burrada lo que decimos, pero si no tenemos problemas, parece que no tenemos qué contar o qué decir o por qué luchar. Ser feliz es insultante para mucha gente que en el mundo lo pasa muy mal, y, por supuesto, para matrimonios o parejas que pasan por dificultades. La mayoría de esas dificultades, no todas, pero la mayoría se resuelven, con auténtica voluntad por parte de cada uno de los miembros para ponerle solución, para poder salir adelante. Todo lo que se nos ha dado viene del Señor, El nos ha bendecido con un gran amor que supera problemas y desencuentros, por ello, es El y sólo El en el que confiamos para seguir adelante. Siendo conscientes de que somos tres y no dos, nosotros y el Señor, a El acudimos cuando la desilusión, el cansancio, o los malentendidos aparecen. Estamos firmemente convencidos que hay que acudir al Señor y no dejar pasar que las dificultades sigan desgarrando las familias. Conocemos algunas parejas que por no querer enfrentar los problemas, no confían en que se solucionen y dejan estar… con tal de no producir confrontación…Es necesario, sin duda, más confianza y decir al Señor, con auténtica fe, que queremos ser curados.


DESDE LA PERSPECTIVA DEL TERCER MUNDO
(hombre joven, soltero, voluntario de ONG en Marruecos, pertenece a una comunidad cristiana)

"No son pocas las veces que acude la gente, madres en su mayoría con niños pequeños, y no tan pequeños; para que los acojamos en el Hogar o para que les ayudemos con algunas cosas, lo que sea. Y aunque uno a veces quisiera poder acoger a todos, o ayudar de cualquier forma a todo el que viene, no menos cierto e importante es estudiar el caso, sopesarlo e incluso a veces decir que no. Pues el Señor nunca hacía nada que no fuera movido por el Amor, la liberación y el desarrollo de la persona con la que trataba. Que quiere decir esto, pues que nosotros, como cooperantes y como misioneros hemos de conjugar la asistencia social, la caridad y sobre todo la promoción humana, para que todas las personas, hermanas nuestras e hijas de Dios, crezcan, se superen y sean cada día más libres en esta sociedad en la que vivimos, morimos y compartimos. Aquí veo yo claramente explicadas las palabras de Jesús: No se lo digas a nadie.... Pues tanto nosotros como los que vienen han de curar y ser curados desde el trabajo, el esfuerzo personal y la confianza".


DESDE LA VIVENCIA ECLESIAL
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)

La fe en Jesús, la confianza sin reservas en su poder y en la fuerza de su mensaje presiden este evangelio... y se trata sin duda de un elemento paradigmático y esencial en la vivencia eclesial del cristiano, en el fondo del "ser". Esa confianza es la que debe sustentar nuestro hacer y nuestro estar en la Iglesia, porque sí constituye un pilar inquebrantable, el rostro sanador y amigo de Jesús evita confusiones en cuanto al sentido de nuestro "ser" y nuestro hacer como cristianos. También me resulta muy ilustrativa la falta de interiorización de la experiencia de Dios, de la vivencia de la fe por parte del leproso... y esa conducta me es muy familiar al mismo tiempo: es más fácil gritar lo que hacemos, alardear de lo que somos y experimentamos, sin pasar por un proceso previo de vivencia interior, de encuentro personal con Jesús, de reflexión sobre lo que Dios es y hace en mí.... y eso muchas veces desvirtúa nuestro anuncio.


EVANGELIO
VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (Año - B) 12 de febrero de 2006

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,40-45

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:«Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.»
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.» Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grades ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor
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