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DOMINGO 11 de Marzo de 2007 - III DE CUARESMA (CICLO C)

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Lee el Evangelio de este domingo
Elige el comentario que quieres leer: Matrimonio y familia, Educación de los hijos, Abuelos, Trabajo, Economía globalizada, Política, Cárcel.

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE EL TRABAJO
(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)
Cuando dedicas tiempo y esfuerzo en algo, esperas que los frutos sean buenos, abundantes y casi siempre rápidos. Y cuando no es así no nos sienta bien, nos da coraje. Esto lo podemos ver en nuestro trabajo claramente, ¡cuántas veces nos hemos enfadado porque no hemos obtenido los frutos esperados después de tanto esfuerzo! Por eso podemos entender bien la actitud del dueño de la higuera, después de tanto esfuerzo cuidando la higuera y nada de fruto.
Pero también es verdad que muchas veces no le dedicamos tanto tiempo y esfuerzo como le hace falta a la higuera para dar frutos, no tenemos paciencia.
Lo mismo puede ocurrir con un compañero de trabajo que no nos responda como esperamos y no tenemos paciencia, o conmigo mismo que no aproveche los cuidados que recibo, la paciencia de mis compañeros, jefes, familia,... para dar frutos.
En cualquier caso el dueño ha dado un año más, hay que aprovecharlo para cambiar la actitud y dar frutos y abonar la vida de los demás para ayudarles a dar fruto.


DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Jesús nos dice que todos somos pecadores, para recordarnos que debemos convertirnos y dar frutos. Dios nos ha cuidado y cultivado con mimo durante muchos años (cuida de la higuera varios años) y parece que nos resistimos a dar fruto. Sin embargo, nos da siempre otra oportunidad. En las finanzas actuales cada vez está más presente la usura ¿nos hemos fijado en esos anuncios de crédito fácil, que apuestan por un consumo compulsivo sin preguntarse en el mañana y que tiene intereses cercanos al 30 %?. Es pura y dura usura, detrás de las cuales están muchos bancos conocidos. Es aprovecharse del que está ahogado, y se ahoga aún más en el consumo que se vende como felicidad."He oído la opresión de mi pueblo y voy a bajar a liberarlos" dice Dios en la primera lectura: Dios viene a liberarnos de la opresión de un este sistema económico que ahoga a muchos y que propone que nos ahoguemos en el consumo. Y para ello necesita que demos fruto.


DESDE LA POLÍTICA
(hombre, casado, con un hijo, trabaja, milita en partido político, concejal electo, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
Cuando fallamos, esperamos una nueva oportunidad o por lo menos eso pensamos, lo que nos debemos plantear es ¿yo le doy al otro esa nueva oportunidad?. No todo el mundo es igual, no todos los politicos pensamos o actuamos igual, ni siquiera dentro de un partido, lo contrario, a mi modo de ver, sería puro “borreguismo”, pues bien, como cada uno es distinto, no podemos mirar únicamente con nuestros ojos, con nuestro ego, tenemos que pensar en lo que ha llevado al otro a actuar así, y en darle una nueva esperanza de rectificar y de hacer las cosas, eso es, una nueva oportunidad de dar fruto, igual que nos gusta a nosotros que nos las den.


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
La cuaresma, a veces, es como el matrimonio, cae en la rutina y en el hastío porque parece que siempre es lo mismo. Muchos consideran que es una reliquia del pasado, algo que ha caído en desuso (nos referimos a ambos: la cuaresma y el matrimonio). Ni siquiera los mismos cristianos, vivimos con la intensidad que requiere, que exige, que necesita, (también nos referimos a ambos). Y se convierten en un tiempo estéril, en un terreno baldío. Es momento de entrega sin medidas, es período de oración, de relación íntima y profunda con Dios, de ayunar de nosotros mismos, para hincharnos y llenarnos del otro y sobre todo, pedir constantemente, si fuera necesario, perdón. Queremos quedarnos con la última frase de la lectura: déjanos todavía este año, danos una nueva oportunidad, vamos a cavar alrededor y echar estiércol, así daremos fruto en nuestro matrimonio y en este tiempo de gracias que es la Cuaresma.


DESDE EL TERCER MUNDO
(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)
No recibido.


DESDE LA CÁRCEL
(grupo de presos, coordinado por voluntaria de equipo de pastoral, casada, con dos hijos, jubilada, pertenece a grupo cristiano)
El Evangelio del 3º domingo de Cuaresma, nos da una lección magistral de la paciencia que tiene Dios con la humanidad. El amor del Padre hacia sus hijos no tiene medida ni límite, pues aunque no demos ahora el fruto deseado, Él sigue esperando a que llegue el momento de la recolección. Mientras tanto, seguimos viviendo el tiempo de la paciencia de Dios.
Los catequistas en la Cárcel, nos sentimos como el viñador del Evangelio que va acompañando en el proceso de crecimiento y maduración en la fe, como una de las tantas oportunidades que Dios concede, trabajando y preparando el terreno, a la espera de que éste llegue a dar el fruto deseado de la conversión.
En la cárcel experimentamos cada día la paciencia de Dios: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro…” “Señor, déjala todavía este año…” “a ver si da fruto…”
El Dios paciente que nos ama, ¡cómo tiene que ir cavando y echando poco a poco estiércol en los corazones de los presos/as a la espera de que pueda llegar el día en que den el fruto deseado!


DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, seis nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Señor, en este pasaje del Evangelio, Lucas nos da la medida de tu misericordia pues, como el viñador, siempre estás intercediendo con el Padre por nosotros, que somos higueras estériles. Nos da miedo pensar que, después de las incontables oportunidades que nos has dado, cuando llegue el momento de la “recolección” no haya en nuestro haber ni un solo fruto. Señor, si Tú quieres tu mano generosa hará las labores necesarias para que este árbol que, a pesar del cariño con que siempre lo has tratado, lo desastre que está hecho y el nulo fruto que ha dado a lo largo de los años, al final tenga fruto que sea de tu agrado. Lo cierto es (y una vez mas nos demuestras tu predisposición) que la ocasión que al final de nuestra vida nos das, tan fenomenal, con los siete nietos que tu generosidad nos ha proporcionado, es lo suficientemente atrayente para que, siempre con tu ayuda, tratemos de contribuir con sus padres a formarlos en los valores cristianos para que crean y esperen siempre en Ti, en este mundo que les ha tocado vivir, sin creencias en nada que suponga alimento para el espíritu, solo materialismo y consumismo.


DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Una reflexión que nos hacemos a nosotros mismos y compartimos con los demás padres: ¿cuántas veces hemos abrazado esta semana a nuestros hijos?¿les hemos dedicado un tiempo exclusivo a cada uno de ellos?¿hemos sido cómplices de algo con ellos? Si son pequeños, ¿les hemos contado un cuento al acostarse y les hemos acurrucado después? ¿hemos valorado esos ratos? ¿los aprovechamos para transmitirles amor? Todo ello fortalece los vínculos y les hace más seguros, además de que abona el terreno para educarles. Si ha sido así, enhorabuena. En otro caso, tenemos que adoptar con urgencia una nueva actitud ante esos tesoros que se supone que son de lo más importante de nuestra existencia.
El Señor me invita a no desperdiciar esta nueva oportunidad.
El viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año … a ver si da fruto”.



+ EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 1-9

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús contestó:
-"¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís,todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera."
Y les dijo esta parábola: "Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas"."

Palabra del Señor
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